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Israel

La Fiscalía israelí acusa a Netanyahu de fraude, cohecho y abuso de confianza

  • El primer ministro en funciones está imputado por soborno y fraude en tres casos de corrupción
  • Netanyahu niega todos los delitos y ha pedido un comité para investigar la investigación contra él

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La Fiscalía de Israel acusa a Netanyahu de fraude, cohecho y abuso de confianza

El fiscal general de Israel, Avijai Mandelblit, ha acusado este jueves al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, de fraude, cohecho y abuso de confianza en tres casos de corrupción, según ha informado en un comunicado el Ministerio de Justicia.

La acusación llega en pleno bloqueo político en Israel y sin nuevo gobierno desde las elecciones de septiembre, lo que aleja a Netanyahu de seguir en el poder tanto en una eventual repetición electoral como ante el proceso abierto en el Parlamento (Knéset) para formar Ejecutivo, que tiene ahora el mandado para formar Ejecutivo.

El primer ministro interino, en un mensaje televisado, dos horas después de conocerse la decisión del fiscal general, ha denunciado que se tratan de "falsas acusaciones motivadas politicamente" y ha afirmado que se trata de "un intento de golpe de Estado" contra él. Durante su alocución ha asegurado que la imputación ha llegado "en el momento más delicado" en la política israelí y ha llamado a todo el mundo, incluidos sus oponentes, a formar un Gobierno para proteger la ley y el orden.

Igualmente ha pedido la creación de un comité independiente para "investigar a los investigadores". Netanyahu ha asegurado que respeta al departamento de policía y la oficina del fiscal, pero ha señalado que, a su parecer, "no buscaban la verdad, sino que iban contra él".

Con estas imputaciones, Netanyahu se convierte en el primer jefe de Gobierno israelí acusado judicialmente de corrupción mientras ocupa el cargo y le coloca e una situación de limbo político y legal. El primer ministro en funciones, que ha negado todos los delitos, ha fracasado en sus dos intentos de formar gobierno este año -primero tras las elecciones de abril y luego tras la repetición electoral de septiembre- y el procedimiento legal al que ahora se enfrenta podría continuar durante años.

Favores a cambio de cobertura favorable

El cargo más grave por el que se le acusa, el de cohecho, está vinculado al denominado Caso 4000 o caso Bezeq, en el que se investiga si Netanyahu hizo favores al gigante de telefonía Bezeq a cambio de cobertura favorable de él y su mujer Sara en el popular diario de noticias digital Walla, controlado por el mismo empresario, Shaul Elovitch. Esta imputación pone aún más en cuestión su legitimidad en el cargo que ostenta, aunque legalmente no está obligado a dimitir.

En el caso 1000, es sospechoso de aceptar lujosos regalos de millonarios para él y su familia -por hasta un millón de shéqueles (unos 260.000 euros) en carísimos puros, joyas, viajes y champán francés- de dos millonarios a cambio de favores.

Mientras que en el caso 2000 se examina un presunto intento de pacto con Arnon Mozes -tambien acusado-, editor del diario de pago de mayor difusión de Israel, el Yediot Aharonot, para lograr una cobertura más positiva sobre él a cambio de dañar la distribución del diario rival, el gratuito Israel Hayom.

Como acusado, Netanyahu no estaría obligado a dejar su cargo de primer ministro o diputado, pero si finalmente es condenado, la Knéset podrá votar su destitución si el delito implica "depravación moral", como ocurre con la acusación de cohecho, según recoge la Ley Básica israelí, con rango constitucional.

La imputación final de Netanyahu, que ahora abre la puerta al juicio oral, ha llegado tras casi de tres años de investigaciones, casi dos meses más tarde que compareciera ante el fiscal del Estado y nueve meses después de que la Fiscalía anunciara que sería imputado por estos casos, lo que abrió un plazo para que su defensa argumentara contra el análisis legal o las pruebas y presentar alegaciones.

Tras publicar la acusación, la Fiscalía envió una copia del documento al presidente del Parlamento, Yuli Edelstein, "a fin de permitir que el primer ministro notifique a la Knéset si desea solicitar la inmunidad", algo que debería deliberar un comité creado especialmente para ello, pero que no puede formarse sin un nuevo Gobierno.