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Un viaje en busca de justicia universal para Couso

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El juez Santiago Pedraz viaja a Irak

“Vamos porque nos importa lo que le pase a cualquier periodista español en cualquier lugar del mundo. Vamos porque nos creemos el derecho a la información. Vamos para que todo el mundo sepa que detrás de un crimen de guerra hay un país y abogados y una justicia”. Son palabras de Antonio Segura, uno de los abogados de ALA, la Asociación Libre de Abogados, que ejerce la acusación en el caso Couso y que tiene previsto viajar con el juez Pedraz a Irak.

Reproduzco sus palabras porque en estos tiempos que corren, tranquilizan. Reconforta saber que a pesar de todo, hay quien se lo cree. Y lo más importante, quien lucha por ello.

A las 11.50 horas ha llegado el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz a un nublado Bagdad, hasta donde ha volado en clase turista. Acompañado de la secretaria judicial, los abogados de la acusación y los periodistas testigos de la muerte de Couso, han sido trasladado en una comitiva de cinco coches hasta el hotel, que se encuentra dentro del complejo del aeropuerto.

A los medios de comunicación no se les ha permitido grabar la bajada del avión del magistrado, aunque sí han podido tomar imágenes a su salida del aeropuerto. Esta previsto que sea mañana viernes cuando se haga la reconstrucción de los hechos y saber qué paso en el Hotel Palestina. Un dispositivo de seguridad, con cuatro agentes GEO, estaba esperando al magistrado en el aeropuerto y está previsto que mañana sean más los efectivos.

Couso, José Couso, tenía dos hijos, 37 años, amigos y una familia que ha demostrado valentía para luchar contra EEUU, tenacidad para recurrir cada decisión de archivo y fuerza para no hundirse cuando se han visto engañados. A Couso le mató un proyectil de un carro de combate norteamericano el 8 de abril de 2003, en el Hotel Palestina, “el hotel de los periodistas”.

Informe semanal repasa los acontecimientos de la semana en la que el cámara de televisión José Couso fue asesinado en Irak. El 9 de abril de 2003, día siguente al asesinato, Bagdad fue tomada por tropas estadounidenses y cuatro días después Sadam Husein fue arrestado,

El reportaje “Hotel Palestina”, de su compañero en Irak, Jon Sistiaga, cuenta que Couso llevaba toda la mañana grabando los tanques estadounidenses que se habían situado a kilómetro y medio, en el puente Al-Jumhuriya. Cuenta que Couso era perfeccionista. Y cuenta lo que pasó después, cómo encontró a Couso en el suelo, cómo lo llevaron al hospital y cómo le decía “esto es como en las películas, no te duermas”.

Y no dejo de imaginármelo. Pero me estremezco aún más cuando pienso todo lo que ha ocurrido después. Los periodistas gráficos en el Congreso de los Diputados enseñando esa foto de Couso, las concentraciones ante la embajada de EEUU en Madrid, el laberinto judicial, dos archivos, dos reaperturas, la posición de la Fiscalía siempre contraria a la investigación, la pasividad de dos gobiernos, la oposición de EEUU a prestar auxilio judicial y las filtraciones de Wikileaks.

Los responsables de esas muertes están identificados y el juez Santiago Pedraz no tiene dudas porque los ha procesado, y los está buscando, por un delito contra la comunidad internacional en concurso con uno de homicidio.

"Enemigo erróneamente identificado", la versión de EE.UU.

En todo este tiempo el juez solo ha contado con el apoyo de los testigos, periodistas españoles que vieron los hechos y que ahora le acompañan a Irak y testigos extranjeros que, los últimos hace unas semanas, le contaron que no hubo tiroteo anterior desde el hotel Palestina a las tropas norteamericanas. Las acusaciones y los testigos creen que este viaje servirá para demostrar que la tesis de EEUU (que vieron un francotirador) es insostenible y que el objetivo del disparo era amedrentar a la prensa.

La última vez que la Audiencia Nacional archivó el caso se creyó la versión de EEUU. “Acto de guerra contra enemigo erróneamente identificado”, dijo. Pero el Supremo recordó que la muerte de Couso es penalmente imputable, que hay indicios de delito, que se han vulnerado las normas del Derecho Internacional humanitario y que mientras queden pruebas por hacer, hay que practicarlas.

Asi llegamos al día de hoy. Una de esas pruebas es la inspección ocular que va a hacer el juez Pedraz. Contra viento y marea. Porque si algo se puede afirmar con rotundidad es que el magistrado no lo ha tenido fácil. Le han puesto trabas el Ministerio de Asuntos exteriores y el de Justicia con sus advertencias sobre los problemas de seguridad y “la niebla” que parece ser que hay en el Tigris. Y la fiscalía, que llegó a insinuar que el viaje era ilegal pero no recurrió la providencia que lo acordaba.

La Fiscalía se niega a acompañar a Pedraz

Pedraz viaja a hacer una prueba con el visto bueno del Consejo General del Poder Judicial y con la autorización de las autoridades iraquíes. En todo momento le acompañará el juez iraquí Shibad Ahmed. Antes de marcharse, lo último que hizo Pedraz fue volver a preguntar al fiscal si venía. La respuesta fue el silencio.

Es la primera vez que un juez se desplaza fuera de España para hacer una inspección ocular así, en el lugar de los hechos. Con el paso del tiempo, descubriremos la importancia de este viaje. Lo importante que es tener jueces que se “crean” ese rollo de la justicia universal. Lo importante que es contar con personas que luchen por una causa. Lo importante que es defender los convenios de Ginebra. Y lo importante que es contarlo. Porque como dice mi compañero José Antonio Guardiola, “ quizá para esto sirve el periodismo”.

PD: En el mismo ataque al Hotel Palestina murió el cámara ucraniano Taras Protsyuk de la agencia Reuters. El periodista jordano Tarek Ayub, falleció el mismo día cuando las tropas norteamericanas dispararon a la sede de la televisión Al Yazira. No quería dejar de mencionarlos.

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