Seis días de novembro: a cronoloxía do naufraxio
- Os veciños de Muxía chegaron a ver a silueta do Prestige apenas a tres millas da costa
- O buque acabou afundido tras provocar unha marea negra que afectou a máis de 3.000 quilómetros de litoral
La marea negra trajo también una marea de solidaridad llegada de toda España y de otros países de Europa. Hasta 300.000 mil voluntarios se enfundaron en monos blancos, guantes, botas y mascarillas para arrimar el hombro y recoger el chapapote que inundaba las playas gallegas. En algunos pueblos llegó a duplicarse la población.Y en su honor se levantó este monumento llamado 'A la Herida'.
FOTO: EFE/Cabalar
En el aniversario del desastre del Prestige que inundaron las costas gallegas de crudo. Los vecinos recuerdan a los voluntarios que ayudaron a limpiar las costas. "No hay palabras de agradecimiento" dicen. "Así como se nos llenaron las costas de crudo se nos llenaron los pueblos de gente", recuerdan
Con el barco a 70 millas, la Xunta de Galicia y el gobierno central cierran filas con el plan. Se quiere al Prestige lo más lejos posible. Dos de sus remolcadores fueron el Ría de Vigo y el Charuca Silveira. En 2002 Gonzalo trabajaba en la empresa que los operaba: "El Charuca Silveira fue el primero que enganchó. (...) La mar era terrible. Lo típico que decimos los marinos, que se los comía la mar". Y el mar dictó su ley. El Prestige acaba partido tras recibir hasta 46.000 embates. Recorrió 437 kilómetros cambiando varias veces de rumbo.
La sentencia judicial dice que las autoridades gestionaron de manera correcta la crisis, aunque 20 años después, todavía hay expertos del mar que consideran que quizá hubiera sido mejor alternativa llevar el barco a un puerto o a una ría, confinarlo allí, en lugar de llevarlo a alta mar.
Instrumento político para unos, genuina protesta social para otros, tras el desastre surge la plataforma Nunca Máis, presente en las playas y en las calles. El gobierno gallego tramitó ayudas para los pescadores mientras la actividad estuvo prohibida. Empezaron a cobrarlas a los 15 días.
El impacto del desastre del Prestige, el petrolero hundido frente a las costas gallegas, causó uno de los mayores desastres ecológicos de la historia de España. Alcanzó casi tres mil kilómetros de costa en Galicia y también en Portugal, la costa cantábrica española y Francia.
Según la sentencia murieron o se vieron afectadas entre 115.000 y 230.000 aves marinas, y un sin fin de organismos marinos. Las investigaciones científicas se interrumpieron poco después por falta de dinero y no se ha vuelto a bajar al Prestige desde el año 2007.
Foto: Christophe SIMON / AFP
Cada día, un cento de mercantes circulan polo corredor marítimo fronte á costa galega. Os protocolos deixan en mans do director xeral da Mariña Mercante a decisión última sobre que facer cun buque con problemas
A catástrofe do Prestige provocou as maiores mobilizacións da historia de Galicia. O berro de indignación asentouse como marca contra as inxustizas
Os veciños de Muxía chegaron a ver a silueta do Prestige apenas a tres millas da costa. O buque acabou afundido tras provocar unha marea negra que afectou a máis de 3.000 quilómetros de litoral.
Cuando el Prestige emitió la señal de socorro, la estrategia del Gobierno central y de la Xunta fue clara: remolcar el barco lo más lejos posible. El mensaje que transmitió fue que el riesgo de marea negra era bajo. Pero el buque, herido de muerte, no aguantó una travesía de más de 400 kilómetros con constantes cambios de rumbo, y naufragó a 250 kilómetros de la costa de Finisterre.
Han pasado dos décadas del desastre del Prestige y todavía en algunas zonas se puede ver la huella que dejó la marea negra, y eso que la costa gallega se recuperó, en general, antes de lo esperado. El impacto de la catástrofe dejó 63.000 toneladas de fuel derramadas y casi 3.000 kilómetros de costa impregnados. La marea negra paralizó la actividad pesquera de miles de personas.
Nacho Castro, gerente de la Cofradía de Pescadores de Muxía, fue voluntario durante la catástrofe del Prestige y resume aquellos días con una frase: "La eterna lucha de David contra Goliat". "Recuerdo la desesperación: accedías a una zona de limpieza, limpiabas hoy y mañana te encontrabas otra vez con la misma situación", explica en el informativo 24 horas. Castro cree que la costa pudo recuperarse gracias a los cientos de miles de voluntarios: "Por Muxía pasaron 160.000 personas". Y asegura que muchas movilizaciones sociales han surgido del espíritu de 'Nunca máis', como las de la guerra de Irak o incluso el 15-M. Respeco a si hemos aprendido de aquella catástrofe, Nacho lo tiene claro: "Tenemos que hacer un cambio drástico de las energías derivadas de los fósiles a energías verdes. Tenemos la obligación moral de entregarle esta tierra en mejores condiciones a nuestros hijos".
Todo empezó hace justo 20 años a las 3 y cuarto de la tarde. A esa hora llegaba el primer mensaje de auxilio desde el Prestige, y terminó convirtiéndose en la mayor catástrofe ecológica de nuestro país. Camariñas fue una de las zonas más afectadas.
Se cumplen 20 años del accidente del Prestige. Fue una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia. El buque terminó vertiendo 63.000 toneladas de fuel. Tiñó de negro la costa gallega con el llamado chapapote. Miles de voluntarios de todo el país se volcaron para limparlo. Nació el movimiento Nunca Maís como respuesta a una cuestionada gestión política.
FOTO: Imagen de archivo de un voluntario mostrando un cangrejo manchado de chapapote en 2002. EFE
El 13 de noviembre de 2002 en Galicia saltan las alarmas. El petrolero de nombre Prestige, con bandera de Bahamas y capitaneado por el griego Apostolos Mangouras, zozobra frente a sus costas. El 19 de noviembre, el buque se hundía definitivamente tras días amenazando con partirse. En la siguiente escena, voluntarios, pescadores y mariscadores recogían a paladas las toneladas de fuel que se había vertido al mar y que ahora manchaba sus costas. Barcos parados, playas y aves negras y una cuestionada gestión por parte de las autoridades unieron a un pueblo indignado bajo un grito, 'Nunca máis'. Estos son los sonidos de aquellos días que cambiaron el paisaje de Galicia y que fueron semilla de un sentir que aún palpita en nuestros días.