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Así son los jóvenes agricultores: "Hay que tener pura vocación para aguantar"

  • Conocemos a algunos de los jóvenes que apuestan por trabajar en el campo
  • De cara al futuro, esperan una reducción de intermediarios y la digitalización del sector 

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Una persona sostiene en sus manos un puñado de fresas
Una persona sostiene en sus manos un puñado de fresas

Entre los agricultores y ganaderos que se han echado a las calles en las últimas semanas para pedir precios más justos también hay jóvenes. Algunos han aprendido el oficio en casa; otros lo han hecho estudiando en la universidad, sin haber tenido contacto previo con el campo. Pero todos ellos tienen algo en común: aseguran que su día a día supone un acto de valentía y un esfuerzo para llevar a cabo sus proyectos. 

Tras terminar bachillerato, Elena Soberón pidió su primera hipoteca con 21 años para empezar con una ganadería lechera y una quesería. “Fue un proceso duro porque hay mucha burocracia”, asegura. Cinco años después, produce leche y queso Cabrales en Asturias y le han otorgado el premio a 'mejor joven agricultor sostenible' siendo una de las finalistas de la VI edición de “Premios Nacionales Joven Agricultor” de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores, ASAJA.

Elena, que se ha criado en una familia que se dedicaba a la ganadería lechera, considera que su vocación creció al ver el día a día del sector cuando veraneaba en Caserío Rieña, Asturias, con sus abuelos y su hermana. “Veía como hacían queso en la cabaña y no quise que se quedase en un recuerdo”, explica a RTVE.es. Y añade: “para producir buen queso, hay que tener buena leche, y dedicarse a ello mañana, tarde y noche”.

En relación con las movilizaciones del campo, afirma que ella muchas veces llega justa a final de mes. "Los costes de producción son altos y eso provoca que los propios productores seamos quienes menos rendimiento sacamos del producto, hay demasiados intermediarios", señala. Cree que una venta más directa mejoraría su situación. “Estamos en un punto en el que, o hay cambios bruscos, o el mercado nos tragará por completo”, declara señalando que hace falta más unión entre los ganaderos.

Al preguntarle cómo incentivaría a los jóvenes para que se dediquen al campo, esta joven empresaria sostiene que es importante criarse en el entorno. “Así entiendes que hay un nivel de sacrificio muy grande. No siempre se obtiene una recompensa”, asegura y defiende que hay que seguir apostando por ello y no estancarse.

Maneras de vivir

Juan Diego Marín estudió un grado medio en electricidad y desde hace tres años investiga sobre agricultura ecológica. A sus 34 años, es director ejecutivo de una empresa en Cádiz, especializada en la producción y comercialización de artículos que se elaboran a partir de la moringa ecológica, un árbol asiático con propiedades antibióticas.

Juan, que ha sido nombrado mejor joven agricultor innovador por la ASAJA, empezó en el sector desde cero. “Nunca he recibido ayuda de ningún tipo porque no tenía asesoramiento”, afirma en una entrevista con RTVE.es.

En su empresa han optado por la innovación y el desarrollo de la marca basándose en técnicas que respeten el medio ambiente y favorezcan la recuperación de la biodiversidad. “Desde un principio nuestro interés ha sido luchar por dar a conocer nuestro producto”, explica. Actualmente cuentan con 300 establecimientos a nivel nacional y buscan el apoyo institucional para promoverse y crear empleo en el sector.

Su negocio está empezando a despegar especialmente en Cádiz y en algunas provincias de Andalucía. Considera que es una oportunidad que no pueden desaprovechar.

La vocación, clave para "aguantar"

Las dificultades a las que se enfrentan estos jóvenes son una constante desde que deciden dar el salto al sector. También Cristina Lara Caballos sabe lo que es dedicarse en cuerpo y alma a un sueño que está en la delgada línea roja de convertirse en pesadilla. 

Al igual que Juan Diego, esta joven de 35 años tampoco se dedicaba a la agricultura, pero terminó enamorándose del campo tras estudiar Ingeniería Química Agrícola

Desde febrero de 2017 se dedica a la producción de Aloe Vera ecológico y reconoce que sin las ayudas que ha recibido por su condición de joven agricultora no podría haber salido adelante porque su negocio "no sería rentable". "Habrá que ver cómo están los precios de aquí a cinco o seis años", señala la joven. 

Estas son tres historias de jóvenes emprendedores que decidieron cambiar sus vidas y apostar por otra manera de vivir en un momento convulso para el sector: "Hay que tener pura vocación para aguantar".

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