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Cambiarlo todo para que Andalucía siga siendo socialista

  • La mayoría de la andaluces consideraba que era necesario un relevo
  • Colocar una figura nueva al frente de la Junta frenaría en seco las aspiraciones de Arenas
  • La salida de Zarrías facilita el cambio, aunque Griñán es un hombre de la 'vieja guardia'
  • En Ferraz se apuesta por Mar Moreno, pero el 'aparato' del PSOE andaluz pide autonomía

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"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Desde hace meses Manuel Chaves está rumiando esta frase del príncipe Salina, el protagonista de El Gatopardo, como resumen del destino inevitable de él y de su partido en Andalucía.

La puntilla llegó el pasado 28 de febrero, el gran día de todo presidente andaluz, el de la concesión de medallas con motivo del Día de Andalucía. Por primera vez en años, una encuesta publicada por El País colocaba a su eterno rival, Javier Arenas, por encima de él en valoración, mientras que el PP se ponía a un escaso punto porcentual de los socialistas.

El dato no dejaba de ser anecdótico: una encuesta más con motivo de la conmemoración de la autonomía andaluza. Sin embargo, entre las cifras absolutas había datos aún más preocupantes: más de la mitad de los votantes socialistas consideraba que Chaves estaba agotado y debía dejar paso a otro candidato.

A estas cifras se le sumaban otras que iban en la misma línea. Por ejemplo, en las elecciones de 2008, cuando coincidieron las autonómicas y las generales, Zapatero 'ganó' al propio Chaves por más de 150.000 votos, un 3% en intención de voto, en lo que supone un claro voto de castigo del tradicional votante socialista, que simpatiza con el presidente pero está cansado del líder andaluz.

El PP, al acecho

El problema es que la caída en Andalucía está empezando a salpicar al propio Zapatero, que no se puede permitir perder uno de sus principales colchones electorales. Por ejemplo, otra reciente encuesta publicada por el diario Público a comienzos de año señalaba que la ventaja en escaños en la comunidad para el PSOE se habría reducido de 11 a dos en apenas nueve meses.

Más aún, otro sondeo, este realizado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía, dependiente del CSIC, señala que Chaves se ha desplomado en valoración más aún que su propio gobierno y que los andaluces prefieren al PP para salir de la crisis económica.

"Nunca hemos tenido las encuestas así. Siempre hemos luchado por acercarnos. Ahora estamos luchando por la victoria", decía recientemente Javier Arenas en una entrevista concedida al diario ABC.

Sucesión al estilo Ibarra

Sin embargo, estas cifras también pueden ser un espejismo. Al igual que las encuestas dicen que Chaves está agotado, la simpatía por el PSOE permanece, mientras que una mayoría también se inclina por ver a Arenas agotado tras perder tres elecciones consecutivas.

De esta forma, el precedente de la salida de Chaves, más que el ascenso de otros barones como José Bono, sería el del ex alcalde de Barcelona, Joan Clos, que fue 'ascendido' a ministro de Industria ante el temor del PSC a perder uno de sus feudos tradicionales en las autonómicas de 2007 si seguía al frente del ayuntamiento.

En ese caso, como en el Juan Carlos Rodríguez Ibarra en Extremadura, se optó por un candidato más joven para dar una sensación de renovación dentro de la hegemonía socialista.

Con un perfil biográfico casi calcado al de Chaves, José Antonio Griñan no parece cumplir los requisitos: Si el PSOE quiere 'cambiarlo todo para que todo siga igual', no puede hacerlo con un hombre de 63 años y ex ministro de Felipe González.

En este sentido, tanto o más importante que la salida de Chaves es la de su número dos, Gaspar Zarrías, que le acompañaría como secretario de Estado y que ha sido el verdadero 'hacedor' de la política andaluza en los últimos veinte años.

Un gobierno andaluz presidido por Griñán con Zarrías como número dos se habría visto como una mera continuación de lo mismo, de forma que ese 'algo' que habría que cambiar sería imperceptible para un electorado socialista cansado de años de lo mismo.

¿Conflicto entre Ferraz y Sevilla?

Y he aquí, el principal problema: si Zapatero y Chaves coinciden en el diagnóstico, puede que no lo hagan en las soluciones.

Chaves es el último barón del PSOE, el último representante del 'clan de la tortilla' y, sobre todo, el único que ha resistido a la influencia de Zapatero, que poco o nada ha podido hacer hasta ahora para 'meter' mano en Andalucía.

La mejor prueba es que los llamados 'zapateristas', los pocos socialistas andaluces que apoyaron a Zapatero en el 2000, están relegados dentro del socialismo andaluz.

Así las cosas, desde Ferraz siempre se ha visto la sucesión en Andalucía en clave femenina y singular: Mar Moreno, ex presidenta del parlamento andaluz, fue escogida por Zapatero para ir a Madrid como número tres y es vista como la persona ideal para ese cambio que se patrocina en Andalucía.

El problema es que el socialismo andaluz, con treinta años en el poder a sus espaldas, difícilmente va a aceptar la imposición de un nombre externo, aunque Moreno haya sido vicesecretaria del PSOE andaluz y deba su ascenso al propio Zarrías.

Enfrentado con el hasta ahora consejero de la Presidencia, el secretario de Organización, Luis Pizarro, puede poner otras cartas sobre la mesa. Por ahora, la que existe es la de Griñán, al que fuentes del socialismo andaluz quieren darle una categoría mayor que la de presidente de transición.

Tras él, otros valores que siempre han estado agazapados a la espera de su oportunidad, como el consejero de Innovación, Francisco Vallejo, e incluso algunos que podrían estar de vueltas a la política regional, como la propia Magdalena Álvarez.

De que de esta terna de nombres salga la persona que encarne algo de cambio para los andaluces dependerá que el giro 'gatopardista' de Chaves y Zapatero tenga éxito.