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Doce mineros mueren por explosiones de grisú en Rumanía

  • Otros 13 resultan heridos en uno de los peores accidentes en la minería búlgara moderna
  • Una primera explosión mató a ocho mineros y otros cuatro fallecieron al acudir en su rescate
  • Los mineros se quejan de falta de seguridad en un sector que dio empleo a 500.000 personas

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Exterior de la mina de Petrila tras el accidente mortal.
Exterior de la mina de Petrila tras el accidente mortal.

Doce mineros han muerto y 13 han resultado heridos de gravedad por dos explosiones de grisú (metano) ocurridas este sábado en una mina de carbón del valle del Jiu, al oeste de Rumanía.

Aunque la información oficial ha sido escasa y se temía por el estado de más personas (en el momento de la primera explosión estaban trabajando unos 100 mineros), el diario local Jurnalul dice que se trata del "balance final", aunque teme por la vida de algunos heridos que tienen hasta el 40% del cuerpo quemado.

El presidente Traian Basescu ha visitado el lugar de los hechos hacia la medianoche y no ha hecho declaraciones. Se trata de uno de los accidentes más graves desde la caída del comunismo en 1989. En el año 2001, hubo 14 muertos en un accidente, según la agencia Reuters.

La primera explosión se produjo a las 15.20 hora local (una hora menos en la España peninsular), a unos 950 metros de profundidad en la mina Petrila (del siglo XIX). Murieron ocho mineros. A las 18.40 se produjo una segunda deflagración que provocó la muerte de cuatro miembros de los equipos de rescate, formados por los propios mineros.

La prensa local también ha recogido las quejas de los mineros por las malas condiciones de trabajo y las medidas de seguridad casi inexistentes en las minas de carbón del Valle del Jiu, al tiempo que denunciaron el mal estado de los equipos, que datan de los años 60 y 70.

Las minas llegaron a emplear a medio millón de personas en Rumanía. A comienzos de los 90 quedaban 46.000, pero un programa financiado por el Banco Mundial para la reconversión del sector ha dejado esa cifra en apenas 11.000.

La minería rumana se enfrenta a la competencia del carbón ruso, más barato, y el gobierno del país, que ingresó en la Unión Europea el año pasado, apuesta por energías más eficientes y limpias, por lo que ha cerrado gran parte de las minas. El valle del Jiu es ahora una zona que sufre la contaminación medioambiental y precisa grandes inversiones.