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El primer ministro libanés deja en suspenso su dimisión y promete que permanecerá en el Líbano

  • Saad Hariri dimitió el pasado día 4 durante un viaje sorpresa a Arabia Saudí
  • El presidente de Líbano, Michel Aoun, no ha aceptado nunca esa renuncia

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El primer ministro libanés renuncia a presentar su dimisión a petición del presidente del país

El primer ministro libanés, Saad Hariri, ha regresado a Beirut depués de dimitir de su cargo el pasado día 4 en Arabia Saudí. Hariri ha suspendido de momento su renuncia oficial por petición del presidente del Líbano, Michel Aoun, al mismo tiempo que ha prometido a sus seguidores que permanecerá en el país.

Tras llegar el martes por la noche a Beirut, procedente de Egipto y Chipre, Hariri ha participado en el desfile militar que conmemora los 74 años de independencia del Líbano del mandato francés, y después se ha dirigido al palacio presidencial para reunirse con Aoun, quien todavía no ha aceptado su dimisión.

Hariri, en un discurso televisado tras el encuentro, ha asegurado que le entregó la petición de renuncia a Aoun, pero que este le pidió tiempo para "abordar las razones y consecuencias" de la misma.

Hariri ha aceptado suspender su dimisión definitiva "para dar tiempo a nuevas negociaciones con la esperanza de que el Líbano entre en una nueva fase".

"Presenté hoy mi dimisión al presidente Aoun y él me pidió que esperara antes de ofrecérsela y que la suspendiera para conseguir más diálogo sobre sus motivos y su contexto poítico, y yo he mostrado mi disposición", ha dicho el primer ministro libanés.

"Líbano sin conflictos"

El primer ministro ha señalado que todos los partidos libaneses deben comprometerse a mantener a Líbano fuera de conflictos regionales, una referencia dirigida al grupo Hizbulá y su aliado Irán, cuya creciente presencia en la región de Oriente Próximo preocupa al otro líder regional, Arabia Saudí.

Posteriormente, Hariri se ha dirigido a su residencia de Beirut, donde miles de sus seguidores se habían concentrado desde primera hora de la mañana, algunos llegados de otras regiones del Líbano, para recibir a su líder después de más de dos semanas de ausencia.

"Me quedaré con vosotros para que defendamos juntos el Líbano, su estabilidad y su carácter árabe", ha prometido Hariri, que habló primero desde un balcón y después en la puerta de su vivienda.

"Nunca olvidaré este momento, vuestra lealtad. Gracias a todos. Permaneceremos juntos para hacer frente a los retos en defensa de la nación", ha asegurado Hariri, quien ha prometido que visitará todas las regiones libanesas próximamente.

Partidarios de Hariri

Sus partidarios han seguido sus palabras junto a su residencia o desde las pantallas situadas en la calle con ese propósito, además de portar banderas libanesas y de la Corriente del Futuro, grupo político creado por el padre de Hariri, Rafik, asesinado en 2005 en un atentado en Beirut.

"Nuestro eslogan siempre será el mismo: el Líbano primero", ha destacado, tras lo cual sonó el himno nacional, que fue entonado por los presentes.

"Todos deseamos que se quede ya que la situación del país mejorará porque obra de modo serio y decidido", añade el diputado del Futuro, Kassem Jodr.

Hariri también se ha entrevistado con el gran muftí Abdelatif Derian -máxima autoridad religiosa suní-, a quien ha agradecido "haber consolidado la unión" entre los libaneses.

"El interés del Líbano prevalece ante cualquiera cosa. Se me ha criticado, se me preguntado por qué tome esta decisión y no otra, pero solo lo hice por el interés del país", ha reiterado en la reunión.

Dimisión repentina

La marcha y dimisión repentinas de Hariri han sumido al Líbano en una crisis política y han amenazado con elevar una vez más la tensión entre las diferentes comunidades del país, apoyadas por actores externos.

Hizbulá y sus aliados han acusado a Arabia Saudí de forzar a Hariri a dimitir y de mantenerlo retenido en contra de su voluntad en Riad, con lo que habría intentado de esta forma golpear indirectamente e Irán, en su condición de aliado de Hizbulá, a su vez socio del Gobierno de coalición libanés.

El propio primer ministro denunció las políticas de Hizbulá e Irán y la intromisión de este último en los asuntos libaneses, y aseguró que había abandonado Líbano porque su vida corría peligro.

La crisis fue desbloqueada por la intervención de Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, invitó a Hariri a acudir a París, poniendo así fin a los rumores en torno a su estancia en Riad y aliviando la tensión entre el Líbano y Arabia Saudí.