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Diez años del hundimiento del 'Prestige'

  • El 'Prestige' se hundió frente a las costas gallegas el 19 de noviembre de 2002
  • Unas 63.000 toneladas de fuel se desprendieron del barco

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El juicio por la ‘marea negra’ del petrólero ‘Prestige’ arranca este martes justo cuando está a punto de cumplirse una década del siniestro.

El 13 de noviembre de 2002, un fuerte temporal golpea la costa gallega. A 28 millas del cabo de Finisterre, navega el ‘Prestige’, un petrolero monocasco griego, con bandera de Bahamas y cargado con 77.033 toneladas de fuel, y que se dirige a Gibraltar procedente de San Petersburgo (Rusia). El barco no pasaba ninguna revisión desde 1999.

El fuerte temporal azota fuertemente el casco del ‘Prestige’ de tal manera que provoca una fisura en uno de los tanques. Desde el Ministerio de Fomento, cuyo titular entonces era Francisco Álvarez Cascos, se ordena alejar el petrolero de las costas gallegas, rumbo a Cabo Verde.

Pero seis días después, el 19 de noviembre de 2002, el ‘Prestige’ se parte en dos y se hunde a 246 kilómetros de Fisterra (A Coruña). Antes del accidente, Salvamento Marítimo rescata a los 27 tripulantes de la embarcación.

Un día después, la "marea negra" llega a las primeras playas gallegas. Pero el vertido del fuel del buque terminaría anegando kilómetros de costas españolas en el Atlántico y en el Cantábrico, llegando incluso a las de Francia y Portugal.

Pero a las costas gallegas no solo llega el petróleo. También comienzan a llegar voluntarios de toda España para colaborar en las tareas de limpieza de chapapote en las playas contaminadas, apoyados por militares.

¿Qué pasó con el fuel del buque?

Según las cifras oficiales, se vertieron un total de 63.000 toneladas de petróleo, por lo que fue calificada como la mayor catástrofe ecológica sufrida hasta entonces en España. La fauna marina y las aves sufrieron las consecuencias del vertido y el sector pesquero se vio resentido y obligado a paralizar sus actividades.

El Gobierno elaboró distintos planes de actuación integral para paliar las pérdidas económicas y medioambientales, conocidas como el “Plan Galicia”.

Para evitar las fugas de fuel, se selló las grietas del casco del barco, por las que se estimaba que salían unas 125 toneladas de crudo al día. Para ello, el Ejecutivo contrató los servicios del submarino ‘Nautile’ que junto con cuatro robots teledirigidos fueron tapando las fisuras registradas, terminando el proceso en agosto de 2003.

La empresa Repsol se encargó de extraer con bolsas lanzaderas las 13.800 toneladas que aún quedaban en los tanques de la embarcación. Otras 1.400 toneladas no fueron extraídas por imposibilidad técnica y quedaron dentro del buque.

El hundimiento del petrolero generó un movimiento social que convocados por la plataforma ‘Nunca Mais’ arrastró a numerosas personas a manifestaciones. En el terreno político, la oposición responsabilizó al Gobierno de la gestión de la catástrofe y de la decisión de alejar al barco.

La causa por el 'Prestige'

La causa judicial por el ‘Prestige’ fue iniciada por la Abogacía del Estado y el Ministerio Fiscal contra el capitán del buque, Apostolos Mangouras. ‘Nunca Mais’ se personó después ampliando la acusación a diversos responsables de la Administración del Estado, que finalmente se limitó al entonces director general de la Marina Mercante, José Luis López-Sors.

El hundimiento de petrolero provocó también la apertura de otro procedimiento: la demanda que presentó el Gobierno español contra la American Bureau of Shiping (ABS), la empresa que certificó el buen estado del barco. Finalmente, la firma quedó exenta de pagar la indemnización de mil millones de dólares que reclamaba España.

A raíz de este hundimiento, la Unión Europea aprobó una normativa por la cual los petroleros de un solo casco como el 'Prestige' y con una antigüedad de más de 23 años, no podrían transportar fuel pesado con salida o destino alguno de los puertos de la UE.