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Hollande renuncia a modificar la Constitución para privar a los terroristas de la nacionalidad francesa

  • El presidente francés reconoce la falta de acuerdo en el Parlamento
  • Tampoco incluirá el estado de emergencia en la Carta Magna

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Hollande abandona el proyecto de reforma de la Constitución de Francia que incluía medidas contra el terrorismo

El presidente de Francia, François Hollande, ha renunciado a reformar la Constitución para incluir el estado de emergencia y la posibilidad de despojar de la nacionalidad a los condenados por terrorismo, medidas ambas anunciadas tras los atentados de París.

Hollande ha reconocido, en una declaración oficial, que renuncia por la falta de acuerdo en la Asamblea Nacional y el Senado y la "hostilidad" de una parte de la oposición hacia ese proyecto.

"Partes de la oposición han sido hostiles a una revisión de la Constitución. Deploro esta actitud. He decidido terminar este debate", ha comunicado el presidente, según Reuters.

"No me desviaré de los compromisos tomados tras los atentados de enero [en referencia al ataque al semanario Charlie Hebdo]y noviembre para garantizar la seguridad del país y proteger a los franceses ante el terrorismo. Es mi deber y mi responsabilidad y la asumiré hasta el final y con la fuerza necesaria", ha añadido en su comparecencia en el Elíseo.

Medidas anunciadas tras los atentados de París

Hollande reveló el proyecto ahora retirado en una discurso solemne ante el Parlamento en Versalles tan sólo tres días después de los ataques del 13 de noviembre de 2015 en París, que costaron la vida a 130 personas.

La iniciativa formaba parte de las medidas para atajar el terrorismo islamista. Tanto la Asamblea Nacional como el Senado habían reescrito el texto en primera lectura y las dos cámaras debían alcanzar una versión común antes de que el proyecto llegara a ser votado por el Parlamento reunido en Versalles en sesión bicameral, institución que en Francia se denomina Congreso.

Sin embargo, sus críticos aseguraban que era ineficiente y puramente simbólica, y habían anuciado que no la apoyarían.

Francia declaró el estado de emergencia, que implica el recorte de derechos y libertades, tras los atentados, y lo prorrogó tres meses.