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La duquesa de Cambridge, Catalina, ingresa en el hospital para dar a luz

  • Reino Unido aguarda con creciente expectación el alumbramiento
  • El bebé será el tercero en la línea sucesoria

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Periodistas del todo el mundo hacen guardia en el hospital donde está ingresada la duquesa de Cambridge

El Reino Unido continúa esperando al "bebé real" más de 13 horas después de que la duquesa de Cambridge fuera ingresada en el hospital londinense de St. Mary a primera hora de la mañana.

La puerta exterior del ala privada de maternidad La Lindo y los alrededores del palacio de Buckingham, residencia de la familia real, reflejan la expectación que rodea al acontecimiento, que según dijo un portavoz de la pareja hacia el mediodía, se desarrollaba "con normalidad".

Catalina, de 31 años, fue trasladada en coche desde el palacio de Kensington hasta el centro hospitalario a primera hora de la mañana acompañada de su marido, el príncipe Guillermo, que permanece a su lado.

A los periodistas congregados desde hace dos semanas frente a esta clínica privada se han unido este lunes multitud de curiosos. Sin embargo, algunos expresaron en voz alta su disconformidad con la atención mediática: "Pasan demasiadas cosas importantes como para prestar tanta atención a este nacimiento", ha dicho un manifestante con un altavoz.

Las casas de apuestas, mientras tanto, hacen su particular agosto especulando sobre el sexo del bebé, el nombre e incluso la carrera que estudiará en la universidad. Tres horas después de la noticia, la casa Paddy Power había recaudado alrededor de 30.000 libras (35.000 euros) especulando sobre si el bebé se llamaría Alexandra en caso de ser niña o George si nace varón.

Mensajero de la Casa Real

Junto a Londres se ha convertido en foco de interés el pueblo natal de la duquesa de Cambridge, Buckleburry, a las afueras de la capital británica, cuyos habitantes se han volcado con la llegada del bebé. Los pubs de esa localidad, muchos de los cuales permanecen cerrados por ser jornada de descanso, abrirán de forma extraordinaria en el momento en que el palacio de Buckingham anuncie oficialmente la llegada del primogénito de Guillermo y Catalina.

En la ansiada espera tanto el primer ministro británico, David Cameron, como el prelado de la Iglesia Anglicana, el arzobispo de Canterbury, han trasladado sus mejores deseos a los futuros padres, que desde su boda en 2011 gozan de una enorme popularidad entre los británicos.

No se esperan visitas de la familia real a la clínica hasta que el bebé nazca; mientras, tanto el futuro abuelo, el príncipe Carlos, como la bisabuela, la reina Isabel II, continúan con su agenda oficial.

Como es tradición, una vez que la Casa Real y David Cameron reciban la comunicación del nacimiento, un enviado de la realeza se trasladará escoltado por la policía desde el hospital hasta el palacio de Buckingham, donde se encuentra la soberana. Con él portará una nota con el anuncio del nacimiento y los detalles del recién nacido que se colocará en una pizarra en el patio exterior de palacio.

Entonces 41 cañonazos celebrarán la llegada del que viene a ocupar el tercer puesto en la línea de sucesión al trono de Inglaterra con independencia de su sexo. Será el primer nieto del príncipe Carlos, heredero al trono, y el tercer bisnieto de Isabel II.