Enlaces accesibilidad

Las Bárdenas Reales, un desierto con encanto

  • El "espectacular secarral" de Navarra, un destino turístico de luxe
  • Son 42.000 hectáreas con inhóspitos y hermosos rincones
  • Hasta 24 clases de rapaces y un hotel ecológico, entre sus ofertas
  • Puedes ver todo el programa de Zoom Tendencias en su página

Por
Las Bárdenas Reales de Navarra, un desierto con encanto (Zoom Tendencias)

Entres sus muchas ofertas turísticas, Navarra ofrece un destino muy singular, el Parque Natural de Las Bárdenas Reales, el desierto donde se aloja uno de los hoteles del momento.

"Hay gente que dice esto es un secarral. Bueno, es un secarral espectacular", afirma Fernando Ordovás, de Nataven Segway Bardenas. "Lo primero que se puede ver en las Bardenas son los paisajes que hay en los cabezos. Son únicos, hay zonas erosionadas que no se dan en ninguna parte", dice.

Las Bardenas Reales son un paraíso semidesértico que ocupa 42.000 hectáreas lleno de inhóspitos rincones, que se pueden conocer a bordo de un Segway, un medio de transporte eléctrico que permitirá desentrañar los secretos del fantasmagórico paisaje sin acabar molidos.

"En esta máquina no llegas a estar en pleno esfuerzo", explica Ordovás. "Tienes la relajación de ir paseando en ella y ver estos paisajes, observando los pájaros. Se nos cruzan animales en el camino. No hace ningún ruido. Sorprendes a la naturaleza con ella". En las Bárdenas se pueden contemplar hasta 24 especies de aves rapaces.

Gastronomía ecológica y diseño de calidad

Y también se puede saborear la potente cocina navarra en un hotel ecológico instalado en medio de ninguna parte.

El Hotel Aire de Bárdenas es un cálido espacio construido en un campo de trigo que ya se ha convertido en la dirección del momento. Ha recibido el primer premio de la X Bienal Española de Arquitectura.

Dos arquitectos muy jóvenes, Emiliano López y Mónica Rivera, son los ideólogos de este espacio al que se le amontonan los premios.

Para sus habitaciones se han utilizado materiales sencillos, de madera y hierro y cada una cuenta con un patio personal y un árbol frutal.

La suite tiene más espacio, una zona negra con una gran bañera doble y el dormitorio. Todos los espacios están dotados de vistas a las Bardenas. Porque ese es el fuerte del hotel: el contacto con el exterior y la naturaleza.

En la cocina, las migas de pastor son uno de sus platos imprescindibles. Las delicias de temporada elaboradas con productos de la huerta son otro de sus reclamos.

"El tipo de construccion es el típico de la zona, en sentido funcional, como una construcción agrícola", asegura Natalia Pérez, directora del hotel. "Algo que trata de ser discreto, de pasar desapercibido, de no invadir el espacio que ocupa", dice.

Es una tierra perdida, pero con un encanto único. Una buena baza que ya ha conquistado a cientos de viajeros deseosos de paz, naturaleza y diseño.