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A juicio por sacar de procesión a una vagina vestida de Virgen

  • Un grupo de mujeres participó en la manifestación del 8 de marzo de 2013 con una vagina de plástico gigante
  • La abogada de la acusada pide la absolución
  • Te lo contamos en La Hora de La 1

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A juicio por vestir a una vagina de plástico de Virgen María

El 8 de marzo de 2013 se celebró en Málaga una manifestación con motivo del Día Internacional de la Mujer, en la que algunas mujeres participaron llevando consigo una vagina de plástico gigante vestida con los hábitos de una virgen. A este hecho lo llamaron la procesión del Santo Chumino Rebelde.

Hoy miércoles 14 de octubre está previsto el juicio (siete años y medio después), contra de una de las mujeres que protagonizó este encuentro: Elisa Mandillo. La Asociación de Abogados Cristianos la acusa de provocación a la discriminación, al odio y a la violencia, además de considerarlo un delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos.

Esta asociación católica sostiene que la acusada participó activamente “lanzando proclamas, profiriendo amenazas contra la Conferencia Episcopal y llevando la vagina gigante ataviada de la Virgen María”.

“No es necesario defender los derechos de la mujer atacando a las mujeres católicas”

La letrada de la acusación particular, Polonia Castellanos ha defendido que “no es necesario defender los derechos de la mujer, atacando a las mujeres católicas”. La abogada además defendió en numerosas ocasiones que “vivimos en una democracia, y eso conlleva no solo la libertad de expresión, sino el respeto hacia todas las creencias”.

La defensa pide la absolución

La abogada de la acusada pide la absolución, alegando que “la participación está dentro de la libertad de expresión”. También ha destacado que “ninguna organización religiosa ha intervenido ni manifestado protesta, entendemos que, porque han sabido comprender, que más allá que les resultase molesto o incómodo, se ha hecho en el ejercicio de libertad de expresión”.

Sin embargo la acusación pide que se le imponga una pena 12 meses de prisión y 24 de multa. La Fiscalía, que comparte parcialmente las conclusiones de la asociación, la acusa de un delito contra los sentimientos religiosos y pide que pague una multa de 10 euros diarios durante 10 meses.