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El sueño mundial de España muere en la orilla

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España se estrella con Serbia

Ficha técnica

92 - Serbia (27+22+18+25): Teodosic (12), Rasic, Bjelica (14), Perovic (2), Velickovic (17) -equipo inicial-,  Krstic (13), Tepic (2), Paunic, Markovic, Savanovic (15) y Keselj (17).

89 - España (23+18+23+25): Rubio (3), Rudy (15), Navarro (27), Garbajosa (18), Gasol (13) -equipo inicial-, Raúl, Reyes (2), Vázquez (4), Llull (4), San Emeterio y Mumbrú (3).

Árbitros: Pablo Estévez (ARG), William Kennedy (USA) y Michael Aylen (AUS). Los serbios Markovic y Bjelica fueron eliminados por cinco faltas personales en los minutos 31 y 36 respectivamente.

Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del campeonato del mundo de baloncesto disputado en el Sinam Erdem de Estambul ante 12.000 espectadores.

El sueño de España de revalidar el título mundial de baloncesto se ha quedado en el camino. A decir verdad, puede ser que la selección campeona del mundo en Japón en 2006 y de Europa en Polonia en 2009 haya cedido el testigo a su sucesora en el viejo continente. Serbia tiene más que una prometedora cantera, tiene todo un equipazo que fue por delante casi todo el partido hasta acabar llevándoselo con un triple de fantasía desde más de ocho metros de Teodosiccuando parecía que la machada ibérica era posible (92-89).

La selección española ha vivido otro partidazo de los que hacen afición, con la diferencia de que esta vez la victoria no cayó del lado de la Roja, como solía pasar en los últimos años. España llevaba cinco años jugando semifinales, siete veces en los últimos nueve años y había jugado en cuatro finales desde que tocó el techo del mundo en Saitama en 2006, en el Mundial anterior a este de Turquía. Como excepción a la regla, un equipo sin Pau Gasol tendrá que jugar por los puestos del quinto al octavo. Pero no sería justo buscar relaciones causa-efecto.

España dispuso de las armas, pero no contó con las suficientes oportunidades. Es la crueldad de este deporte, trepidante, que no perdona bajones ni excusas por las ausencias, que entiende de conjuras y que juega con la polémica, que concede ocasiones para el brillo de las estrellas y de los secundarios, pero que no garantiza el 'happy end'.

"Tenemos que atacar el partido desde el primer momento para  imponer nuestro ritmo", avisaba Scariolo mirando de reojo al rival antes de empezar el partido, en un pabellón al que había comparecido Pau Gasol para impulsar a sus compañeros desde el puesto de comentarista. También había pronosticado un partido que no se resolvería hasta el último suspiro.

Y tenía razón en ambos casos el técnico italiano. Pero el ritmo lo pusieron los serbios, de manera casi imparable, con un repertorio anotador sin fin de Velickovic y Bjelica, y España se vio obligada desde el principio a jugar a rastras y a rebufo del empuje balcánico, contundente e imparable desde casi cualquier posición exterior (55% de acierto en triples, con 15 aciertos de 27 intentos).

No tiene que ver esta hornada de baloncestistas con la que jugó España en la final del Europeo de 2009, a la que derrotó por un contundente 85-63. Los serbios, que ganaron su partido de cuartos ante Croacia por un solo punto (73-72) no quisieron dar opción a la campeona del mundo.

La mejor noticia para España es que la ventaja no fue a más tras el primer tiempo. Sobre todo gracias al concurso de los 13 puntos de Juan Carlos Navarro en el primer cuarto,  que sostuvieron a España, no lo bastante bien acoplada en el esfuerzo defensivo.

Mientras, al derroche anotador balcánico se añadían uno tras otro Teodosic y ante una Serbia muy entonada en el tiro, primero con los citados Velickovic y Bjelica, a los que se sumaron con alegría el base Teodosic (12 puntos), Keselj (14 puntos) y un impresionante Savanovic (15 puntos), del que deben estar muy orgullosos en Valencia.

Los jugadores dirigidos por Ivkovic campaban a sus anchas en el tiro exterior, y los jugadores españoles destacaban más bajo su aro que bajo el del rival. Fran Vázquez y Marc Gasol se multiplicaban en defensa, pero la contrapartida en el juego ofensivo no llegaba, con un Ricky que no salió al rescate y un Rudy que no aportaba tampoco puntos.

Tocados, pero sólo hundidos al final

Sin embargo, en el tercer cuarto la remontada se hizo posible. Las claves de esta selección, fuerza ofensiva basada en la solidaridad defensiva en la zona, y un parcial de 8-0 que borró de un plumazo la ventaja serbia hacían albergar esperanzas. Garbajosa y Rudy crecían en la anotación amparando a un soberbio Juan Carlos Navarro, y el esfuerzo conjunto de Fran Vázquez y Marc Gasol repartiendo tapones (dos y tres, respectivamente) llegaron a poner a España por delante en dos ocasiones.

Pero el carrusel de canastas de los serbios no se detuvo y dificultaba el reparto del esfuerzo defensivo. ¿A quién cubrir cuando seis de los jugadores de Ivkovic terminaron con doce o más puntos? A la que se les dejaba diez centímetros encestaban un triple, y ni los esfuerzos de un gigantesco Garbajosa y de Navarro, director y orquesta al mismo tiempo, pudieron contener la cascada.

En el último cuarto, a sólo tres puntos por debajo de Serbia (67-64) fue un parcial de 5-0 el que alejó de nuevo el partido. Serbia seguía anotando con facilidad y las aventuras de Navarro, Garbajosa y Rudy no podían con todos. Con todo, un último esfuerzo de campeones en el intercambio de canastas igualó el marcador a 89 con un mate de Marc Gasol a falta de 25 segundos. Un ejercicio de resistencia, no de liderazgo, noble e insuficiente.

Ahí Scariolo se la jugó con una estrategia sin Gasol en pista, y ahí fue cuando Teodosic logró una canasta que podrá contar a sus nietos, un triple frontal desde nueve metros delante de Garbajosa, jugador de la selección campeona del mundo y de Europa, subcampeona olímpica, a tres segundos de que terminara el partido. Le valió una semifinal.