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Demócratas y republicanos, a un paso de volver a repartirse Senado y Cámara de Representantes

  • El partido de Obama confía en mantener su mayoría en la cámara alta
  • El colchón de 50 escaños de los republicanos en la cámara baja no peligra
  • El presidente saliente tendría que volver a trabajar con un Capitolio dividido
  • Todo sobre las legislativas de EE.UU. en nuestro especial

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Si la noche electoral del 6 de noviembre promete un pulso hasta el final entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su rival republicano, Mitt Romney, sus compañeros demócratas en el Senado y republicanos en la Cámara de Representantes afrontan una jornada mucho más tranquila.

Tras la 'ola' republicana en 2010, cuando consiguió un crecimiento histórico de 63 asientos para conseguir la mayoría, los demócratas son conscientes de que tienen muy difícil lograr arrebatalarles los 25 asientos netos necesarios en un momento en que carecen del impulso necesario para vencer las peculiaridades que rodean a la elección de la Cámara de Representantes.

Actualmente, los republicanos cuentan con 240 asientos, los demócratas con 190 y cinco están vacantes. La mayoría se sitúa en 218 y los sondeos aseguran que los republicanos tienen asegurados o muy cerca 226 frente a los 183 demócratas. Quedarían 26 asientos indecisos.

Para conseguir un cambio como el de hace dos años, los demócratas tendrían que lograr avances significativos en los feudos republicanos, ya que la elección se hace por distritos unipersonales, donde la proximidad del congresista hace más difícil el cambio de color político.

A esto se le añade la peculiaridad del rediseño de estos distritos para reflejar el cambio de población, que las asambleas estatales suelen utilizar para asegurarse la elección de los congresistas de su color político, lo que dificulta repetir en un solo ciclo electoral -dos años- un cambio como el de 2010.

Las encuestas de voto genérico al Congreso reflejan un empate técnico entre ambos partidos -similar al que tienen Obama y Romney- frente a la ventaja de siete puntos que obtuvieron los republicanos en los últimos comicios legislativos.

Estos resultados, según el análisis del prestigioso Cook Political Report, se traducirían en una pérdida mínima de los republicanos, de en torno a cinco escaños, muy lejos del objetivo fijado por la líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, que oficialmente sigue viendo posible volver a hacerse con el control de la Cámara en este ciclo electoral.

De esta manera, su rival, el republicano John Boehner, repetiría como 'speaker' de la Cámara de Representantes, la tercera autoridad del estado.

'Statuo quo' en el Senado

En el caso del senado, la cámara alta renueva 33 de sus 100 escaños, la mayoría en manos de demócratas o de sus aliados independientes, lo que a priori suponía una oportunidad para los republicanos de arrebatarles la mayoría de 53 a 47 que tienen hasta el momento.

Sin embargo, tal y como ocurrió en 2010, la elección de candidatos poco aptos en el proceso de primarias, en su mayoría impulsados por el Tea Party, ha hecho que demócratas centristas estén bien colocados para repetir mandato o incluso arrebatarle algún asiento a los republicanos.

Las encuestas señalan que los demócratas podrían repetir el resultado de 2010, retroceder un escaño o incluso ganar uno. En todo caso, los republicanos lo tendrían aún más difícil si ganase las elecciones Obama, ya que si hay un improbable empate a 50 asientos, el vicepresidente, que en ese caso sería el demócrata Joe Biden, desequilibraría las votaciones en favor de sus rivales.

En total, los republicanos parecen bien situados para arrebatarles a los demócratas los asientos de Nebraska y Dakota del Norte, estados que les son propicios y donde se retiran sendos senadores demócratas situados al ala derecha del partido.

Por contra, el partido de Obama confía en recuperar el escaño perdido en 2010 en Massachusetts, donde la popular profesora de Harvard Elizabeth Warren parece bien situada para quitarle el asiento al moderado republicano Scott Brown.

Además, la retirada de la senadora republicana moderada de Maine Olympia Snowe ha hecho que el exgobernador del estado, Angus King, que concurre como independiente pero que todos dan por hecho que votará con los demócratas, esté a un paso de hacerse con su escaño.

Otros senadores demócratas en ejercicio que parecían en problemas hace unos meses han consolidado una ventaja en los sondeos que parece definitiva: se trata de Claire McCaskill en Misuri (donde se ha beneficiado de los comentarios sobre la "violación legítima" de su rival republicano, Todd Akin), Bill Nelson en Florida, que lleva una ventaja de más de seis puntos al republicano Connie Mack, y Sherrod Brown en Ohio y Bob Casey, en Pensilvania, estos últimos muy vinculados a la buena posición de Obama en esos estados.

Así las cosas, para para desequilibrar el 'statu quo' solo queda un puñado de carreras a las que prestar atención:

Posibles ganancias demócratas

  • Indiana, la paradoja del Tea Party: La derrota del senador veterano Richard Lugar ha vuelto a poner este escaño en juego pese a ser un estado fuertemente republicano. El demócrata centrista Joe Donnelly se encuentra empatado con el republicano del Tea Party Richard Mourdock, cuyas palabras sobre la eventual voluntad divina en un embarazo por violación le han puesto al borde de la derrota.
  • Arizona, la importancia del auge latino: La retirada de otro senador, en este caso Jon Kyl, abrió la pugna por este escaño republicano. Los sondeos dan como favorito a su candidato, Jeff Flake, apadrinado por Sarah Palin, pero el popular -y latino- Richard Carmona le pisa los talones en la recta final de la campaña. Sería el primer senador demócrata desde 1988.
  • Nevada, la batalla del oeste. El senador Dean Heller quiere revalidar su mandato y tiene el apoyo del poderoso magnate de los casinos Sheldon Adelson, que quiere evitar a toda costa que su 'enemiga íntima' Shelley Berkley, congresista demócrata que fue su abogada, le arrebate el escaño. Berkley, invesitada por el comité de ética de la Cámara de Representantes, está por detrás en los sondeos pero la maquinaria bien engrasada del líder de la mayoría demócrata en el Senado, el también senador por Nevada Harry Reid, podría darle la victoria.

Posibles ganancias republicanas

  • Montana, la vuelta al estado natural. Hace seis años el demócrata Jon Tester dio la sorpresa al conseguir un escaño en este estado netamente republicano. Ahora el congresista Dennis Rehberg está a un paso de volver las cosas a su estado natural. Sin embargo, el senador Tester sigue siendo mucho más popular que Obama en su estado y mantiene el tipo en las encuestas.
  • Wisconsin, la gran batalla ideológica. La retirada de otro veterano senador demócrata, Herb Kohl, abrió la puerta a los republicanos a conquistar su escaño en un estado que está girando a la derecha. Para ello presentaron al popular ex gobernador Tommy Thompson, pero no contaban con que la congresista lesbiana Tammy Bladwin conquistase a sus conciudadanos moderando su mensaje liberal.
  • Virginia, lucha de titanes. Por el escaño que deja libre Jim Webb compiten dos pesos pesados: el antiguo goberador y presidente del Comité Nacional Demócrata, Tim Kaine, y el antiguo senador republicano George Allen. Kaine, muy cercano a Obama, lleva una pequeña ventaja en un estado antes conservador y ahora convertido en el indeciso por la llegada de funcionarios.
  • Connecticut, la huella de Lieberman. La republicana Linda McMahon se las prometía felices en su segundo intento por conquistar un escaño en Connecticut tras la retirada del independiente Joe Lieberman, pero el demócrata centrista Chris Murphy parece mejor situado para sustituirle.

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