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Coronavirus

El coronavirus pone a prueba el 'made in China' en el sector textil

  • Algunas empresas han trasladado su producción de China a otros países
  • No se teme una subida de precios, aunque peligra la temporada otoño-invierno

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14 horas - El coronavirus desplaza la producción textil de China a otros países

Cómo vestimos no se entiende sin China de por medio. El gigante asiático no solo representa una quinta parte de la economía mundial, sino que es la gran fábrica del mundo: componentes electrónicos, partes de automóviles, juguetes… y ropa. Según la Organización Mundial del Comercio, la República Popular exporta bienes textiles por valor de 150 mil millones de dólares anuales; dicho de otra forma, para llegar a cifras similares a las de China, España tendría que incrementar diez veces sus exportaciones: nuestro país exporta por valor de 15 mil millones de dólares al año.

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El sector textil es uno de los más dependientes de los suministros chinos y no se escapa al efecto que está teniendo la crisis del coronavirus en la economía, llegando a hacer que algunas firmas asuman retrasos en su producción. Tras el estallido del brote de Covid-19 en diciembre del año pasado y su posterior propagación, la enfermedad forzó el cierre de fábricas de componentes textiles en el gigante asiático hasta después del año nuevo chino (25 de enero).

¿Peligra la producción?

Muchas empresas toman medidas para paliar el impacto económico del coronavirus. En España, productores que compran a China no saben cuándo recibirán sus pedidos y el sector del vino augura pérdidas. No obstante, el ajo español se está viendo beneficiado tras el cierre de fornteras en China, primer productor mundial.

El sector textil español se muestra optimista y manda un mensaje claro: la campaña de primavera-verano está salvada. "La crisis explotó cuando había salido casi toda la mercancía de esta temporada", señala Ángel Asensio, presidente de la Federación Española de Empresas de la Confección (FEDECON). Fuentes consultadas por Radio Nacional de España aseguran que la mercancía de esta temporada fue recibida en almacén incluso antes del estallido del brote y que el stock ya está siendo enviado a tienda.

Asimismo, desde la Asociación de Comercio Textil (ACOTEX) transmiten que ya se contaba con parte de estos retrasos por la celebración del año nuevo chino. “Ya teníamos agendado que estas semanas no había trabajo, así que eso que hemos ganado”, relata su presidente, Eduardo Zamácola. Con todo, no niegan que existe una ligera preocupación respecto a la campaña de otoño-invierno pues “son pedidos que deberían estar produciéndose ya y hay retrasos” y hay dudas de que se empiece a recibir todo el stock sobre el mes de junio.

A eso se le suma otro problema: China no solo es el mayor confeccionador textil del planeta, sino también el gran proveedor de materias primas para este sector. Tejidos, cremalleras, hilaturas, tejidos… todo lo que se puedan imaginar se fabrica, y en grandes cantidades, en la República Popular, que luego lo exporta a otros países confeccionadores. “No tenemos información fidedigna sobre cómo están las fábricas, aunque algunas están al 25 o 30% de su funcionamiento”, añaden desde ACOTEX.

La producción se traslada

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Muchas empresas, temerosas de que la situación de parálisis en China se extienda, han comenzado a hacer planes de contingencia y a trasladar su producción a otros paísesTailandia, Filipinas y, sobre todo, destinos de proximidad como Portugal, Marruecos, Turquía o incluso España. Sin embargo, desde las organizaciones textiles consultadas por Radio Nacional de España son claros: esta crisis del coronavirus no ha hecho más que acelerar un proceso que llevaba tiempo en marcha. “Ya trabajábamos una parte en Asia y otra de proximidad porque es bueno para la economía circular y para evitar el riesgo”, explican desde FEDECON.

