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Cine

'El tiempo robado' reivindica la 'poesía para ser mirada' de Tomás Salvador González

  • Un documental de Juan Carlos Rivas que se ha presentado en la Seminci de Valladolid
  • La película cuenta con la participación de RTVE

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Tráiler de 'El tiempo robado', un documental que reivindica la obra y la figura del poeta Tomás Salvador González

Este año RTVE participa en tres interesantes documentales presentados en la Seminci de Valladolid, que están centrados en escritores: Palabras para un fin del mundo (sobre Unamuno), Anatomía de un dandy (en torno a la figura de Francisco Umbral) y El tiempo robado, que reivindica la obra y la figura de un poeta menos conocido pero igual de interesante: Tomás Salvador González (1952-2020), creador de la ‘poesía para ser mirada’.

Juan Carlos Rivas, uno de los redactores veteranos de Días de Cine y autor de cortos y mediometrajes documentales como Operación Miguelete (1981), es el autor del documental. “Tomás Salvador y yo fuimos amigos durante ocho años y yo descubrí que era un gran poeta cuando murió -confiesa-. Eso demuestra su inmensa discreción. Era un hombre que no buscaba el éxito a cualquier precio. Cuando falleció sus amigos decidimos hacerle un homenaje que ha tomado forma en este documental, que espero que sirva para que la gente lo descubra, porque fue muy grande”.

Tomás Salvador siempre escribió a mano

“Un hombre excepcional por sus virtudes humanas”

El documental se articula a través de los testimonios de amigos, familiares, alumnos y "compañeros de fatigas literarias" como Gustavo Martín Garzo, Luis Marigómez, Miguel Casado, Esperanza Ortega, Tomás Sánchez Santiago, Ildefonso Rodríguez y Olvido García Valdes, cuyos testimonios perfilan la figura del autor.

“Era un hombre excepcional por sus virtudes humanas, como podemos comprobar por esos testimonios del documental -añade Rivas-. Era generoso, entrañable, discreto, inteligente, muy culto… y como escritor era muy apreciado por quienes conocían su obra y por quienes dieron sus primeros pasos literarios con él y luego han alcanzado relevancia en la escena cultura, como Gustavo Martín Garzo, Miguel Casado, Esperanza Ortega, Olvido García Valdés…”

“Y sin embargo él no adquirió esa trascendencia en la escena pública -continúa-, porque no perseguía los fastos de la cultura ni estaba dispuesto a renunciar a su sencilla forma de vida, ni acudir a los cenáculos en los que hay que figurar para poder llegar al éxito. Sobre todo le gustaba disfrutar de la vida, la conversación, la palabra…. La película es un homenaje a un escritor desconocido, a un ser humano excepcional y a su fascinación por las palabras. Y pretende que deje de ser desconocido”.

Tomás Salvador con sus compañeros de la revista 'El signo del Gorrión'

‘Poesía para ser vista’

“Tomas era lento, desesperadamente lento”, asegura uno de los entrevistados del documental. “Era muy detallista, muy perfeccionista -asegura Rivas-. Se tomaba las cosas con mucho tiempo. Él solo escribió una novela (El territorio del mastín), que era absolutamente extraordinaria, y la muerte impidió que terminara la segunda, que había empezado en 2010. Desgraciadamente nunca la podremos leer. Solo existe el manuscrito, que me gustaría transcribir algún día. Pero habiendo leído su primera novela, que es su obra que más me gusta. Me encantaría poder descubrir ese último trabajo”.

Aunque solo concluyera una novela, en el campo de la poesía visual Tomás Salvador tiene una obra extensísima. “Tomás era un empedernido lector del Diario 'El País' -nos explica Rivas-, lo compró desde el nacimiento del periódico hasta el último día de su vida y se lo leía de cabo a rabo, detenidamente. Y una vez que el periódico había muerto en sus manos le daba una nueva vida rescatando recortes de titulares, de imágenes, con los que elaboraba una obra gráfica que presenta como un cuadro, con la técnica del collage, y que él llamaba ‘poesía para ser vista’”.

