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Salvador Illa, el 'mediador' catalán que se encontró con la peor crisis sanitaria del siglo

  • El próximo candidato a la Generalitat por el PSC llegó a Madrid como ministro con la misión de reconducir la agenda catalana
  • La proyección política que adquirió por la pandemia ha hecho que todas las miradas se centrasen en él tras renunciar Iceta

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Salvador Illa será el próximo candidato a presidir la Generalitat de Cataluña por el PSC.
Salvador Illa será el próximo candidato a presidir la Generalitat de Cataluña por el PSC.

El próximo candidato a presidir la Generalitat de Cataluña por el PSC en las elecciones del próximo 14 de febrero, Salvador Illa, era prácticamente un desconocido en la política española, hasta que llegó a Madrid con la cartera de Sanidad bajo el brazo con la misión de reconducir la agenda catalana, y acabó gestionando la peor crisis sanitaria del último siglo en España.

Salvador Illa (La Roca del Vallés, Barcelona, 1966), se hizo cargo del Ministerio de Sanidad después de que Unidas Podemos, durante las negociaciones fallidas que llevaron a la repetición de elecciones generales, rechazase esta cartera por falta de competencias, transferidas en su mayor parte a las comunidades autónomas. Iba a ocupar además una cartera sin sobresaltos, sin las competencias de Consumo y Bienestar Social. El sector le recibió con algunas reticencias: un administrador y miembro del aparato del PSC, sin perfil sanitario, en sustitución de María Luisa Carcedo, colega de la profesión médica.

Sus mayores retos en enero eran sacar adelante la ley de eutanasia, el desarrollo normativo de la sanidad universal y la eliminación de los copagos farmacéuticos para los más vulnerables. Sin mas desafíos, podría haberse dedicado a limar tensiones entre Madrid y Barcelona. Sin embargo, al acabar 2020, el año de la pandemia de COVID-19, Sanidad se ha convertido en el ministerio clave del Gobierno por medio del decreto del estado de alarma, lo que ha disparado el reconocimiento de Illa.

A sus 54 años, el hasta ahora número dos del PSC siempre se ha caracterizado por ser un político "dialogante", tal y como le definen quienes han trabajado con él. Licenciado en Filosofía y máster en Dirección de Empresas, reside habitualmente en Barcelona junto a su esposa y su hija.

Quienes le conocen afirman de él que es, ante todo, un hombre sencillo. Entre sus pocas pasiones declaradas hay una que sobresale por encima del resto: el fútbol y el Espanyol. Tampoco oculta que es católico practicante, aunque la intensidad de los últimos meses apenas le ha dejado tiempo para acudir a la iglesia.

Hijo de un trabajador textil y una ama de casa

Salvador Illa es hijo de un trabajador de una fábrica textil y una ama de casa. Antes de dar el salto a la política nacional, dedicó gran parte de su carrera al ámbito municipal en su localidad natal, La Roca del Vallés, una población de poco más de 10.000 habitantes perteneciente a la provincia de Barcelona. Allí estuvo desde 1987 hasta 2005, primero como concejal de Cultura y más tarde como alcalde. Entró en política de la mano de Romá Planas (político muy cercano a Tarradellas), a quien sucedió en 1995 como alcalde de La Roca tras su muerte.

En septiembre de 2005, durante el tripartito, abandonó el cargo de alcalde para dar el salto a la Generalitat catalana. Fue nombrado director general de Gestión de Infraestructuras del Departamento de Justicia.

Después de un breve paso por el sector privado (como director general de la productora audiovisual Cromosoma), se convirtió en director del área de Gestión Económica del Ayuntamiento de Barcelona de 2010 a 2011; además de coordinador del Grupo Municipal Socialista en el pleno municipal entre 2011 y 2016.​ Con la incorporación de PSC al gobierno de Barcelona tras el pacto con Barcelona en Comú, fue nombrado Gerente de Empresa, Cultura e Innovación del Ayuntamiento de Barcelona.

Elecciones cruciales para Cataluña

En noviembre de 2016, Miquel Iceta lo eligió para asumir la secretaría de Organización del PSC, cargo que ha mantenido hasta ahora. El 10 de enero de 2020, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que él era el elegido para asumir la cartera de Sanidad. Pocas semanas después, un desconocido virus procedente de China, el SARS-CoV-2, hizo saltar todo por los aires, y Salvador Illa se encontró de pronto en el ojo del huracán.

Pero nunca perdió la calma pese a la presión política y mediática: apariciones públicas, reuniones con las comunidades, comparecencias parlamentarias. Prácticamente nunca elevó la voz, salvo para defender a Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias

Su gestión durante estos meses ha estado al frente de los informativos día tras día. Ha sido muy criticada por la oposición, en el contexto de un país, España, sacudido con especial dureza por la pandemia de la COVID-19 en la primavera y el primer gran azotado en Europa tras el verano. Sin embargo, también le ha valido el reconocimiento de sus compañeros de partido, tanto en el PSOE como en el PSC.

Por eso, apenas ha habido discusión cuando su nombre se ha propuesto para suceder a Iceta, en unas elecciones cruciales para Cataluña en las que los socialistas intentarán sacar partido de la proyección política que ha adquirido Illa desde la irrupción de la pandemia. Su nombramiento también es una apuesta estratégica por poner la gestión de la pandemia en el centro de la agenda política por encima de la tensión independentista de un 'procés' que lleva ocho años sacudiendo la política, la sociedad y la economía catalana y que también impregnó toda la política española en esta década.