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Espionaje masivo... ¿por razones de seguridad?

       
  • El 'pinchazo' a presidentes revela que no se espía solo por seguridad
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  • EE.UU. avisa a sus aliados de que Snowden tiene más información sensible
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  • EE.UU. se gasta 38.000 millones euros (entre 300 y 700 euros la escucha)

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Embajada de EE.UU. en Berlín. REUTERS REUTERS/Tobias Schwarz

“Creemos que nuestro servicio de inteligencia protege a nuestra nación, así como a otros pueblos”. ¿Necesita Estados Unidos protegerse de Angela Merkel?

Cuando Edward Snowden reveló los programas de espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, defendió que esas operaciones de vigilancia se hacían en nombre de la seguridad nacional y para evitar potenciales atentados terroristas. Entonces, ¿por qué pinchan los teléfonos de la canciller alemana y otros líderes internacionales?

“Parece que no solo se espía por razones de terrorismo sino por cuestiones políticas, o a empresas por motivos económicos”, señala Rafael Pampillón, director de Análisis Económico del IE Business School.

Espionaje político y económico

Los servicios secretos de EE.UU. han espiado a la misión de la UE en Nueva York y a 38 embajadas, entre ellas las de Francia, Italia y Grecia y de países de Oriente Medio, según la información facilitada por el extécnico de la CIA y NSA. Eso les permitió saber el sentido del voto en la Asamblea General de la ONU en temas clave como las sanciones al Gobierno o el reconocimiento como estado observador no miembro. 

Estoy convencido de que la  economía es un punto esencial del espionaje

Pero el espionaje también puede ser económico. “Actualmente todos los servicios de inteligencia tienen unidades  específicas dedicadas a evaluar la situación económica de un país y su  entorno. Esto no es espionaje industrial, que es privado y sigue  existiendo, sino algo público”, señala. “Estoy convencido de que la  economía es un punto esencial del espionaje”, advierte en una entrevista en el Canal 24 Horas de TVE Juan Antonio Maroto,  catedrático de Económica Financiera de la Universidad Complutense de  Madrid.

La Unión Europea se ha limitado hasta ahora a advertir de que estas prácticas pueden dañar la colaboración en materia antiterrorista. Y un grupo de trabajo de la Comisión estudia los efectos de las escuchas y trata de aclarar con Washington hasta dónde llegan los programas de vigilancia.

Alemania y Francia sí han dado un paso al tachar de “inaceptable” el supuesto espionaje. Berlín ha convocado dos veces al embajador estadounidense, la última tras publicarse que el teléfono móvil de Merkel podría haber sido pinchado desde 2009.  Y Madrid también ha hecho lo propio.

Berlín pide explicaciones al embajador de EE.UU

Operaciones conjuntas

Sin embargo, nadie se atreve a ir más allá. Quizás porque, como EE.UU. recuerda, “todos los gobiernos espían”. Y, de hecho, según publica el diario The Washington Post, la Oficina del Director General de Inteligencia, James Clapper, está informando a los servicios de inteligencia extranjeros sobre la posibilidad de que Snowden revele operaciones de espionaje conjuntas extremadamente delicadas.

El proceso de avisos es similar al que se puso en marcha con motivo de las revelaciones de Wikileaks en 2010. EE.UU. teme que pueda salir a la luz la existencia de una cooperación en materia de espionaje con países que no son tradicionales aliados de Washington o con departamentos de un gobierno extranjero sin el conocimiento de otras autoridades de ese mismo país.

Los países europeos que hoy se rasgan las vestiduras de cara a la galería son los mismos que no han querido dar asilo a Snowden y que llegaron incluso a registrar e impedir el aterrizaje del avión del presidente boliviano Evo Morales al sospechar que el extécnico de la CIA se encontraba en él.

¿Cuánto cuesta espiar al mundo?

EE.UU. se ha gastado este año 52.000 millones de dólares  (unos 38.000 millones de euros) en espionaje. Es  una cifra pública de su presupuesto. Una parte de ese dinero se ha ido  en pagar a las empresas privadas de telecomunicaciones o internet, que  facilitan a las agencias de seguridad el acceso a conversaciones  telefónicas y correos electrónicos.

Las tarifas, según ha publicado la  agencia estadounidense Asociated Press,  son variadas. Pueden ir de los  300 a los 700 euros por escucha más un pago diario por mantenerla.

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