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La 'Declaración de Bruselas' pedía al Gobierno un proceso de diálogo con el alto al fuego de ETA

Ver también: Especial Tregua de ETA

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El ex presidente sudafricano Frederick de Klerk, el arzobispo de su país Desmond Tutu, la fundación Nelson Mandela, la ex presidenta irlandesa Mary Robinson, el ex primer ministro irlandés Albert  Reynolds, el arquitecto del proceso de paz en Irlanda del Norte John Hume y otras 16 personalidades especializadas en procesos de paz y  resolución del conflictos reclamaron el pasado 29 de marzo a ETA un alto el fuego permanente supervisado internacionalmente y pidieron al Gobierno español que, si la banda terrorista da ese paso, responda entablando un nuevo proceso diálogo que permita "resolver las diferencias y alcanzar una paz duradera".

En una declaración presentada en el Parlamento Europeo por el  mediador sudafricano Brian Currin, los líderes internacionales  elogiaron el "compromiso público" asumido por la izquierda abertzale  de recurrir a medios "exclusivamente políticos y democráticos" para  alcanzar sus objetivos políticos en "ausencia total de violencia".

A  su juicio, este compromiso recogido en una declaración publicada el 16 de febrero, si se respeta, "puede ser un paso importante para  poner fin al último conflicto que pervive en Europa".

"Pedimos a ETA que apoye este compromiso declarando un alto el fuego permanente, plenamente supervisado", reclaman los firmantes.  "Esta declaración, respondida adecuadamente por el Gobierno (español)  permitiría que los nuevos esfuerzos políticos y democráticos avancen,  que las diferencias se resuelvan y que se alcance una paz duradera",  concluye el texto.

Apoyo de irlandeses y sudafricanos

Entre los firmantes de la declaración, mayoritariamente irlandeses  y sudafricanos, hay cuatro premios Nobel de la Paz (De Klerk, Tutu, Hume y la norirlandesa Betty Williams).

También está el jefe de  gabinete de Tony Blair cuando éste era primer ministro británico,  Jonathan Powell, o el ex secretario general de Interpol, Raymond  Kendall, así como nueve académicos especialistas en procesos de paz,  fundamentalmente de universidades estadounidenses. 

Currin admitió que una simple declaración de alto el fuego por parte de ETA no sería suficiente porque no generaría "confianza" al haberse vulnerado treguas similares en el pasado.

"La importancia del  alto el fuego que estamos pidiendo es que estaría supervisado  internacionalmente por un órgano internacional independiente. No es  un alto el fuego en el que no se pueda confiar", explicó el mediador  sudafricano.

Aunque no quiso fijar plazos para esta nueva tregua, Currin dijo que "si en doce meses no ha pasado nada de nada, sería muy triste". Y  explicó que el siguiente paso debería ser que la izquierda abertzale  "responda positivamente" a esta declaración de personalidades  internacionales pidiendo a ETA que declare un alto el fuego  permanente.

Si la banda terrorista responde a este llamamiento, el Gobierno  español debería en primer lugar aceptar la creación del órgano internacional independiente para supervisar la tregua y entablar  después un nuevo proceso de diálogo, señaló el mediador sudafricano.

Presos y legalización de Batasuna

Aunque la declaración internacional no dirige ninguna petición concreta al Gobierno español más allá de responder a la tregua,  Currin explicó que, en su opinión personal, entre las medidas que  debería adoptar está la legalización de Batasuna, el acercamiento de  los presos etarras al País Vasco y la relajación de la legislación  sobre seguridad.

Si ETA no responde al llamamiento de esta declaración  internacional y prosigue con los atentados, el mediador sudafricano  apuntó que espera que "la izquierda abertzale condene la violencia".  "Si ello sucede, inevitablemente habrá una ruptura entre los actores  políticos y los que siguen apostando por la violencia", indicó  Currin.