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La amistad de Jodie Foster y Mel Gibson y un Kaurismäki a la altura en el ecuador de Cannes

  • Foster rescata al actor para su tercer filme como directora, El castor
  • El filandés Kaurismäki gusta en Cannes con Le Havre

Ver también: Ver también: Especial Festival de Cannes

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La declaración de amistad de Jodie Foster a Mel Gibson en Cannes

La presencia de Jodie Foster en el Festival de Cannes, donde ha presentado fuera de concurso El castor, para la que ha rescatado a su gran amigo en horas bajas Mel Gibson, ha barrido a los dos directores en concurso. No obstante, Aki Kurismäki ha estado a la altura de lo que se esperaba de él con Le Havre y Alain Cavalier ha presentado Pater.

En el peor momento de la carrera de Mel Gibson, su amiga Jodie Foster le dirige la que es su tercera película como directora, El castor, cinta en la que el australiano hace un striptease emocional con un personaje deprimido que encuentra la salvación en una marioneta en forma del animal, a través de la que se comunica única y exclusivamente -incluso durante sus relaciones sexuales-.

Foster, que no quiere que se le escape la fama de inteligente que la adorna, ha tenido que responder a la pregunta que se le ha planteado con varios rodeos, sobre por qué había elegido a Gibson para el papel, informa Conxita Casanovas, enviada especial de RNE. La directora, consciente de la caída en picado del actor, le agradece todo lo que aportó al personaje y confiesa: "Es un gran amigo desde hace tiempo y probablemente sea el actor más queridos en Hollywood".

"El castor es un animal que construye cosas y luego las destruye", ha explicado una Foster ingeniosa y políglota en rueda de prensa -combinando inglés con un perfecto francés-, y el paralelismo era fácilmente extrapolable a Mel Gibson, quien tras forjar un duradero estrellato en Hollywood parece empeñado en echar por tierra con su vida personal el prestigio cosechado.

Foster es consciente también de ese paralelismo y de que a Mel Gibson le "puede sonar" ese papel, informa Carlos del Amor, enviado especial de TVE en Cannes. "Para este personaje no pensé en nadie más. Mel es alguien que entiende el humor, la luz y el encanto del personaje, pero también conoce profundamente su lucha por salir adelante, la idea de no gustarse a sí mismo e intentar cambiar", ha asegurado la directora, que estará acompañada de su amigo en la proyección.

Foster, que vuelve al festival que la vio nacer como estrella con 13 años en Taxi Driver -Palma de Oro en 1976-, se reserva en esta cinta el papel de esposa del protagonista y ha contado también con los talentos juveniles de Jennifer Lawrence y Cherry Jones.

Con su premisa a priori poco dada al espíritu sesudo de Cannes, la película ha disfrutado de una calurosa acogida por su espectacular giro hacia la emoción auténtica tanto en la historia principal -la de Gibson- como en la subtrama adolescente en la que Foster maneja con sabiduría y sensibilidad el sentimiento de incomprensión.

Foster se ha mostrado radiante y reconfortada en el festival francés tras el fracaso estrepitoso que ha tenido en Estados Unidos, donde ha recaudado apenas 300.000 dólares desde el día de su estreno el pasado 6 de mayo. La directora confía que en Europa tenga una mejor acogida, según la enviada especial de RNE.

La inmigración según Aki Kaurismäki gusta en Cannes

Con el mérito suficiente de estar a la altura de lo que se espera de él, el finlandés Aki Kaurismäki, un clásico de Cannes, ha presentado Le Havre, otra ración del humor estático y el romanticismo residual que le caracteriza, pero con un plus de contenido social, que ha sido muy aplaudida, incluso antes de acabar la película, cuenta Conxita Casanovas.

El director compite por cuarta vez a la Palma de Oro con este filme protagonizado por un limpiabotas de la estación de Le Havre que acoge mientras su mujer está ingresada en el hospital a un adolescente africano que es perseguido por la policía.

Se trata de un "bello cuento y con alma" con un Kaurismáki en su línea de hacer "un cine muy humano, de personas, ternurista, que recuerda mucho a Chaplin", según la enviada especial de RNE, que, aunque no cree que pueda llevarse la Palma, seguro que podrá hacerse un hueco en el palmarés.

"La inmigración es un problema demasiado grande como para dar respuestas. Todo viene de la colonización y es un poco tarde para arreglar eso, pero si los políticos salieran de sus habitaciones de hotel y de sus Mercedes a lo mejor las cosas empezaban a cambiar un poco", ha dicho el más famoso de los realizadores finlandeses.

Le Havre, aunque pueda tener el viraje hacia la trama social, sigue sobreponiéndose a los géneros de la misma manera que, aunque esté rodada en Francia y en francés, todo suene a Finlandia gracias al trabajo de iluminación tenue y parcial o al código dadaísta de conducta de los personajes. El universo Kaurismäki, una vez más, está por encima de las coordenadas de espacio y tiempo.

"La ciudad de Le Havre era mi última esperanza y, la verdad, es un sitio triste aunque no lo suficiente como para lo que yo quería hacer. Pero era lo más lejos que mi cabeza podía estar de Finlandia", ha explicado en rueda de prensa un director que bien podría ser un personaje de sus propias películas.

"Finlandia y Suecia son los únicos países que no podrían haber sido escenario de esta película, porque nadie está tan desesperado como para ir allí", ha asegurado.

De ahí, al festival del humor, porque la rueda de prensa se ha convertido en una suerte de extensión de Le Havre. Cuando Karuismäki ha sido reprendido por el moderador por encender su cigarrillo eléctrico, ha dicho: "No puedo apagarlo, necesitaría un cenicero eléctrico", para a continuación metérselo al revés en la boca.

Junto a Kaurismäki, los miembros del reparto: su musa habitual, Kati Outinen, que vuelve a prestar su físico de institutriz para la heroína romántica, y los actores franceses Jean-Pierre Barroussin -habitual del cine de Robert Guediguian- y André Wilms, con el que vuelve a trabajar después de La vie de Bohéme.

Pater y homenaje a Belmondo

También se ha proyectado en competición la francesa Pater, de Alain Cavalier, protagonizada por un Vincent Lindon omnipresente que presenta su apuesta al premio al mejor actor, informa Conxita Casanovas.

La cinta, en la que Lindon juega a ser político, está a caballo entre una película y un documental.

Fuera de la competición, el Festival de Cannes rinde homenaje a Jean Paul Belmondo, de 78 años, que regresa tras una larga ausencia por problemas de salud al festival que le entronizó a dejarse mimar, cuenta Casanovas. Se proyectará un documental sobre su vida y sus películas, Belmondo, the career.

Jean-Paul Belmondo ha aparecido en la alfombra roja muy bien acompañado por su novia Barbara Gandolfi, y caminando apoyado en un bastón. "Sí a Cannes", ha proclamado el bello-feo, el actor más querido por los franceses.

El mercado del cine en Cannes

Además de alfombra roja y glamour, en Cannes también existe un gran supermercado del cine que muestra lo que este es en definitiva, un negocio, informa Carlos del Amor.

Allí también está presente el cine español, que busca la proyección internacional que brinda la cita. "No estar en Cannes es no estar en el mundo del cine", ha dicho a TVE el productor y presidente de Filmax, Julio Fernández.

Para el también productor y presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, es "injusto" que no haya más presencia del cine español a concurso en el Festival de Cannes, un certamen que "no ha tenido nunca sensibilización" con el cine hecho en España.