Los motivos de trasladar esta producción son variados: desde la creación de puestos de trabajo hasta la menor diferencia de precio, pasando por el aumento de mayor durabilidad y calidad. Asimismo, las empresas reconocen haberse dado cuenta de que producir en China no es tan beneficioso como se pensaba: “Tiene una parte muy positiva y es que tienen un coste muy atractivo, pero una parte muy negativa y que es un problema: adelantar la demanda, es decir, intentar adivinar qué vas a vender”, sostienen desde ACOTEX, además de asegurar que las “cantidades mínimas de fabricación son muy altas”.

Augurar un número posible de ventas hace que las empresas tengan menos capacidad de reacción si se equivocan ya que, reconocen, tendrían que “vender con una promoción importante y no hay nada más caro que eso”. “Fabricando en proximidad es cierto que fabricas más caro, pero también que tienes que producir menos y, si te equivocas, no lo haces tanto”, reconocen en ACOTEX.

¿Pueden estos nuevos productores hacer frente a la demanda?

Nada parece indicar lo contrario. Los tejidos y otros productos ya se están moviendo “por la demanda de urgencia” a otros países confeccionistas y otros productores están viendo cómo aumenta la demanda de sus productos. “Marruecos, Filipinas, Turquía… hay muchos países productores de materias. Eso sí, a mayor coste, pero con una variación de calidad”, apunta Eduardo Zamácola, que reconoce que puede haber aumentos en los costes por 'la ley de la oferta y la demanda, aunque el presidente de ACOTEX admite que esto depende de las relaciones entre proveedores y productores ya que “si te aprovechas, igual mañana pierdes un cliente”.

Este aumento en la demanda se ha notado de forma ligera en España, al menos de forma temporal. Marta Castells, secretaria general de la Confederación de la Industria Textil (TEXFOR), reconoce que entre los productores de tejido se está comentando este crecimiento ya que “en el momento que China, que representa casi el 24% de las importaciones, se paraliza, hay un impacto”. “Además, hay que tener en cuenta que Italia es el siguiente gran proveedor: el 11% de las importaciones proceden de ahí”, añade, incidiendo en que el norte, la zona más afectada, es donde está la industria textil más fuerte del país de la bota.

No se teme desabastecimiento ni subida de precios

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Si tiene miedo a no encontrar la camisa que necesita para esa boda o que el vestido para esa comunión le salga mucho más caro, no se preocupe: es muy difícil que eso pase. Respecto a la posible falta de stock, desde ACOTEX reconocen que no están nada preocupados: “El gran problema de este sector en los últimos tiempos es, precisamente, el excedente de stock. No creo que nadie recuerde una tienda vacía de ropa”. Desde la patronal del comercio textil admiten que “no es la primera vez que tienen problemas de este tipo” ya que todas las temporadas “no sacas a la venta artículos que no vienen como deseabas y tienes que buscarte las castañas para sacar el sustitutivo”.

En cuanto al precio, sería extraño ver un aumento, aunque el coste sea mayor para las empresas. “Desde mi punto de vista es un error trasladar ese aumento al público”, sentencia Zamácola, que solo entendería una modificación al alza del precio del producto si la calidad fuese superior: “Al consumidor le da igual que lo hayas hecho en uno u otro sitio. Sabe lo que tiene que pagar por un producto y hasta te exige a vender por debajo de lo que cree que vale”. “No conozco a nadie que me haya dicho que va a vender a 80 algo que vendía a 70”, añade el presidente de la patronal.

La focalización en China, a debate

Si algo ha sacado a la palestra la crisis del coronavirus es la excesiva dependencia que el sector textil tiene de China. “Está demostrando la debilidad de la cadena de suministro global: está muy focalizada en Asia y debería estar más diversificado para no debilitar tanto la economía global”, reflexiona Marta Castells de TEXFOR.

Por otra parte, las patronales expresan que “esto no hace más que acentuar la política de implantar y equilibrar entre lo que se hace fuera y lo que se hace dentro” y reconocen que esto podría ser una oportunidad para recuperar el “tejido empresarial textil” de España.

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