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Cobolli será el rival de Zverev en la final de Roland Garros después de que Arnaldi se retire por un virus

  • Matteo Arnaldi renunció a jugar cuando apenas restaba media hora para el inicio del encuentro
  • Mirra Andreeva y Maja Chwalinska se citan en la final femenina del torneo de Grand Slam
Matteo Arnaldi se retira de Roland Garros
Matteo Arnaldi, en un momento del partido de cuartos de final de Roland Garros contra el también italiano Matteo Berrettini Christophe Ena Christophe Ena (AP)
RTVE / Agencias

El tenista italiano Matteo Arnaldi se retiró antes de la semifinal de Roland Garros, por lo que será su compatriota Flavio Cobolli el que dispute la final del Grand Slam francés contra el alemán Alexander Zverev. Aquejado por un virus, Arnaldi no pudo continuar cuando apenas restaba media hora para el inicio del encuentro. Será la primera final de un grande en la carrera de Cobolli.

La dirección del torneo anunció la retirada del tenista de San Remo, que se había plantado a las puertas de la final con casi 20 horas de tenis en las pistas, un récord. En un comunicado aseguró que los espectadores que tuvieran entrada para ese partido serán integralmente reembolsados.

Cobolli y Arnaldi iban a disputar la primera semifinal de la historia entre dos italianos en un Grand Slam, con el objetivo para ambos de alcanzar su primera final. El primero, cabeza de serie número 10, partía como favorito y ahora tendrá que medirse con un Zverev, que ya le derrotó el año pasado en tercera ronda de Roland Garros, al igual que este año en cuartos del Masters 1.000 de Madrid. La única derrota del germano frente al transalpino tuvo lugar también este año, en semifinales de Múnich, también sobre tierra batida.

Victoria sobre Mensik

Zverev accedió este viernes a la final individual masculina del torneo de Roland Garros gracias a su victoria por 7-5, 6-2, 3-6 y 6-3 ante el checo Jakub Mensik. En la Pista Philippe-Chatrier, los primeros compases auguraron un encuentro intenso entre dos contendientes con saque poderoso. Fue a partir del cuarto juego cuando mejor exprimió esa arma Sascha Zverev, pero Mensik aguantó muy bien el tipo e incluso al resto tuvo en el octavo un 15-40 que obligó a su adversario a reaccionar rápidamente.

Dicho y hecho, Zverev neutralizó esas dos y otra bola de rotura para mantener la igualdad en el set (4-4), luego ni se inmutó pese a ceder en blanco el siguiente servicio restando y volvió a igualar el marcador con su fiable saque (5-5), justo antes de dar un giro de timón aprovechando la única bola de 'break' (6-5) que dispuso en toda la primera manga.

De inmediato el alemán se la apuntó a su casillero, tras poco más de una hora transcurrida, y al poco de iniciar el segundo set demostró de nuevo su eficiencia. Iba 1-1, en el tercer juego se colocó 15-40 y con eso le bastó paraaventajarse con otro break que consolidó enseguida (3-1) para allanar su camino, aún más liso tras otra rotura para el 5-2.

Pese a la superioridad del germano en el tanteador, Mensik exhibía golpes certeros desde el fondo, dejadas precisas y escasas pero atinadas subidas a la red, y además no se veía demasiado exigido físicamente. No estaba siendo un duelo de correr más, sino de correr mejor, y el inicio del tercer set continuaba con esa idea hasta que su cuello se resintió.

Habiendo transcurrido pocos juegos, el checo pidió asistencia médica e incluso se marchó un rato corto al vestuarios para ser mejor atendido, volviendo de ahí con tantas energías renovadas que se puso por delante en el marcador parcial (2-3) y quebró el servicio de Zverev para animar el cotarro, pues conservó su puntería y solidez hasta amarrar ese set.

Aun así, Zverev lleva días como gran favorito al título entre los pronósticos de muchos expertos y cumplió con ello porque de arranque en la cuarta manga estuvo imperial al servicio y conciso al resto, firmando un break en el segundo juego que consolidó justo después para ponerse 3-0. Mensik bastante había resistido en los peloteos feroces del teutón. Sascha aceleró hasta cerrar la victoria en tres horas y un minuto para meterse en su cuarta final de un 'grande', segunda de París tras la perdida en 2024 ante el español Carlos Alcaraz.

Andreeva y Chwalinska se citan en la final femenina

Roland Garros conocerá este sábado a la campeona más joven en un lustro o a la primera que levanta el trofeo procedente de la fase previa, al término de una final para la historia en una edición en la que las principales favoritas han ido cayendo y que enfrentará a la número 8 del mundo, la rusa Mirra Andreeva, y la polaca Maja Chwalinska, 114.

Un duelo inédito entre dos tenistas de trayectorias diferentes, precoz la rusa que hace dos años ya había disputado una semifinal y que viene llamando desde entonces a las puertas de las mejores, sosegado el de la polaca, que vive una nueva juventud tras un año alejada de las pistas por una depresión.

Andreeva, entrenada por la española Conchita Martínez, que ya fue finalista en París en 2000, ha sido la más impresionante del torneo y alcanza la final habiendo perdido set, en una trayectoria ascendente que se saldó con dos paseos ante la rumana Sorana Cirstea y ante la ucraniana Marta Kostyuk, que no había perdido ningún partido sobre arcilla.

La rusa ha mostrado una solidez tenística y mental que hace pensar que, como dice su entrenadora, ha ganado en madurez, por lo que parece presentar todas las cartas para lograr su primer grande en una temporada en la que colecciona las victorias.

Lidera la clasificación de triunfos del año, con 35, 21 de ellos sobre tierra batida, donde solo ha caído tres veces, unas estadísticas impresionantes que le conceden la condición de favorita para la final.

Algo de lo que ni ella ni su entrenadora quieren saber para evacuar la presión que pueda tener sobre la jugadora de 19 años, que hasta el momento no parece haber dado los síntomas de ansiedad que pude tener en el pasado.

Un buen momento de forma que deberá pasar la prueba de una tenista diferente, un soplo de aire fresco en el circuito que ha aterrizado en las rondas finales tras haber accedido al cuadro final a través de la fase previa.

Chwalinska está teniendo un recorrido de ensueño en un Grand Slam, siguiendo los pasos de su compatriota y amiga Iga Swiatek, que cuando levantó el primero de sus cuatro Roland Garros era ya la finalista con peor ránking de la historia.

Una marca que ella ha superado y está en disposición de convertirse en la primera ganadora que supera la fase previa en París y la segunda que lo hace en un Grand Slam, tras Emma Raducano en el Abierto de Estados Unidos de 2021.

La polaca presenta un perfil poco habitual en los tiempos actuales de tenis femenino. Zurda, dotada de un brazo menos poderoso que sus rivales, colecciona un abanico de recursos que ha ido desquiciando a jugadoras de gran nivel.

Su capacidad de pelea aporta, además, el factor esencial para desquiciar a tenistas de más ránking, en un torneo al que llegó con la intención de superar la fase previa y entrar en el top-100.

Con la final ya tiene asegurado salir de París entre las 30 mejores y será 21 del mundo si levanta la Copa Suzanne Lenglen.

Un cuento de hadas para una jugadora que llegó a París con solo tres victorias sobre tierra batida y que aspira a convertirse en la segunda zurda que se alza con el torneo, después de que en 1992 lo hiciera Monica Seles.