“Esta poesía visual nos puede recordar a lo que vimos ya en el manifiesto surrealista, a principios del Siglo XX -continúa Rivas-. Pero a diferencia de los surrealistas, Tomás no trabajaba con la improvisación ni el azar. Medía cada frase de las que robaba del periódico para que, al combinarlas, se convirtiesen en un poema. A veces también creaba poemas sin palabras, ya que se componían únicamente de imágenes”

Tomás Salvador jugando al ajedrez con Bruno

Aficionado al cine y la pintura

“Tomás era muy culto -nos comenta Rivas-. Sus grandes aficiones eran la lectura, la escritura, el cine y la pintura. La pintura prerrenacentista del trecento y el cuatrocento le apasionaba y compone poemas en los que describe cuadros de Piero della Francesca, Giotto (Giotto di Bondone)… prácticamente como si fueran escenas de una película. Esta forma de componer poesía sobre los cuadros se denomina Écfrasis (representación verbal de una representación visual) y él era un auténtico maestro porque tenía una gran capacidad de identificación visual de las cosas. Por eso describe los cuadros como si fueran escenas en movimiento”.

“En cuanto a sus influencias literarias –añade-, él confesaba su amor por grandes maestros. Y en su novela, El territorio del mastínreconoce expresamente la influencia de Juan Benet. Pero cuando se le comparaba con Conrad y otros conocidos escritores volvía a demostrar su humildad asegurando: “Ya me gustaría a mí”.

Rivas tiene muy claro qué obras recomendaría a quienes quieran descubrir a Tomás Salvador: “Además de su novela El territorio del mastín (1995), recomendaría Restos de infancia (2019), que es la primera obra póstuma de Tomás Salvador y que no llegó a tener en sus manos por unos días, y el último libro publicado por la universidad de León, De Alea a aldea (2020), que recoge una amplia muestra de su poesía visual. Y añadiría Siempre es de noche en los bolsillos, un libro que habla de su infancia y que tiene poemas pero también textos en prosa muy cinematográfica, que a mí me encantan”.

Tomás Salvador jugando con un gato

Convirtiendo la poesía en imágenes

Cuando se quiere rodar un documental sobre un poeta, el gran desafío es trasladar esa poesía a las imágenes. “La película nos planteaba dos grandes retos -confiesa Rivas-, el primero hablar de un escritor poco conocido y el segundo hablar de poesía en una película, un tema que no atrae a priori a mucha gente”.

“Por eso, primero quisimos dar a conocer el retrato humano del personaje -añade el director-. Eso fue la parte fácil porque el personaje es fascinante y apetece mucho conocerlo, sobre todo después de escuchar los testimonios de la gente con la que convivió. Pero hablar de su obra era más complicado porque no hay casi imagen en movimiento sobre él y era de muy mala calidad”.

“Pero teníamos su poesía visual y grabaciones de su voz leyendo algunos poemas -continúa-. Hemos ilustrado dos de esas grabaciones con fragmentos de animación creados por Ángel Pascual (Yelitó), y la poesía visual la ha animado Jesús Pamplona. Ambos consiguen que la gente que no sea muy aficionada a la poesía lo reciba con emoción y con gusto”

“Además contamos con la colaboración del actor Javier Gutíerrez, que leyó otras de sus poemas, precisamente los últimos que escribió cuando le quedaban muy pocos días de vida. Y son, por tanto, muy emocionantes. Son el punto más alto de emoción en la película” -declara Rivas-.

“Con este documental me gustaría conseguir que los espectadores conozcan la faceta humana de Tomás Salvador, porque representa una serie de valores que han desaparecido hoy en día, y que se interesen por su obra, porque debería tener muchísimo más reconocimiento del que obtuvo en vida” -concluye Rivas-.

Tras su estreno en Valladolid el documental podrá verse en Zamora y León y su director asegura que “estamos haciendo un gran esfuerzo para que se pueda ver en Madrid”.

Juan Carlos Rivas en la presentación del documental en la seminci de Valladolid

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