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Elizabeth Taylor, la diva de ojos violeta

  • La actriz británica era la gran última diva del Hollywood dorado
  • Su belleza -y su tormentosa vida personal- eran legendarias

Ver también: Especial Elizabeth Taylor

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Muere Elizabeth Taylor, la mirada violeta

Su hipnótica mirada violeta se convirtió en símbolo del Hollywood dorado, y del glamour hecho mujer. Durante décadas Taylor fue conocida mundialmente como una de las grandes divas de la meca del cine. Ahora, Elizabeth Taylor ha muerto en Los Ángeles.

Una aureola acrecentada por una vida personal tormentosa, a menudo expuesta ante las cámaras, y sometida al escrutinio público. Famosos son sus múltiples matrimonios, y su célebre relación de ida y vuelta con Richard Burton, “el gran amor de su vida”, según declararía la actriz.

Sus ojos violetas cautivaron a Hollywood

Pero la historia de Elizabeth Taylor, Liz Taylor para el mundo, se escribe con letras de esfuerzo y superación. La actriz creció bajo la sombra de una madre “obsesionada con el triunfo a cualquier precio”, y la intérprete llego a afirmar que en realidad, "nunca quiso ser actriz".

Esta ambición materna propició que la niña Liz debutará ante la cámara en anuncios y cameos de películas pequeñas. “Papelitos” que la catapultaron al estrellato con tan sólo 12 años, por National Velvet (1944), un filme sobre un caballo de carreras. “La pequeña de cautivadores ojos violeta” se convertía en toda una estrella por filmes como El coraje de Lassie o Mujercitas, y se hacía mayor antes las cámaras.

La mujer del millón del dólares 

Su fama y glamour no dejarían de crecer. Durante las décadas de 1950 y 1960, Taylor se convertiría en una de las mayores divas de Hollywood, y su carrera despegaba paralela a su creciente celebridad.

Comenzó a encadenar un papel tras otro, y participó en títulos que han pasado a la historia del cine como Gigante (1956), junto a James Dean y Rock Hudson- su amistad duraría toda la vida- o La gata sobre el tejado de zinc (1958), junto a Paul Newman-formaron una de las parejas más bellas del cine- un filme que le reportaría su primera nominación al Oscar. A lo largo de su carrera jalonada de premios (también ganó el BAFTA y El Globo de oro), se alzó con dos estatuillas por Quien teme a Virginia Woolf (1961) y por Una mujer marcada (1967), llegó a estar nominada en cinco ocasiones.

Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos (Elizabeth Taylor)

Pero sin duda fue con Cleopatra, uno de los filmes que le reportó mayor fama, y donde su mítica belleza brilló especialmente- Burton llegó a asegurar que era tan sexy “que rozaba la pornografía”-, dónde reforzó su estatus de estrella.

Bajo el marchamo de película más cara de la historia, este drama histórico hizo correr ríos de tinta. Por Cleopatra, Taylor fue la primera actriz que cobró la (para entonces astronómica) suma de un millón de dólares.

Sin embargo, varias peripecias la llevaron a superar este récord: los múltiples retrasos y contratiempos del rodaje, y un porcentaje de la taquilla contemplado en su contrato, motivaron que ella terminase cobrando su sueldo multiplicado por siete.

Fue en el rodaje de esta película donde conoció a Richard Burton; iniciaron un romance estando ambos casados, lo que provocó un enorme escándalo seguido de cerca por las revistas del corazón

Mucho más que una actriz

Carismática, icónica, rebelde, amiga de sus amigos, generosa ….fueron algunos de los adjetivos que le dedicaron. Taylor mantuvo una estrecha amistad con Michael Jackson. El rey del pop, como ella le "bautizó", le escribió una canción exclusiva con motivo de su cumpleaños llamada Elizabeth I love you.

Quizás la mejor definición para Taylor fuera la de “apasionada” sin límites. La actriz nunca ocultó su devoción por las joyas. A lo largo de su intensa vida atesoró una gran colección entre las que destacan un diamante de 33,19 quilates que perteneció a la mujer de un colaborador de los nazis, otro que fue propiedad de la esposa favorita del emperador indio Shah-Jahan, en cuya memoria mandó erigir el célebre Taj Mahal y la popular perla Peregrina.

Mantuvo una estrecha amistad con Michael Jackson

A partir de los 70 comenzaría poco a poco a alejarse definitivamente del celuloide. Una retirada forzada en gran medida por sus serios problemas de salud,  si bien su última película sería en 1994, Los picapiedra.

Elizabeth Taylor, que fue nombrada Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra en 2000, pasó por quirófano al menos en treinta ocasiones y no por razones estéticas.

Dolencias en la espalda, cuello, piernas, diversas fracturas, dos sustituciones de cadera, un tumor cerebral benigno o un tratamiento contra el cáncer de piel fueron algunos de sus achaques.

Para adelgazar no hay nada como comer caviar sin pan y champán sin burbujas (Elizabeth Taylor)

La actriz ahogó sus penas en alcohol y tuvo que someterse a varios tratamientos de desintoxicación por pastillas. Su frágil salud le atormentó durante toda su vida, y reconoció que estuvo al borde de la muerte en varias ocasiones.

En los últimos años redujo mucho sus apariciones en público, aunque nunca desapareció del todo. Siempre en silla de ruedas, pero manteniendo un aureola de glamour con sabor a otro tiempo, y manteniendo un espléndido vestuario, maquillaje y joyas propias de su estilo y de su estatus de estrella.

"De un corazón inmenso y generoso", según afirmaban sus numerosos amigos dentro y fuera de la industria, Taylor mantuvo activo su perfil solidario hasta el final. Es célebre su activismo como líder de campañas contra el sida, desde el fallecimiento de su amigo Rock Hudson.

Además se involucró en labores de ayuda contra el hambre en Asia y África y aportó grandes cantidades de dinero y numerosas posesiones. Por su labor humanitaria recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, en 1992. Musa incombustible, este miércoles la mirada de la diva de los “ojos violeta”se apagaba para siempre.

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