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El precio de un calabacín se multiplica por diez entre el campo y el súper

  • Los agricultores apuntan a la gran distribuición y denuncian márgenes abusivos
  • Asaja pide al Gobierno un doble etiquetado, de origen y destino, y una ley comercial

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Los precios se multiplican del campo a casa

Lo siembra, lo riega, lo abona y, finalmente, lo recoge. Paco Vargas, un agricultor de Almería, dedica 40 días en verano y 50 en invierno a cultivar un kilo de calabacín blanco. Le cuesta 55 céntimos entre la mano de obra (20 céntimos), las semillas (9), el alquiler del vivero (6), el agua (5) y los abonos e insecticidas (15). 

Sin embargo, sólo percibe por ello 15 céntimos. Mientras tanto, el consumidor que quiera comprar ese mismo kilo en un supermercado tendrá que pagar por él 1,59 euros. Es decir, más de diez veces más.

Son datos de la Coordinadora de Asociaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la  Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACU) y la Unión de Consumidores de España (UCE). Estas organizaciones elaboran cada mes, de forma conjunta, un Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) con una treintena de alimentos básicos. Su objetivo: denunciar los márgenes "abusivos" de la gran distribución

"Esto es fruto de la especulación. Los márgenes son abusivos, lo que hace que baje el consumo, porque hay familias con bajos salarios que no pueden acceder a determinados alimentos. Por tanto, se produce una asfixia en la cadena que siempre repercute en la producción. Cuando los precios bajan, siempre bajan en origen", denuncia Miguel López, coordinador general de COAG a RTVE.es.

Además del calabacín, en el último IPOD, correspondiente al mes de julio, hay otros ejemplos sangrantes: un kilo de berenjena cuesta 0,20 euros en origen y 1,77 en destino, es decir, un 800% más. Por el pepino pagamos seis veces su precio en origen. Como media, los productos agrícolas y ganaderos recogidos en este índice se cuadruplicaron entre el campo y el súper durante el mes pasado.

A pesar de estas subidas, los agricultores denuncian que su situación es insostenible: se quejan de que a ellos les pagan lo mismo que hace unos años e, incluso, menos. Mientras tanto, los costes de producción se encarecen. Según datos de Asaja, el fertilizante ha subido un 70% sólo en el último año.

Según Pedro Barato, presidente de Asaja, "lo que ocurre es que cuando el producto sale de manos del agricultor, cada uno le marca el margen que estima oportuno. Hay un descontrol tremendo", se queja, al tiempo que pide al Gobierno medidas inmediatas. "La solución sería el doble etiquetado y una ley de comercio que impida que vendamos los productos a un precio menor que los costes de producción", afirma a RTVE.es.

La gran distribución, bajo la lupa

La Coordinadora de Asociaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) culpa del problema a las grandes distribuidoras. "Falta competencia. Las siete grandes cadenas controlan el 80% del consumo en nuestro país. Es muy fácil para ellas ponerse de acuerdo. Están ganando muchísimo dinero", denuncia Miguel López, el coodinador general.

En el Centro de Investigación e Información en Consumo (CRIC), con sede en Barcelona, están de acuerdo. Según Álvaro Porro, especialista en consumo responsable y redactor de la revista Opcions, "su cuota de poder es inmensa, son los que tienen la sartén por el mango. Esta gente con su grandísima cuota de mercado son los que marcan las directrices de cómo funciona esta cadena. Es lo que llamamos proceso en cascada hacia atrás", explica a RTVE.es.

El problema radica, según explica  Miguel López, en que estas grandes distribuidoras (entre las que destacan empresas como El Corte Inglés, Eroski, Carrefour o Alcampo), sólo se abastecen de lo que necesitan, algo que no ocurría en el sistema de comercialización clásico. "Antes había super producciones de patata o melón, por ejemplo. Esto se traducía en que los precios bajaban mucho y de eso de beneficiaban los consumidores. Ahora, si hay un exceso de producción siempre se queda en el campo. Son producciones que hay que destruir", asegura.

Desde Asaja puntualizan que las grandes distribuidoras no son las únicas responsables de la situación. Según Pedro Barato, su presidente, los mayores márgenes se los llevan aquellos intermediarios que "lo único que hacen es cambiar las cajas de un sitio a otro", así como las empresas de distribución alimentaria, "ya sean grandes, medianas o pequeñas".

RTVE.es se ha puesto en contacto con un portavoz de la patronal de las grandes distribuidoras, ANGED (Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución), pero no ha querido hacer declaraciones.

De los distribuidores contactados, sólo Eroski ha contestado con un escueto comunicado, en el que señala lo siguiente: "En el pasado ejercicio 2007, más de mil productos básicos (...) no incrementaron sus precios por encima del 2,6% quedando muy lejos de la cifra de la inflación y actuando por tanto con su política comercial en beneficio de la economia familiar".