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Descubren un crustáceo gigante en una fosa abisal en Nueva Zelanda

  • Es un animal con aspecto de gamba que mide 35 centímetros
  • Fue localizado por científicos de OceanLab a 7.000 metros de profundidad

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Ciencia al cubo

El nacimiento de perritos fluorescentes, la muerte de una chimpancé calva, qué son las neuronas espejo, el origen de los ojos azules o por qué nos salen canas. De la mano de América Valenzuela, en 'Ciencia al Cubo' pueden escuchar las historias más variopintas sobre temas científicos de actualidad. Emisión en Radio 5: Lunes a jueves a las 15: 42; Sábados 09:22 / 17:52 / 21:06; Domingos 09:22 / 17:55

Los científicos de una expedición a las profundidades de las aguas de Nueva Zelanda han encontrado un anfípodo supergigante, así lo han descrito.

Es un animal con aspecto de gamba -que suele medir 2 ó 3 centímetros- pero que en este caso alcanza los 35 centímetros. Una barbaridad.

Los anfípodos son crustáceos. A la mayoría de las especies de anfípodos les gusta vivir en las aguas profundas y frías. Por eso, en la Antártida hay una gran diversidad.

Los científicos de OceanLab, de la Universidad de Aberdeen, en Reino Unido, y también de instituciones científicas de Nueva Zelanda, como el Museo Te Papa, estaban explorando las oscuras y frías aguas de la fosa Kermadec, cuando localizaron al enorme animal a 7.000 metros de profundidad.

Por casualidad

Los exploradores iban en busca de ejemplares de pez caracol del que no se consiguen ejemplares desde hace más de medio siglo.

Es como si te encuentras en tierra una cucaracha del tamaño de un pie

Cuando inspeccionaron la trampa vieron otra cosa, al superanfípodo. Según cuenta Alan Jamieson, el jefe de la expedición, se quedaron alucinados, se miraron diciendo: "¿Pero qué demonios es esto?". Dicen que es como si te encuentras en tierra una cucaracha del tamaño de un pie.

Los exploradores han capturado a siete ejemplares enormes, el más grande de 28 centímetros, o sea, unas 10 veces más grande de lo que miden los anfípodos habitualmente. Y han grabado en vídeo otro más grande aún, de 35 centímetros.

Volvieron al día siguiente al mismo punto de la fosa neozelandesa en busca de más ejemplares, pero no encontraron nada.

Solo se han hallado ejemplares supergigantes de anfípodos en otra ocasión, en los años setenta, en Hawaii. Ahora toca averiguar si los nuevos y los de entonces son de la misma especie.

CIENCIA AL CUBO

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