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Berlusconi trata de frenar la división interna por la ley de escuchas telefónicas

  • Su 'enemigo' interno Fini reconoce diferencias y no acelerará la votación

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No hay espacio para corrientes internas dentro del PdL. De un plumazo Silvio Berlusconi zanja la posibilidad de variaciones en el pensamiento único dentro del Pueblo de la Libertad.

El primer ministro italiano lo ha dejado claro , por medio de una intervención telefónica en un acto de la Fundación Gelmini y Fratini. No a ningún tipo de división. Tenemos que estar unidos para afrontar todas las reformas. "No nos hagamos el mal a nosotros mismos", asegura Berlusconi.

Él piensa, sobre todo, en los llamados finianos; los que están dispuestos a seguir a quien otrora fuera llamado su delfín, Gianfranco Fini.

Las diferencias entre ambos componen un folletín con nuevos episodios cada día. Fini, ahora presidente de la Cámara, tiene en su mano la aceptación en pleno de la Ley de escuchas telefónicas.

Quizás para provocar a Il Cavaliere o puede que por convicción propia, asegura que esa ley no es urgente y que no acelerará nada los tiempos parlamentarios para que pueda ser aprobada por la Cámara baja.

Ha llegado a decir que la ley puede esperar a septiembre, lo que a Berlusconi le ha escocido más que una llaga bañada en vinagre.

Esta mañana, en el periódico israelí Yediot, el presidente de la cámara reconoce que hay conflicto con Berlusconi, pero que las diferencias son superables.

No obstante, las discrepancias surgen por doquier en la mayoría compacta. El martes se empieza a discutir la ley de recorte presupuestario. La norma por la que Italia se apretará el cinturón para ahorra más de 24.000 millones en dos años.

Enmiendas en la cámara

Como a la hora de plantear los debates, los italianos son maestros del debate, se han presentado 2.550 enmiendas. Pero casi la mitad, 1.200 solicitudes de corrección las propone el propio grupo del gobierno.

Por ejemplo se anuncian destacadas novedades sobre la sanidad y las pensiones. Pero, si se discutieran todas las enmiendas en comisión y luego pasara a la Cámara se corre el riesgo de que la crisis se convierta en historia y aún Italia no haya decidido cómo afrontarla.

Por eso, es muy posible que el recorte de los gastos se termine aprobando "a la brava", es decir por medio de una moción de confianza al gobierno. Una medida que en España suena a dramática pero que el actual gobierno de mayoría parlamentaria en Italia ha utilizado ya más de 30 veces en esta legislatura.