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Elena Poniatowska, la princesa roja

  • Nacida en París, emigró a México a los nueve años
  • Es una de las intelectuales de izquierdas más influyentes de México

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La escritora mexicana Elena Poniatowska, ganadora del Premio Cervantes 2013.
La escritora mexicana Elena Poniatowska, ganadora del Premio Cervantes 2013.

Nacida en París el 19 de mayo de 1932, descendiente del último rey de Polonia y bautizada con el rimbombante nombre de Héléne Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska Amor, emigró a México a los nueve años junto a su madre huyendo de la invasión nazi en Francia. La Segunda Guerra Mundial desvío su biografía y le enseñó la importancia del compromiso: su padre luchaba en el ejército francés y participó en el desembarco de Normandía. Un espíritu combativo que Poniatowska heredó a través de su escritura y compromiso personal.

Formada entre EE.UU y México, el periodismo fue su puerta hacia la escritura que siempre ha alternado con la ficción. Defensora de causas sociales, testigo de los principales acontecimientos de la historia mexicana en el siglo XX, ha tocado casi todos los géneros: novela, cuento, poesía, ensayo, crónica,  entrevista., incluso la literatura infantil. Su obra ha sido traducida a una decena de idiomas y figura en importantes antologías.

El Premio Cervantes se suma al Alfaguara de novela (2001), El Rómulo Gallegos (2007) o el Biblioteca Breve de 2011. Además, en 2004 fue condecorada con la Legión de Honor del Gobierno de Francia.

Testigo de la historia mexicana

Desde las crónicas de la matanza estudiantil del 2 de octubre de 2008, pasando por el terremoto de 1985 en Ciudad de México, o hasta el conflicto armado de Chiapas en 1994, sus trabajos periodísticos su ideología de izquierdas y su defensa de los los derechos  humanos. Es una de los intelectuales más influyentes de México.

En las polémicas elecciones presidenciales de 2006 apoyó a Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la Coalición Por el Bien de Todos, que rechazó aceptar su derrota.. Ante la crítica de algunos sectores, 24 destacados escritores extranjeros, entre los que figuraba el el premio Nobel 1998 José Saramago, firmaron una carta en su apoyo.

Una vida dedicada a la literatura

A partir de 1954, cuando publicó su primer libro, Lilus Kikus, el ritmo de creación de Poniatowska ha sido constante. Un año después del nacimiento de su primer hijo, Emmanuel, en Roma, escribió la obra teatral Melés y Teléo: apuntes para una comedia. En 1959, su entrevista con el astrofísico mexicano Guillermo Haro será determinante en su vida, ya que se casará nueve años después con él, el mismo año en que se produjo la masacre contra el movimiento estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas de México.

Poniatowska empezó a recopilar testimonios del suceso que acabó convirtiendo en el que, junto con la novela Hasta no verte Jesús mío (1969), es uno de sus libros más conocidos: La noche de Tlatelolco: testimonios de historia oral, con el que ganó el premio literario Xavier Villaurrutia, galardón que rechazó.

Otras obras ligadas al periodismo literario, el género que más ha cultivado, han sido recopiladas en los siete volúmenes de Todo México (1991-1999); Domingo siete (1982) y Palabras cruzadas (1961).

En otras ocasiones, Poniatowska escribe obras híbridas entre el reportaje, la crónica y el ensayo, como en Las siete cabritas (2000), o Querido Diego te abraza Quiela (1976), Tinísima (1992), Las soldaderas (1999) o La herida de Paulina: crónica del embarazo de una niña violada (2000), en las que habla de la condición femenina.

Asimismo, ha sido distinguida con el doctorado honoris causa por varias universidades, entre ellas las mexicanas Nacional Autónoma, Sinaloa (1979) y Toluca, así como por Columbia (Nueva York, EEUU), Florida (EEUU), la de Puerto Rico y por la National Hispanic University (California).

En 2007, el gobierno de la Ciudad de México instauró el Premio Iberoamericano de novela que lleva su nombre, en reconocimiento a "su ambición literaria, la subversión y el talento infinito de esta gran dama de las letras", a la que muchos consideran ya "un clásico vivo".