Este avión se mueve gracias a un biocombustible hecho a partir de aceite que es químicamente igual que el convencional, por lo que no hace falta cambiar los motores de las aeronaves. La diferencia es que este avión en el que nos encontramos, que vuela desde Madrid a Bilbao, emite 1,4 toneladas menos de CO₂ a la atmósfera. Aunque todavía no se puede utilizar de manera generalizada, de momento en esta planta de Petronor han elaborado un lote de 5.300 toneladas. Un paso más, pero no el último, hacia la descarbonización del sector aéreo.
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