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Gallardón, un 'verso suelto' que ahora rima

  • Su amenaza de retirada tras no entrar en las listas al Congreso no se ha cumplido
  • Después de las elecciones ha pasado de agraviado a apoyo interno de Rajoy
  • Fue el único que hace cuatro años pidió el cambio de rumbo que ahora se ha hecho
  • La incógnita es si su renuncia a mayores aspiraciones es real o estratégica

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Alberto Ruiz Gallardón inaugura la nueva temporada de 'Tengo una pregunta para usted'

El pasado 15 de enero, mientras bajaba cabizbajo en el ascensor de la sede central del PP rumbo al garaje, Alberto Ruiz-Gallardón supo realmente qué significaba aquella frase de Rilke con la que felicitó una vez las pascuas vía postal oficial: "El que ha osado volar como los pájaros una cosa debe aprender: a caer".

Acababa de sufrir la mayor derrota política de su vida y, como tantas otras, no se había producido en las urnas. Junto a él, su enemiga política y compañera de partido, Esperanza Aguirre le pedía que no se enfadase por que Mariano Rajoy hubiese decidido no aceptar su ofrecimiento para acudir junto a él en las listas al Congreso.

Sin embargo, Gallardón apenas la escuchaba. Por primera vez había pedido algo al partido tras años siendo postergado en la política madrileña y se había encontrado con un portazo en la cara de Rajoy después de meses sin aclarar si quería o no al alcalde con él.

Retirada repensada

En los días posteriores a la decisión, Gallardón se encontró con múltiples muestras de simpatía, en cada acto al que acudía, en las entrevistas en programas de televisión que concedía. 

A pesar de anunciar ante Rajoy, Aguirre y Acebes que se iba tras las elecciones generales, el alcalde se dio a sí mismo un periodo de reflexión sobre su futuro que, por lo que parece, le ha llevado a seguir al frente de la capital de España hasta que de nuevo se le ofrezcan mayores empresas.

Precisamente en los meses posteriores a las generales es cuando Gallardón ha demostrado mejor que ahora sí ha aprendido la lección: planear sobre sus ambiciones, renunciando incluso a un puesto relevante en la ejecutiva del partido, pero siendo el único cargo no orgánicopresente en el importante Comité de Dirección del partido.

De agraviado a defensor

De una forma al menos sorprendente, Gallardón ha pasado en muy poco tiempo de agraviado mayor por Rajoy a ser el consejero aúlico que le protege de las arremetidas de los medios próximos al PP y el entorno de Esperanza Aguirre.

Sin embargo, este político madrileño también puede defender que quien se ha movido no ha sido él, sino otros. Hace cuatro años, en el anterior congreso del PP, fue el primero y el único en reconocer que no toda la derrota se debió a la 'manipulación' del 11-M.

"Algo habremos hecho mal", comentó ante un público desabrido, dando munición a los sectores mediáticos más reaccionarios que me acusaron de querer enterrar la investigación de los atentados de Atocha, una polémica que ha acabado en una sanción de 36.000 euros al locutor Jiménez Losantos por injurias al alcalde.

El 'verso suelto' 

Su postura ante el matrimonio homosexual, su simpatía por personalidad de la cultura abiertamente de izquierdas o su propia amistad con reconocidos políticos socialistas han hecho que Gallardón se defina a sí mismo frecuentemente como un 'verso suelto'.

Durante años, en efecto, lo ha sido, como se demostró en su fallido intento de controlar el PP madrileño en 2004, en la primera derrota política que sufrió ante Aguirre.

Pero la vida da vueltas y ahora la que se define como 'verso suelto¿ es la propia Aguirre, mientras Gallardón y su línea política es respetada e incluso seguida en el nuevo equipo de Génova, algo que para un pájaro caído no está mal. Porque ha caído, ¿o no?