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Una secta islámica en Rusia tenía a 27 niños y 38 adultos viviendo bajo tierra durante décadas

  • Los niños, de uno a 17 años, no habían recibido atención médica ni enseñanza
  • Muchos de los miembros llevaban años sin salir a la superficie

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La policía rusa libera a miembros de una secta islámica que vivían bajo tierra

La policía ha liberado a 27 niños que junto a 38 adultos miembros de una secta islámica vivían en un bunker bajo tierra, algunos de ellos durante décadas, en la ciudad rusa de Kazan, según declaró la fiscalía el miércoles.

El líder de la secta, Faizrakhman Satarov, es un hombre de 83 años que se considera un profeta musulmán contrario a los principios del Islam que pretendía crear un Estado independiente islámico subterráneo.

La policía ha liberado a los 27 niños, que tenían de uno a 17 años, muchos de los cuales no habían visto la luz del sol e incluso algunos habían nacido bajo tierra. De momento han sido hospitalizados y vivirán en orfanatos, según la pediatra jefe del Hospital de Niños en Kazan, quien ha asegurado que están bien alimentados.

Cuatro padres han sido acusados de abuso infantil y Satarov por negligencia.

Vivían en celdas sin luz ni ventilación

Vivían en un bunker de tres plantas de 700 metros cuadrados y una mezquita con un minarete de media luna que habían sido construidos por los habitantes.

Las habitaciones son celdas sin luz natural, calefacción, ni ventilación de ningún tipo, cada una de dos por tres metros en las que vivían hacinados.

Llevaban una vida en común pero separados los hombres de las mujeres y niños, los cuales no han recibido atención médica ni enseñanza fuera del bunker, aunque su estado de salud es bueno, según el hospital en el que se encuentran.

Los niños fueron encontrados la semana pasada por casualidad cuando la policía investigaba el asesinato de un clérigo musulmán de Tatarstán.

El líder de la secta no les permitía salir del bunker

El supuesto profeta no permitía a ninguno de los 70 miembros ir a hospitales o escuelas.

Satarov es un ex imán de la provincia de Bashkortostán que dice ser el califa del Estado independiente y solo permitía salir a trabajar a unos pocos miembros de secta, según los medios de comunicación rusos.

El bunker se encuentra en una isla en medio de la ciudad de Kazan, en las orillas del río Volga, a 800 kilómetros del este de Moscú. Cuatro millones de habitantes en Tatarstán, más de la mitad de la población, son musulmanes sunitas.

La casa ha sido construida de manera ilegal por lo que las autoridades han ordenado derribarla, a lo que un seguidor del fanático ha respondido que "sólo pasando por encima de nuestros cuerpos que ellos destruyan nuestras habitaciones y la liquidación de nuestra comunidad".