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El Congreso de EE.UU. cree que los planes antivertido de las petroleras no valen de nada

  • Les reprochan que todos están cortados por el "mismo patrón" inútil
  • BP dice ahora que no tiene la tecnología para calcular el vertido

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Críticas a BP en el subcomité de Energía, Comercio y Medio Ambiente de la Cámara de Representantes

Las cuatro mayores petroleras que operan en Estados Unidos -Exxon Mobil, Chevron, ConocoPhillips y Royal Dutch Shell- han comparecido ante el Congreso con las excusas escritas de antemano. Pretendían asegurar que el vertido de petróleo de BP es un suceso "raro", probablemente "irrepetible". Ellas no caerían en el mismo error.

Pero no ha colado. Los diputados han arremetido sin tregua contra los ejecutivos de las cinco compañías, reflejando la indignación del país ante su peor catástrofe medioambiental. Consideran que los planes de las petroleras para hacer frente a los vertidos de crudo son "virtualmente inútiles" amén de estar "cortados todos por el mismo patrón".

Dudas sangrantes

Esto es, dudan seriamente que los planes de contingencia sean mejores que los de BP, que lleva casi dos meses tratando de taponar infructuosamente el pozo submarino. Un ejemplo: las petroleras se han gastado una media anual de 20 millones de dólares en la investigación para prevenir desastres, calderilla frente a los 39.000 millones que han invertido en tres años para explorar yacimientos.

Otro más anecdótico: dos de los planes citan el teléfono de un experto que lleva años muerto. O contemplan la protección de las morsas en el Golfo, una zona que no visitan desde hace millones de años.

Y si los manuales antivertido son fotocopias unos de otros, las petroleras también comparten el pánico a que se prolongue más allá de seis meses la moratoria impuesta por Obama a las prospecciones frente a la costa. Es lo que barajan los legisladores, además de endurecer las penalizaciones por agresiones medioambientales.

BP no tiene tecnología para calcular el vertido

La estrella de las comparecencias es la petrolera BP, la responsable del vertido del Golfo de México. Y otra muestra del estado de ánimo del país es la bronca que le ha caído a su presidente norteamericano, Lamar McKay, a cuenta de las estimaciones.

Un congresista le ha reprochado que hayan fallado tan miserablemente en los cálculos: de una estimación inicial de 5.000 barriles diarios a 45.000. McKay ha replicado que la primera cifra la dio la Guardia Costera. El diputado le ha enseñado un documento confidencial de BP en que tras hundirse la plataforma barajaban entre mil y 14.000 barriles.

McKay, descompuesto, ha sorteado el interrogatorio diciendo que BP no tiene la tecnología necesaria para calcular el vertido y que todavía están evaluando el derrame. También dijeron que recogerían el 90% hace dos semanas. De 20.000, que era la cifra en boga entonces. Y ni lo uno ni lo otro; con suerte, aseguran, a finales de junio pretenden recoger 40.000 barriles.

No es extraño que el congresista Waxman haya insistido a McKay en que pidiera perdón. Lo ha hecho, por todo lo sucedido. Pero no ha valido de gran cosa. Waxman ha concluido su turno con un juego de palabras: BP está más interesada en el coste que le supondrá su responsabilidad en el vertido -liability, en inglés- que en la habitabilidad del Golfo -liveability-. Suenan casi igual. Como supbrime -hipoteca basura- y suBPrime, como titula el digital Huffington Post.

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