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Obama advierte de que el cierre del Gobierno estancaría la economía

       
  • Añade que no está dispuesto a renunciar a la reforma sanitaria
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  • 800.000 funcionarios dejarán de trabajar este martes si no hay acuerdo
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  • Los republicanos pretenden suspender algunas partes de la reforma sanitaria
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  • Obama no descarta un pacto de última hora entre republicanos y demócratas

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Si no hay acuerdo presupuestario 800.000 funcionarios de EE.UU. no irán a trabajar el 1 de octubre

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama ha advertido al Congreso que está a tiempo de evitar el cierre parcial del Gobierno esta medianoche, que "trabará los engranajes" de la economía del país en un momento clave para la recuperación económica.

En una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca, Obama ha subrayado que  los "cientos de miles" de funcionarios que se verán afectados por un  cierre temporal del Gobierno "son los clientes de todos los negocios de  este país".

"Y se verán gravemente afectados, y como consecuencia  todos nosotros lo estaremos si el Congreso escoge cerrar el Gobierno del  pueblo", ha alertado.

De cualquier forma, ha asegurado, el Congreso no podrá evitar que mañana entre en vigor una parte clave de la reforma de salud, pese a los intentos republicanos de descarrilarlo. "La parte importante de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible entra en vigor mañana, no importa lo que haga el Congreso", sentenció Obama en una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca.

Los republicanos de la Cámara Baja se encuentran ya en su tercer intento  de atacar la reforma sanitaria de 2010 a través del debate sobre el  presupuesto, lo que ha evitado hasta ahora que haya un acuerdo para  seguir financiando todas las actividades del Gobierno a partir de esta  medianoche, cuando termina el año fiscal.

El Senado rechaza el proyecto presupuestario

El Senado de Estados Unidos, controlado por los demócratas, ha rechazado el proyecto  presupuestario republicano por 54 a 46 votos. La Cámara de Representantes aprobó este domingo una propuesta que extendía los fondos para el Gobierno hasta el 15 de  diciembre, pero al mismo tiempo exigía un retraso en la puesta en marcha de algunos aspectos de la reforma sanitaria,  una demanda que la Casa Blanca y los demócratas han considerado inaceptable.

De esta manera, EE.UU. está, si el Congreso no lo evita, a solo unas horas de declarar el primer cierre parcial del Gobierno federal desde enero de 1996, lo que implicará que 800.000 funcionarios se queden en sus casas desde el martes.

"Todo esto es enteramente evitable si la Cámara de Representantes elige  hacer lo que el Senado ya ha hecho: el simple acto de financiar nuestro  Gobierno sin hacer demandas controvertidas y no pertinentes en el  proceso", ha asegurado el presidente Obama al respecto.

A medianoche de este lunes termina el año fiscal y se agotan los fondos para las actividades no esenciales del Gobierno, y los dos partidos en el Congreso están lejos de llegar a un acuerdo para evitar el primer cierre federal en más de 17 años.

Sin acuerdo, se estima que unos 800.000 funcionarios que realizan tareas consideradas no esenciales quedarán suspendidos de empleo y sueldo, aunque se espera que el Senado apruebe una propuesta de la cámara baja que garantizaría que se siga pagando a los militares.

Obama espera un acuerdo de última hora

Con todo, según la Casa Blanca, el cierre parcial de la administración en vez de suponer un ahorro tendría un grave prejuicio  económico para las arcas del Estado, además de para los servicios públicos.

Obama, ha sido muy claro en los últimos días y ha subrayado que no permitirá que los republicanos usen la reforma sanitaria, uno de los mayores logros de su mandato, como chantaje para autorizar los fondos que necesita el Gobierno para seguir funcionando.

El desmantelamiento de esa reforma sanitaria, promulgada en 2010, "no va a ocurrir", advirtió Obama el viernes, en vísperas de que este martes entre en vigor una disposición clave de la ley con la apertura de los llamados "mercados de seguros médicos".

Unos minutos antes de que comenzara el debate parlamentario, el presidente estadounidense ha vuelto a irgur a los congresistas a lograr un acuerdo de última hora. En una comparecencia posterior a sus reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Obama ha pedido a los republicanos que dejen de lado "la política a corto plazo y piensen en el largo plazo".

Obama también tenía prevista esta tarde una reunión con los miembros de su gabinete en la Casa Blanca para analizar los últimos acontecimientos del debate presupuestario y medidas ante un posible cierre del Gobierno.

Según una encuesta de la cadena CNN divulgada este lunes, un 46% de los estadounidenses culparía a los republicanos del Congreso si el cierre del Gobierno finalmente se produce, mientras que un 36% consideraría responsable a Obama y un 13% a ambas partes por igual.

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