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Vuelta 2020

Obertura en tres actos y baile para dos

  • El inicio de Vuelta ha sido trepidante y ha definido las jerarquías en los equipos
  • Vuelta 2020 en directo, del 20 de octubre al 8 de noviembre en La 1, Teledeporte y +tdp

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El pelotón durante la primera jornada de la Vuelta 2020, disputada entre Irún y Arrate, de 173 kilómetros.
El pelotón durante la primera jornada de la Vuelta 2020, disputada entre Irún y Arrate, de 173 kilómetros. EFE EFE

Desde el banderazo de salida, la Vuelta a España suena a música de tensión. La incidencia de la segunda ola de la pandemia del coronavirus se mezcla con el devenir propio de los primeros días de carrera. No hay tiempo para el marcaje ni el misterio, la melodía ha aparecido de manera abrupta marcando la tonalidad de la pieza. Las montañas de estas 3 primeras etapas y la incertidumbre añadida de si se llegará -finalmente- a Madrid, ha convertido una introducción en el nudo de la trama.

Como si La Vuelta escapara continuamente de un abismo que se resquebraja a su paso, el inicio ha sido trepidante. La obertura de esta edición, primero Arrate, luego San Miguel de Aralar y Laguna Negra de cierre, han aclarado las jerarquías dentro y fuera de los equipos. Jumbo, Ineos y Movistar en cuanto a estructuras; Roglic, Carapaz y Mas, en el seno de ellas.

El esloveno y el ecuatoriano, a priori los grandes favoritos, confirman su gran estado de forma. El terreno de la disputa se encuentra en cómo han enfocado la preparación de la temporada. Roglic viene estirando su punto de forma, Richard Carapaz la tenía pensada para el Giro y Enric Mas, a caballo entre Tour y Vuelta. Debajo de esta 'lucha de sopranos' se halla la apuesta del coro de ecuaciones de Patxi Vila y Xabier Artetxe, entrenadores de Movistar e Ineos, que pretenden dirigir la batuta de esta orquesta.

El peligro de hacer añicos la carrera tan pronto

Pero esta armonía repetitiva tiene consecuencias para la carrera. Sitúa la lucha por la general pero ejerce de cortacésped de la hierba que colorea el terreno. Thibaut Pinot abandonó, Guillaume Martin y Valverde –sin pólvora para estos ritmos locos- apuestan por ganar una etapa. También lo han sufrido Alexander Vlasov, Michael Woods o Wout Poels, faltos de ese golpe de pedal y Chris Froome, que agacha la cabeza queriendo parecerse a su sombra: la que tiene 4 Tours, un Giro y 2 Vueltas. Mención aparte la del 'holandés errante', Tom Dumoulin, quien venía con la vitola de líder del equipo tras su buen Tour y a quien no le ha sentado nada bien la explosividad de este 'leitmotiv' sin fin. Lleva perdidos más de 20 minutos y un destino glorioso designado para los héroes wagnerianos.

Es el peligro de hacer añicos la carrera tan pronto. Una gran participación deslucida por las bajas de Matiej Mohoric, el esloveno del Bahrein y cuarto en la Lieja, Simon Geschke, que ha llegado fundido tras el Tour, las clásicas de las Ardenas y el mundial o Daniel Felipe Martínez, el escalador del Education First ganador de la Dauphiné. De momento, quien se ha dejado ver y venía con esa intención son Tim Wellens y Luis León Sánchez, clásicos del Tour que han tenido que trabajar en terrenos que no son los suyos. También el Burgos BH y algo menos el Caja Rural, equipos invitados que siempre lo intentan. A veces los dejan irse y otras se van.

Ahora le llega el turno de velocistas y finalizadores, un baile de unos pocos que, hasta ahora, han mirado la cabeza de carrera con prismáticos. Sam Bennett, flamante maillot verde del Tour ha sacado a Jasper Philipsen de la pista a golpe de fuerza bruta.

Ellos habían visto la carrera de lejos. No como nosotros que la hemos visto, y escuchado, muy de cerca. Quizás demasiado.

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