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Castro, el juez que imputó a la infanta dos veces

  • El instructor del caso Nóos, José Castro, lleva 38 años como juez
  • Saltó a la espera pública con la investigación del caso Palma Arena

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Con 68 años, el juez José Castro, natural de Córdoba, un veterano de la carrera judicial de provincias, ha tomado una decisión que quedará escrita en los anales de la justicia y la política españolas al imputar por segunda vez en menos de un año a la infanta Cristina en el caso Nóos.

El magistrado del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca es el primer y único juez que ha imputado a un miembro de la Familia Real, la infanta Cristina de Borbón y lo ha hecho dos veces, tras culminar las investigaciones en torno a la infanta nueve meses después de que la imputara por primera vez.

Pepe Castro, como gusta que le llamen, pertenece a la carrera judicial desde 1976 y ha ocupado plaza en los juzgados de Dos Hermanas (Sevilla), Arrecife (Lanzarote) y Sabadell (Barcelona), hasta que en 1985 fue destinado a los de Palma de Mallorca. Es el juez que más tiempo lleva al frente de un Juzgado de Instrucción en Baleares.

Natural de Córdoba, tomó posesión del Juzgado de lo Social número 2 de la capital balear el año en que cumplía 40, en 1985, y en 1990 fue trasladado al de Instrucción número 3, aunque durante un tiempo tuvo que compaginar ambas obligaciones. No está adscrito a ninguna asociación judicial.

El primer sumario relacionado con la corrupción política en el que intervino fue el caso Calvià, que en 1992 investigó el intento de soborno a un edil del PSOE por parte de cargos del PP.

Ni entrevistas ni declaraciones

De joven practicó la esgrima japonesa (kendo) y es aficionado sin pasión al fútbol -es del Madrid pero no le importa que gane el Barça, si juega bien-. Podría haber sido portero, no por su estatura, sino por la capacidad para "parar" a los periodistas.

En sus 38 años como juez no ha concedido ni una entrevista y no hace declaraciones, aunque siempre es amable con los periodistas que esperan sus decisiones a las puertas de su despacho. Él se comunica con sus autos y sentencias.

Aunque miembros de la carrera judicial y juristas sostienen que no es en absoluto "serio", su semblante sí lo aparenta cuando camina rápido y pasa ante periodistas, cámaras y fotógrafos.

Aseguran quienes le conocen que el juez cambió hace unos años la moto por la bici y pasea por prescripción facultativa.

El 'caso Nóos', una pieza separada del Palma Arena

Castro saltó a la palestra pública con el caso Palma Arena, una instrucción iniciada en 2007 sobre las supuestas irregularidades en la construcción del velódromo palmesano que destapó un entramado de casos de corrupción que ya ha ocasionado dos condenas al expresidente balear Jaume Matas.

Antes de que la instrucción del caso acabara en la imputación de la infanta, Castro ya había puesto la lupa hace tres años sobre la actividad presuntamente irregular del entramado empresarial que compartían los duques de Palma.

Y es que fue a principios de  2010 cuando, en el marco del caso Palma Arena, comenzó a  interrogar a varios exaltos cargos de la última legislatura de Jaume  Matas (2003-2007) sobre la gestación de los foros sobre turismo y  deporte que el Instituto Nóos organizó en Palma en 2005 y 2006 y por  los que la entidad percibió 2,3 millones de euros públicos.

El nombre de Nóos salió a  relucir en unas pesquisas centradas, entre otras numerosas cuestiones,  en el destino que el Ejecutivo balear dio realmente a millonarias  partidas que bajo el mandato de Matas -sobre quien pesan dos condenas  por corrupción al frente del Govern- salieron de las arcas públicas.

Así fue como el caso Nóos nació del Palma Arena como la pieza número 25 de las 26 de que consta, pero la entidad de las personas implicadas en los hechos le dio su propia carta de naturaleza e incluso ensombreció el caso del que nació, por más que .

Investigador pertinaz, impermeable a las críticas

Ante las críticas calla, a pesar de su carácter vehemente, y defiende la libertad de expresión como derecho. Ejemplo de ello es que no respondió en su día a la dura declaración del ex secretario general del PP Francisco Álvarez Cascos, que dudó de su imparcialidad y criticó el lenguaje "tabernario" que, a su entender, empleó el juez en un auto.

Para el magistrado, los escritos judiciales deben ser respetuosos en los términos jurídicos y no farragosos, y, en la medida de lo posible, entendibles para la ciudadanía porque en ocasiones, como en el caso Nóos, el asunto tiene una gran trascendencia social.

Tampoco quiso opinar sobre las críticas que recibió recientemente tras ser fotografiado tomando un gin-tónic con una abogada personada en el caso Nóos, suceso que despachó con un "esto no le interesa a nadie".

Nadie duda de su capacidad de trabajo, de su espíritu campechano y de su empeño por tratar de llegar al fondo de los asuntos. En una ocasión, a un ladrón de motocicletas le soltó: "Macho, acompáñame". Y se fueron los dos al aparcamiento del Juzgado para que el acusado le explicara a su señoría cómo se hace un puente.

En el juzgado donde se aglutinan las principales causas de corrupción política y económica en Baleares, José Castro ha tenido ante sí en interrogatorios que han llegado a durar tres días y finalizar de madrugada al propio Matas y a varios exconsejeros suyos; al arquitecto Santiago Calatrava;  a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; al asesor externo de la Casa  Real y conde de Fontao, José Manuel Romero; al secretario personal de  las Infantas, Carlos García Revenga y, en dos ocasiones, a Iñaki  Urdangarin.

Sobre su mesa tiene ahora el asunto judicial de mayor transcendencia de su trayectoria. En el auto por el que imputó la infanta en abril pasado escribía que su intención era que doña Cristina se explicara y aseveraba que "la Justicia es igual para todos".

La cita con la hija del rey ha quedado fijada para el sábado 8 de marzo, a las 10:00 horas. Un interrogatorio cuya celebración queda pendiente y a expensas de un recurso por parte de sus defensores que conllevaría, nuevamente, un pronunciamiento de la Audiencia Provincial.