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Los candidatos islamistas convierten la 'sharía' en el eje de la campaña en Egipto

  • Los Hermanos Musulmanes han radicalizado su mensaje religioso
  • Abul Futuh, islamista moderado, tiene el apoyo de salafistas y algunos laicos

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Partidarios de los Hermanos Musulmanes durante un acto de campaña en El Cairo del candidato de la Hermandad, Mohammed Mursi
Partidarios de los Hermanos Musulmanes durante un acto de campaña en El Cairo del candidato de la Hermandad, Mohammed Mursi

“No aceptamos una alternativa a la Sharía, el Corán es nuestra constitución y siempre lo será”, manifestó el candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, durante uno de los actos de campaña a las presidenciales de Egipto del próximo 23 y 24 de mayo.

Los sondeos no sitúan a Mursi, el líder de la marca electoral de la cofradía, el Partido Libertad y Justicia, como favorito en esta primera vuelta, pero a tenor de los resultados en las legislativas, pocos se atreven a asegurar que no pasará a la próxima ronda.

En Egipto los primeros resultados confirman lo esperado: que el partido de los Hermanos Musulmanes es el ganador de las elecciones. El recuento está siendo algo caótico y tendremos que esperar hasta mañana para que la Junta Electoral dé los resultados oficiales.

Sin embargo, el mayor adversario de Mursi y la Hermandad no es ninguno de los líderes de los partidos laicos, al menos, de momento, sino el islamista Abdelmoneim Abul Futuh, quien pesca votos en las mismas aguas.

Por eso la poderosa cofradía de los Hermanos Musulmanes parece haber sacado la artillería pesada durante esta campaña. La escenografía islámica está presente en cada acto, con clérigos en los escenarios y ‘shahadas’ o consignas coránicas como sloganes de campaña.

“El Profeta es nuestro líder, la Jihad nuestra senda y la muerte en el nombre de Allah nuestro objetivo”, repite Mursi en actos ante sus seguidores, algunos de ellos, clérigos.

La sharía, protagonista de la campaña

No hay mensaje islamista que no haga mención a la sharía o Ley Islámica, algo que, sin embargo, no es una novedad en Egipto. La Constitución de 1971, vigente antes de las revueltas que derrocaron a Mubarak, establece en su artículo 2 que la sharía es la principal fuente de derecho, aunque no la única.

Aquello fue un movimiento del expresidente Sadat para frenar el avance, precisamente, de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, en estos años apenas ha tenido relevancia en la política egipcia.

Ahora, de la mano de Mursi y Abul Futuh, la ley islámica ha cobrado un protagonismo esencial en la campaña electoral y planteado un escenario que hace no más de año y medio parecía inaudito.

No en vano, en una sociedad profundamente conservadora y religiosa, la sharía puede ser una buena arma electoral. "Todos los candidatos utilizan la religión para ganar votos, pero el grado en que cada uno pretende hacer uso del Islam si llega al poder es diferente", ha explicado a Efe el experto en asuntos religiosos Ibrahim Ishak.

Las distintas visiones de la Ley Islámica

Para Mursi, la sharía es el único medio por el que los egipcios pueden "recuperar su dignidad" y, en su opinión, garantiza también los derechos de la minoría cristiana, según dijo este mes en otro acto de campaña.

"Hoy podemos establecer la ley islámica, porque nuestra nación adquirirá el bienestar sólo con el Islam y la Sharia. Los Hermanos Musulmanes y el Partido de la Libertad y la Justicia serán los conductores de estos objetivos ", comentó el candidato de la Hermandad en otro acto, según informó la agencia rusa RIANovosti.

Para Ishak, las palabras de Mursi no son solo dialéctica de campaña, y si consigue el poder cambiaría no pocas leyes para recoger restricciones religiosas, en temas como el alcohol o la censura en las artes.

La estrategia de los Hermanos Musulmanes, que cuenta con más de 350.000 miembros en todo el país, parece haber virado hacia una radicalización del mensaje islamista, una posición que se aleja de la mantenida por la Hermandad desde el inicio de las revueltas.

"La postura de los Hermanos se ha hecho más firme desde su victoria en las elecciones. El movimiento se ha vuelto más seguro de sí mismo y de su base de apoyo", ha manifestado a Reuters Alison Pargeter, una experta en los Hermanos Musulmanes de la Universidad de Cambridge.

Su principal rival, Abul Futuh, un antiguo miembro de los Hermanos Musulmanes que rompió con la organización cuando anunció que se presentaría a las presidenciales, fue uno de los más reconocidos estandartes del ala reformista dentro la Hermandad.

El doctor de 60 años considera que la ley islámica "se encuentra la identidad de la sociedad, su orden público y su estructura ética fundamental".

Así lo manifestó en el inédito debate televisivo que le enfrentó con el candidato favorito en las encuestas, el exministro de exteriores de Mubarak y líder de la Liga Árabe, Amro Musa. Futuh abogó por "un Estado democrático independiente que pone la 'sharía' y sus principios por encima de todo".

Sin embargo, según el analista Ishak, este candidato tiene "un proyecto islámico para el país pero incide en que la 'sharía' debe aplicarse cuando la sociedad esté preparada para ello".

El apoyo de los sectores salafistas

Futuh, a quien la prensa egipcia describe como islamista moderado, ha conseguido recabar apoyos entre los salafistas de An Nur, la segunda fuerza en el Parlamento, pero también entre algunos sectores laicos.

Para el analista del centro Al Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos, Yusri Azzabewy, el partido salafista “quiere convertirse en un partido grande y fuerte y considera que los Hermanos Musulmanes, si consiguen la presidencia, puede suponer un obstáculo”.

Sin embargo, una parte de la base de An Nur recela de Futuh por considerarlo demasiado moderado, algo que trata de explotar la poderosa maquinaria de los Hermanos Musulmanes. Según el 'número dos' de la Hermandad, Mahmoud Ezzat, el acercamiento de Abul Futuh a los sectores liberales ha hecho que este pierda credibilidad entre el electorado religioso. "No puedes apoyar visiones contrarias, sobre todo cuando estás ante una población con un alto nivel de conocimiento (político)", ha argumentado Ezzat.

Sea como fuere, la religión se ha convertido en un tema de campaña del que ni los laicos han podido huir y que puede decidir la próxima presidencia de Egipto.