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El Banco de Inglaterra estima que la economía británica crecerá a su menor ritmo en diez años por el 'Brexit'

  • El gobernador, Mark Carney advierte de que estos datos presuponen una salida "suave" del Reino Unido de la UE
  • La entidad augura que la inflación seguirá bajando hasta situarse por debajo de su objetivo oficial del 2%

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 El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ha advertido de que Gran Bretaña no estaba "preparada" para un 'Brexit' sin acuerdo
El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ha advertido de que Gran Bretaña no estaba "preparada" para un 'Brexit' sin acuerdo Adrian Dennis

La economía del Reino Unido crecerá en 2019 un 1,2 %, su tasa más baja desde la recesión de 2009, debido a la incertidumbre sobre el 'Brexit' y la ralentización de la economía global, según el Banco de Inglaterra.

En su informe periódico sobre inflación, el banco central inglés ha rebajado este jueves en medio punto su previsión de crecimiento para este año, frente al 1,7 % de noviembre, y para 2020, cuando el producto interior bruto (PIB) se expandiría un 1,5 %.

El gobernador, Mark Carney, ha precisado en rueda de prensa que estos pronósticos presuponen una salida "suave" del Reino Unido de la Unión Europea (UE) el próximo 29 de marzo, y ha advertido de que una separación sin acuerdo bilateral aumentaría "el riesgo de recesión".

En estos momentos, el Gobierno de la primera ministra, Theresa May, negocia con Bruselas posibles cambios al acuerdo de retirada, a fin de que sea aprobado por la Cámara de los Comunes, que lo rechazó en una primera votación el pasado 15 de enero.

Sin cambios

A la espera de ver cómo evolucionan la negociaciones, el banco ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés, que están en el 0,75 % desde el pasado agosto, y su programa de estímulo económico, con el que desde 2009 ha destinado 445.000 millones de libras, unos 506.000 millones de euros, a la compra de bonos de deuda.

La entidad augura en su informe que la inflación, que se situó en un 2,1 % en diciembre, seguirá bajando en el futuro inmediato, hasta situarse por debajo de su objetivo oficial, del 2 %, sobre todo por una caída del precio del petróleo.

Pese al menor crecimiento del PIB, Carney ha asegurado que "los fundamentos de la economía británica son sólidos", con un desempleo de solo el 4 %, el más bajo en cuarenta años, y un sector financiero "resistente".

También ha reconocido el gobernador que no obstante la incertidumbre sobre el 'Brexit' está teniendo efectos "significativos" en la inversión empresarial, que se ha reducido desde el referéndum de 2016, y en la confianza del consumidor.

"La niebla del 'brexit' está causando volatilidad a corto plazo en los datos económicos y, más fundamentalmente, provoca una serie de tensiones", ha declarado ante los periodistas.

"La incertidumbre parece haber aumentado recientemente y, vista la dinámica de las negociaciones, asumimos que continuará siendo elevada durante un tiempo y que las condiciones financieras se mantendrán ajustadas", ha señalado.

La importancia del diálogo

Carney ha precisado que la política monetaria de la entidad, así como sus previsiones, dependerán del progreso del diálogo entre Londres y Bruselas, en particular "de la claridad que haya respecto a la forma que tomará la futura asociación económica" entre este país y los Veintisiete.

En el informe, la institución subraya que las perspectivas para la economía británica dependerán "significativamente de la naturaleza de la salida de la Unión Europea".

"En particular, los nuevos arreglos comerciales entre la UE y el Reino Unido; si la transición hacia éstos es abrupta o suave y cómo los hogares, empresas y mercados financieros responden", explica.

El gobernador ha advertido de que, en caso de choque económico, con "una salida sin acuerdo ni periodo de transición", aumentaría el riesgo de "crecimiento negativo".

En un informe al Parlamento el pasado noviembre, el banco pronosticó que, en ese escenario, el PIB nacional podría caer un 8 % sobre los niveles actuales y la libra esterlina se depreciaría un 25 %, sumiendo al Reino Unido en una recesión.

Tras la rebaja de las expectativas económicas, la libra cayó en un primero momento en el mercado de divisas, un 0,6 % con el dólar y un 0,3 % frente al euro, si bien después se recuperó y a media tarde cotizaba al alza frente a esas dos monedas.

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