Alemania vive su 'derbi' doméstico con Turquía
- Las banderas de Turquía y Alemania conviven en balcones y avenidas de Berlín
- En Alemania viven unos 2,5 millones de turcos, 200.000 de ellos en la capital
- El corresponsal de TVE en Berlín, Miguel Ángel García, cuenta cómo se está viviendo
El partido de semifinales entre Alemania y Turquía, un "derbi local" para la gran comunidad germano-turca, ha redoblado en Berlín el efecto "banderitis" de toda la Eurocopa, ahora escindida entre la tricolor nacional y la media luna turca.
Los conductores más conciliadores han colocado en su automóvil, a lado y lado, una y otra bandera, mientras que en los barrios de populosa población inmigrantes, como Neuköln, domina sin timidez el rabioso rojo turco.
Los medios alemanes buscan complejas conjunciones, como el izquierdista "Die Tageszeitung", que coloca en su portada una amalgama de la tricolor negro-rojo-amarilla germana, con una media luna y la estrella en la franja colorada.
"Vamos a la final", es el triunfalista titular de ese medio, que apunta a que pase lo que pase una de las dos "identidades" que aparentemente conviven en paz en el país disputará la copa.
En el alternativo y "cool" distrito multiétnico de Kreuzberg, donde tiene la sede el diario, conocido como "Taz", se coquetea con la doble identidad. En Neuköln, barrio de la clase trabajadora y de la precariedad social, se concentra la hinchada de la media luna sin concesiones, que quiere a Turquía sucediendo en el trono de la Eurocopa a Grecia, otra selección que en 2004 también partía como marginal.
Vigilancia para celebrar la victoria en las calles
Que se mantenga el ambiente de "buen rollito" que abandera "Taz" es la gran aspiración policial para esta noche, en que a más tardar cuando una de las dos selecciones se imponga se dispararán las emociones.
Cada triunfo turco en esta Eurocopa ha convertido la Ku'Damm -la avenida más emblemática de la mitad oeste de la capital- en una explosión de euforia germano-turca intransitable.
Caravanas de automóviles han celebrado a bocinazos los éxitos de la selección de Fatih Terim por Neuköln y Kreuzberg, hasta situaciones no siempre fáciles de controlar para la policía.
La gran pregunta es cómo llevará el convecino alemán tanto orgullo futbolero turco si resulta que el derrotado ahora ya no es Croacia, sino la selección de Joachim Löw. O si la hinchada de la media luna tendrá un perder elegante y buscará consuelo en su "otra bandera" nacional.
La llamada "milla del aficionado", junto a la Puerta de Brandeburgo, ha redoblado espacio y contingente de seguridad ante la esperada avalancha de medio millón de personas que seguirá hoy el partido en sus pantallas gigantes.
Fuera de ese espacio oficial para las transmisiones multitudinarias apenas hay un bar en todo Kreuzberg, el llamado "pequeño Estambul berlinés", donde no se transmita el partido, tal como ocurre en parques, patios de escuela e incluso algún cine.
En Alemania viven unos 2,5 millones de personas de origen turco, incluidos los que entretanto adoptaron la nacionalidad alemana. Berlín concentra unos 200.000 de esos ciudadanos y en algunos de los barrios mencionados el porcentaje de población de ascendencia no alemana supera el treinta por ciento.