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Las nieves menguantes del Kilimanjaro

  • Un atlas de imágenes via satélite muestra el impacto del cambio climático en África
  • El lago Chad está a punto de secarse y la deforestación amenaza los bosques del Congo
  • Zonas de Túnez y Mauritania han mejorado sus ecosistemas en los últimos 30 años

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Imagen captada del lago Faguibien, en Mali, en el que se muestra cómo se está secando debido al calentamiento global. UNEP

"El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve de 5.895 metros de altura y dicen que es la más alta de África". Así veía Ernest Hemingway los hielos de esta montaña keniata en los años 40. Más de seis décadas después, su visión puede quedarse en una mera anécdota literaria, ya que las imágenes via satélite de la zona muestra que el retroceso de los glaciares del Kilimanjaro es tal que podrían desaparecer en 2020.

Además, este proceso amenaza a las cerca de dos millones de personas que viven del agua de sus glaciares e incrementará la presión sobre los gorilas que viven en el cercano parque Virunga.

Así lo atestigua un atlas del continente africano realizado con imágenes tomadas durante los últimos 30 años, que muestra el efecto devastador que está teniendo el calentamiento global en la zona.

Por ejemplo, los glaciares del Kilimanjaro no son los únicos que desaparecen. Desde 1993, los de la cordillera de Rwenzori, por cuyas aguas se pelean Uganda y Tanzania, han caído un 50%.

Más aún, el impresionante lago Chad se está secando, al igual que el lago Victoria, mientras que la deforestación va a un ritmo dos veces más rápido que en el resto del mundo, especialmente en los valiosos bosques del Congo.

Falta de agua y deforestación

"África está perdiendo más de cuatro millones de hectáreas de bosque cada año", se asegura en el informe realizado por el Programa Medioambiental de la ONU, que ha creado este atlas de 400 páginas, presentado en Suráfrica con motivo de la reunión de los ministros de Medio Ambiente del continente africano.

"El atlas muestra cñaramente la vulnerabilidad de la gente de la zona ante fuerzas que a menudo superan su control, como el deshielo de los graciares de Uganda y Tanzania y el impacto relacionado en el suministro de agua", ha detallado Achim Steiner, jefe de este programa de la ONU.

En concreto, el informe detalla que 300 millones de personas deberán afrontar carestía de agua, sobre todo en el África subsahariana, donde la escasez será el triple de aguda en 2050 que en la actualidad.

Esperanza

Sin embargo, el atlas también abre puertas a la esperanza, como lo ocurrido en Mauritania, donde los programas para extender las tierras húmedas y controlar las inundaciones han tenido éxito, o en el sudeste de Túnez, en el que las acciones para evitar el sobrepasto ha conservado un parque nacional.

"Hay muchos lugares en África donde la gente se ha puesto en acción, donde hay más árboles que hace 30 años, donde las tierras fértiles han vuelto y la degradación del suelo ha sido controlada", ha subrayado Steiner.

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