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La cárcel de Guantánamo cumple siete años

  • Hace 7 años llegaron por primera vez presos encapuchados y maniatados
  • Obama podría poner fin a la polémica cárcel sin respeto a los derechos humanos
  • Quedan 250 presos, han pasado casi 800 en todos estos años
  • Hay presos muy peligrosos como el presunto cerebro de los atentados del 11-S
  • Las ONGs exigen la inmediata liberación de los presos
  • , una experta del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, en inglés)

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Guantánamo cumple siete años

Este domingo se cumplen siete años desde que los primeros sospechosos de terrorismo llegaran en un avión militar, encapuchados y maniatados, a la base estadounidense de Guantánamo, un aniversario que podría ser el último.

Volaron desde Afganistán hasta el Caribe, y en la base primero fueron encerrados en una especie de jaulas abiertas y después en celdas de obra construidas a toda prisa.

Algunos eran combatientes de los Talibán, otros agentes de Al Qaeda y muchos otros hombres "vendidos" o entregados a Estados Unidos por los "señores de la guerra" de Afganistán, o capturados allí.

Amnistía Internacional pide el cierre urgente

Amnistía Internacional (AI) se ha concentrado este domingo frente a la Embajada  de Estados Unidos en Madrid con motivo de este séptimo aniversario de  para exigirle al presidente electo, Barack Obama, que cierre el centro  penitenciario.

El director de AI España, Esteban Beltrán, reivindica que para que éste "sea el último aniversario" y para que se pueda decir definitivamente "bye bye  Guantánamo", es necesario que Obama dé "una fecha y un plan para  cerrar" la cárcel de la base naval estadounidense en la ciudad cubana. 

El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ha prometido sacar de Guantánamo a los 250 que quedan, de los casi 800 que han pasado por los calabozos levantados a un tiro de piedra de una playa paradisiaca, pero el problema es qué hacer con ellos.

Deberá decidirlo rápidamente. El 26 de enero, seis días después de su jura como presidente, se inicia el juicio contra el canadiense Omar Kahdr, que fue detenido en Afganistán cuando tenía 15 años.

Comparecerá ese día ante los tribunales antiterroristas establecidos por el Gobierno de George W. Bush e instalados en una antigua pista de aterrizaje de Guantánamo. Sus reglas especiales permiten incluso la presentación de confesiones obtenidas bajo tortura.

Obama "tiene que anunciar un plan específico antes de esa fecha", o si no dará un respaldo implícito a esas cortes, ha manifestado Sarah Mendelson, una experta del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, en inglés).

Ni siquiera los más fervientes opositores a Guantánamo creen que Obama podrá cumplir de forma inmediata su promesa de echar el cerrojo a la prisión. Mendelson opina que tardará un año en encontrar destino para los prisioneros.

Tres tipos de reclusos

Los reclusos se dividen en tres grupos. Hay detenidos que el Pentágono ha exculpado pero que no puede repatriar a sus países de origen porque corren peligro de ser torturados allí.

En este caso, Estados Unidos tendrá que convencer a algunos países europeos de que acepten darles cobijo y tendrá que acoger a otros en su propio territorio, pese a las dificultades políticas que eso entraña, según Joanne Mariner, directora de asuntos de terrorismo de la organización de derechos humanos Human Rights Watch.

El segundo grupo lo componen hombres contra los cuales el Pentágono no tiene suficientes pruebas para juzgarlos, pero que considera peligrosos y no quiere poner en libertad.

   

Por último, están Jalid Sheij Mohamad, el presunto planificador de los atentados del 11-S, y otros presos de su calibre, contra los que la evidencia es clara.

Las ONGs piden la liberación de los presos

Las organizaciones de derechos humanos quieren que los prisioneros sean juzgados en tribunales ordinarios o que sean liberados. Obama no ha aclarado aún su posición. Poco después de su victoria en las elecciones de noviembre se filtró a la prensa que su equipo sopesaba crear unos Tribunales Nacionales de Seguridad, otro intento de establecer cortes especiales para los detenidos.

"No hay necesidad de hacerlo. Las cortes federales han procesado con éxito más de 100 casos de terrorismo en los últimos siete años", se quejó Mariner.