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Coronavirus

La comunidad educativa pide medios para que ningún alumno abandone: "Muchos no tienen ni ordenador"

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Una niña juega en su casa durante el confinamiento EFE

Centros educativos clausurados. Miles de alumnos confinados en sus casas que reciben tarea, enseñanza y tutorías a distancia de sus profesores con el apoyo de las familias. Y decenas de incertidumbres sobre el inédito fin del-extraño- curso 2019/2020. Es la radiografía educativa que ha perfilado la pandemia en nuestro país.

El Ministerio de Educación ya ha ratificado con las comunidades autónomas un principio de acuerdo que ha despejado algunas de las incógnitas que guiarán la pauta sobre el terreno: el curso termina en junio ni antes ni después aunque en verano los colegios podrán abrir para refuerzo pero sin actividad lectiva, la tercera evaluación-que ya se da por perdida-estará consagrada al repaso y la recuperación vía online, no habrá aprobado general y las repeticiones serán “muy excepcionales”, como ha subrayado la ministra de Educación, Isabel Celaá.

A favor de la "evaluación flexible" pero sin aprobado general

Desde el sindicato de profesores ANPE (Asociación Nacional de Profesionales de le Enseñanza) apoyan esta “evaluación flexible” basada en los dos primeros trimestres, pero que no implique un “mensaje desmotivador” para los que se han esforzado.

“El equipo evaluador de cada centro deberá decidir”, señala a RTVE.es Nicolás Fernández, presidente de ANPE, que avisa a navegantes sobre las posibles “clases” de julio.

“Si la Administración y las comunidades quieren abrir los centros en verano, contratar profesores y realizar actividades lúdicas de repaso, bien, pero no debe confundirse porque no habrá actividad lectiva reglada”, apunta.

Muy pendientes están las familias de la apertura veraniega de colegios después de un encierro que ha obligado a los padres a transformarse en profesores accidentales, “a veces con excesivos deberes”, subrayan desde CEAPA (Confederación Española de Padres y Madres de Alumnos).

“Tenemos incertidumbres también sobre cómo aplicará cada comunidad autónoma porque las condiciones climatológicas no se si permitirán abrir en pleno julio, por ejemplo, en Andalucía. Y nos preocupa que la evaluación sea de verdad diagnóstica y no se quede solo en exámenes”, detalla Leticia Cardenal, presidenta de CEAPA.

Profesores en conexión y alumnos sin recursos

En cualquier caso este último trimestre arranca en telemático, una rutina a la que los docentes se han acoplado en conexión directa con sus alumnos.

“Yo sigo con tutorías cuadruplicadas y en muchos casos acabo hablando a distancia. Lo que no me parece bien es que las repeticiones sean excepcionales porque hay estudiantes que llevan sin hacer nada desde septiembre”, asegura Paloma, profesora de Secundaria y Bachillerato, que pone sobre la mesa cómo la brecha digital deja en la cuneta a miles de chavales de sectores económicos desfavorecidos.

“Hay muchos alumnos que no tienen recursos para afrontar esto que estamos viviendo. Tengo estudiantes de etnia gitana que no disponen ni de ordenador, al final es gente que se descuelga”, denuncia la docente.

El seguimiento del curso escolar a través de internet está siendo un reto para muchos profesores porque aseguran que entre un 10 y un 15% del alumnado no tiene la tecnología necesaria para acceder a clases online. Estas carencias se están supliendo con llamadas telefónicas, correos personales o envíos físicos de material escolar. Pero el acceso a la conexión no es el único problema, dicen: ¿cómo hacer una unidad didáctica?, ¿cómo programar?, ¿cómo evaluar de forma virtual? Son dudas a las que se enfrenta el profesorado, que es muy consciente del estrés de los estudiantes.

El escollo económico esconde una realidad que atraviesa todos los niveles del sistema y apunta hacia un futuro borroso. “Deberían apostar por dar recursos a la educación en un plan de rescate para que no arrastremos las consecuencias de esta crisis durante generaciones. El curso ha acabado en marzo y se ha demostrado que las clases online no funcionan. En mitad de estas circunstancias deberían garantizar que nadie se quede atrás y que se den los contenidos que no se han dado”, analiza Coral Latorre, portavoz del Sindicato de Estudiantes.

Una preocupación que comparte, Marta Martín, estudiante de 17 años de un pueblo de Granada. Con la Ebau en el horizonte se la juega a una carta que contrarresta con el peso de la media de las calificaciones.

“Creo que deberían centrarse en que acabáramos el curso en condiciones y terminar las clases y los exámenes en julio. Que nos den más tiempo, que aplacen la selectividad porque lo veo hasta peligroso desde el punto de vista sanitario”, señala esta futura estudiante universitaria de Comunicación Audiovisual sobre el tsunami educativo que les ha tocado vivir.
 

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