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La invasión del caracol manzana

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Ciencia al Cubo

El nacimiento de perritos fluorescentes, la muerte de una chimpancé calva, qué son las neuronas espejo, el origen de los ojos azules o por qué nos salen canas. De la mano de América Valenzuela, en 'Ciencia al Cubo' pueden escuchar las historias más variopintas sobre temas científicos de actualidad. Emisión en Radio 5: Lunes a viernes 10:07; Sábados 09:22 / 17:52 / 21:06; Domingos 09:22 / 17:55

Una nueva especie invasora se ha instalado en el Delta del Ebro, en Tarragona, y está devorando los arrozales de la zona. Se trata de un caracol, el caracol manzana.

Es un clásico de los acuarios que ahora está haciendo estragos en el medio natural.  El caracol manzana hace honor a su nombre. Puede alcanzar el nada desestimable tamaño de una manzana. 

Son de agua dulce y provienen del trópico. Son muy voraces y pueden comer casi de todo, tanto plantas como peces muertos. Ponen muchísimo huevos.

En los arrozales del Delta se pueden encontrar unas 1000 puestas cada 50 metros. Son de color naranja intenso y fácilmente identificables.

Por eso mismo, los agricultores pueden detectarlas de un vistazo y retirarlas a mano para triturarlos junto con ejemplares adultos.

Esto hasta que encuentren un plaguicida que sea eficaz contra ellos.

Por otra parte, los agricultores están esperando que la Generalitat instale compuertas con rejas en las redes de riego, para evitar la entrada de los animales en los arrozales. Y también como medida provisional, y mientras esperan la instalación también de rejas han taponado los desagües que van al río para evitar que los caracoles invadan el parque natural.

Cuando acabe el verano y bajen las temperaturas, el caracol disminuirá su actividad y dejará de reproducirse al ritmo vertiginoso de ahora. Y será entonces cuando se pondrán en marcha las estrategias de erradicación de esta especie invasora, que no es ni mucho menos la primera en nuestro país.

Especies invasoras

En España ya hay unas 1.400 especies que no son autóctonas.   Parecidos estragos hizo otro caracol en Estados Unidos hace ya decenas de años, en 1966.

Es uno de los primeros y más claros ejemplos de cómo un animal extraño puede invadir y destruir un ecosistema al que no pertenece.

Fue el caso de un niño que tras unas vacaciones en las islas Hawaii se trajo como recuerdo tres caracoles gigantes propios de las islas a su casa de Miami. Los soltó en su jardín y se desentendió de ellos.

Siete años después se encontraron más de 18.000 en la zona. Fue necesario emprender un programa de erradicación que se prolongó durante 10 años y costó un millón de dólares.

CIENCIA AL CUBO

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