Hoy se cumple un año desde que a Noelia, una joven de Barcelona, le paralizaron su derecho a la eutanasia. Ella consiguió el aval unánime de los médicos, pero un juzgado suspendió su muerte asistida a petición de su padre, representado por Abogados Cristianos. El suyo fue el primer caso que llegó a juicio.
Noelia está a la espera de una sentencia firme. La Asociación Derecho a morir dignamente pide cambios legislativos para que la resolución de estos recursos sea más rápida.