Todo el ímpetu que se vio por parte del equipo alemán en
el partido de ida en el Mercedes Benz, en el que incluso podría haberse sentenciado la eliminatoria de haber estado acertados de cara a puerta, no se repitió en la Ciudad Condal. Los alemanes se limitaron en la primera parte a dar unas cuantas patadas a Iniesta y Alves, única muestra del pundonor teutón, pero ninguna al balón para dirigirlo a la puerta de Valdés. Daba la sensación de que
aunque el partido hubiera durado dos días enteros, los alemanes no hubieran conseguido batir a Víctor Valdés jamás.
En la segunda parte, el Stuttgart salió sin complejos y no se cortó a la hora de presionar arriba a las líneas defensivas del Barça para que fuera cómoda la salida del balón. Jugar así tiene dos cosas: la muestra de valentía que ofreces a Europa, aún a sabiendas de que estás eliminado, y la segunda, el riesgo de que te puede caer un saco de goles estando jugadores como Messi, Pedro, 'Ibra', Bojan o Henry enfrente.
Bastante ha hecho el Stuttgart esta temporada en la Liga de Campeones clasificándose para octavos y dando una buena imagen. De ello tienen que estar satisfechos sus aficionados si contamos que el equipo perdió a su delantero estrella, Mario Gómez, este verano y además tuvo que cambiar de entrenador (Christian Gross sustituyó a Markus Babel) a mitad de temporada.