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Europa sigue dividida para encontrar una solución al segundo rescate de Grecia

  • Merkel demanda un acuerdo sobre Grecia previo a la cumbre
  • El BCE insiste en que no admitirá deuda helena como aval
  • Alemania, Francia y el BCE se oponen a la emisión de eurobonos
  • Se considera rebajar los tipos de interés en préstamos a países rescatados

Ver también el especial sobre la crisis de deuda pública en Europa

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Europa sigue dividida antes de la cumbre sobre el segundo rescate a Grecia

Los líderes de la eurozona afrontan la cumbre extraordinaria que este jueves debe dar luz verde a un segundo rescate a Grecia, sin haber alcanzado antes un consenso sobre las condiciones de la ayuda, cuyo aplazamiento amenaza con extender la crisis a otros países de la eurozona.

La presión sobre la deuda soberana ha escalado a niveles históricos y el rescate a Grecia tiene que evitar la quiebra de este país, pero también aliviar la presión sobre la deuda soberana de países como España e Italia.  La desconfianza de los inversores ha disparado las primas de riesgo, que miden el diferencial con el bono alemán a 10 años, hasta niveles históricos no alcanzados desde la entrada en el euro, de 366 puntos y 335 puntos respectivamente.

Como reflejo de esta desconfianza, en el mercado de divisas, el euro se ha debilitado, y se cambia por 1,406 dólares.

Alemania marca la diferencia

El principal escollo siguen siendo las diferencias sobre la intervención de los inversores privados en el rescate. Alemania, Holanda y Finlandia encabezan el grupo que defiende la participación de los bancos obligatoria, mientras que el Banco Central Europeo y países como Francia y España proponen que la intervención de los bancos sea voluntaria ante el temor de que se perciba como un impago parcial de los intereses a los acreedores de Grecia, sobre todo, bancos alemanes y franceses.

La canciller alemana Angela Merkel condiciona además el éxito de la cumbre a que los líderes europeos alcancen  un acuerdo previo sobre el segundo rescate a Grecia.

A la falta de consenso se suma el temor a que instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y otros países cuya contribución es decisiva en este segundo rescate, tiren la toalla y rompan las negociaciones, después de varias advertencias a la economía griega para aplique más medidas para reducir la deuda pública helena que ahora asciende a 340.000 millones de euros.

Condiciones del segundo rescate

El FMI ha avanzado que el segundo rescate ascendería a 104.000 millones, de los que 71.000 tendrán que ser aportados por los países miembros de la Unión Europea, mientras que los 33.000 millones restantes tendrán que aportarlos los acreedores privados mediante una ampliación del plazo de vencimiento de los bonos griegos.

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha propuesto que el acuerdo para el segundo rescate a Grecia se cierre sin la participación de los bancos, para permitir el alivio inmediato.

Zapatero, ha mantenido este lunes un encuentro con la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Elena Salgado.
Zapatero opina que el debate sobre el papel de los bancos está en el origen de la reactivación de la crisis de la deuda, que es necesario desactivar.

Según ha explicado el secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, España está a favor de flexibilizar el fondo de rescate y también baraja la emisión de eurobonos defendida por otros líderes socialistas, aunque es muy poco probable que ésta última prospere ante la oposición de Alemania, Francia y el BCE.

El Gobierno alemán afirma que está trabajando "con todas sus fuerzas" en el desarrollo del segundo plan de ayuda a Atenas y asegura que se situará "claramente del lado de Europa" cuando llegue el momento de adoptar decisiones, según explicó hoy el ministro germano de Exteriores, Guido Westerwelle, en la capital europea.

Sin embargo, el portavoz del Ejecutivo alemán, Steffen Seibert, ha rebajado cualquier gran expectativa creadas en torno a la cita al considerar que la cumbre no aportará una solución para todos los problemas de la zona euro.

El BCE no aceptará deuda griega como aval

En este contexto, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, volvió a advertir a los líderes de la Eurozona que no aceptará deuda griega como aval en las operaciones de refinanciación de la banca helena en caso de que se produzca una declaración de impago total o parcial.

Esta advertencia reiterada en una entrevista publicada este lunes obligaría a diseñar herramientas para mantener el sistema bancario heleno a flote sin el apoyo del BCE, lo que podría arruinar el efecto perseguido con la integración del sector privado en el rescate, que es reducir la contribución de los Estados.

Pese a estas advertencias, el enfoque alemán pareció ganar fuerza durante la última reunión de ministros de Finanzas del euro, el lunes de la semana pasada, aunque no hay ninguna opción cerrada, tal y como confirman fuentes europeas.

Concretamente, la zona euro trabaja ahora sobre dos aspectos: un abaratamiento de los tipos de interés en los préstamos a los países rescatados para afianzar la viabilidad de su deuda y un programa de recompra de bonos para Grecia, visto con buenos ojos por el BCE.

Este segundo punto tendría como objetivo aligerar en unos 20.000 millones el volumen de la deuda helena en circulación y bajar su interés.

Podría hacerse mediante préstamos del fondo de rescate a Atenas, de forma que sea el propio Tesoro griego el que intervenga en el mercado, o permitiendo que sea el fondo el que compre las obligaciones (aunque esta segunda opción requeriría un cambio legislativo).

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