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El fraude que vinculaba vacunas y autismo

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Ciencia al cubo - Vacunas y autismo - 10/01/11

Ciencia al cubo

El nacimiento de perritos fluorescentes, la muerte de una chimpancé calva, qué son las neuronas espejo, el origen de los ojos azules o por qué nos salen canas. De la mano de América Valenzuela, en 'Ciencia al Cubo' pueden escuchar las historias más variopintas sobre temas científicos de actualidad. Emisión en Radio 5: Lunes a jueves a las 15: 42; Sábados 09:22 / 17:52 / 21:06; Domingos 09:22 / 17:55

Todo comenzó en 1998 cuando la revista médica The Lancet publicaba un estudio en el que se relacionaba las vacunación triple vírica con el autismo. Tal conclusión hizo que cundiera el pánico entre los padres que no sabían si vacunar o no a sus hijos, incluso surgieron movimientos antivacunación.

Estos días otra revista, la British Medical Journal, publica por fin, las conclusiones de una larga investigación sobre el asunto: el estudio del 98 es simple y llanamente un fraude.

El estudio falso lo dirigió Andrew Wakefield, en el Hospital Royal Free de Londres. Participaron 12 niños. Tras aplicarles la vacuna triple vírica (la que protege contra las paperas, el sarampión y la rubeola) se les hizo seguimiento para observar si su desarrollo era correcto y si desarrollaban autismo.

El estudio concluyó que de la docena de niños vacunados nueve desarrollaron la enfermedad. Sin embargo, hoy se sabe que tan solo un niño padece autismo. Y que su padecimiento no está en absoluto vinculado con la vacuna.

Otros estudios indicaron lo contrario

Después del de Wakefield se han hecho más estudios para comprobar si realmente existe un vínculo y en todos se ha concluido que no lo hay. Así que en 2004, la revista The Lancet se dio cuenta de su grave error al publicar el estudio, lo retiró y reconoció que nunca debió hacerlo.

En 2007 Consejo General Médico de británico abrió una investigación para esclarecer los métodos usados por Wakefield. Para empezar se descubrió que reclutó a lo niños de una forma bastante particular y falta de profesionalidad.

Les pagó cinco libras para que aportasen para su estudio una prueba de sangre durante la fiesta de cumpleaños de su hijo. Y para terminar falsificó los datos del trabajo original para que apuntaran hacia el vínculo vacuna-autismo.

Wakefield ya no puede trabajar más como médico en Reino Unido. El Consejo General Médico asegura, tras concluir la investigación, que actuó de  manera "deshonesta", "engañosa" e "irresponsable" al vincular la triple vírica con el autismo.

Además, según señala este organismo, "abusó de su posición de confianza" como médico y "desacreditó a la profesión médica". Wakefield sigue defendiendo su inocencia y está ejerciendo de médico en Estados Unidos.

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