Su abuelo fue futbolista y en los años 40 pasó de su País Vasco natal a vivir en Barcelona porque lo fichó el Barça. Allí nació Aitor Zabala, y allí empezó a rodearse de la Dichosa Cocina.
En el siglo IV antes de nuestra era, los griegos llevaron a Iberia algo más que vino: llevaron el simposio, un ritual donde Dioniso presidía no para desatar el caos sino para organizarlo.
Beber sin diluir era cosa de bárbaros. La mezcla con agua era una declaración de principios. Las élites ibéricas lo entendieron y lo adoptaron. En La Bastida de les Alcusses, Valencia, reprodujeron con su propia arcilla las copas del simposio griego.
Un año más, Lleida celebra las fiestas del caracol, donde se comen caracoles cocinados de todas las formas y con todos los sabores. Este año, hay un récord de afluencia.
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha anunciado en la Asamblea General de Hostelería de España un paquete de ayudas por valor de 15 millones de euros para impulsar la eficiencia energética en el sector turístico. Los plazos para pedir las subvenciones, las cuantías mínimas y máximas, así como otros detalles, se conocerán próximamente cuando se publique el Real Decreto que regulará las ayudas.
Desde pequeñito le gustó a Raúl Hernández la viña, el campo. La razón principal es que pasaba los veranos con los abuelos en un pueblo de Ávila de conocidos vinos.
Producto español que se trata con mimo para dejarlo limpio y que entre en boca para degustarlo con todos los sentidos. Un atractivo turístico de primer nivel que tiene una de sus casas principales en Santoña, en tierras cántabras, con su feria que ya celebra la edición 26.
Conocemos el mundo de las conservas y charlamos con Maite Pérez Alonso, gerente de la Reina del Cantábrico.
Pasamos todo nuestro programa en el medio rural. Para empezar, nos dirigimos Haro, en La Rioja, para conocer el trabajo de Lácteos Martínez-Queso Los Cameros. Esta quesería viene acaparando algunos de los más prestigiosos premios internacionales. Los últimos, muy recientemente en el salón Gourmets de Madrid y en el Campeonato Mundial de Queso de Wisconsin, en Estados Unidos.
Después nos vamos hasta la Ribera del Duero, donde ya está planteada una de las jornadas festivas más destacadas del año en torno a la cultura del vino: es el Día Pruno, que organiza la bodega Finca Villacreces, este año con actuaciones de grupos como Bravo Maldonado y Veintiuno.
Está bastante claro que el Destino de Tomás Santos iba a ser el Mundo del Vino, aunque empezó estudiando biología. Fue, literalmente, la llamada de la sangre.
Las pasas fueron uno de los productos más valiosos de Al-Ándalus. Mientras el vino seguía consumiéndose en la España musulmana, la ambigüedad religiosa que lo rodeaba favoreció otros usos de la uva.
Las pasas —fáciles de conservar y transportar— viajaron desde Málaga, Ibiza o Dénia hasta Egipto y Siria. Aquella industria convirtió a Al-Ándalus en uno de los grandes centros productores del Mediterráneo medieval y dejó un paisaje agrícola que todavía hoy sobrevive en la Axarquía malagueña.
Aunque los dos son valencianos, las historias de Roseta Félix y Dani Malavia, empezaron por caminos diferentes. Para él fue una casualidad, para ella casi una costumbre.
Hace más de cuatro siglos, antes de las actuales certificaciones alimentarias, la Monarquía Hispánica ya aplicaba en el Virreinato del Perú complejos mecanismos de trazabilidad y control sanitario sobre el vino. No se trataba de analizar el refinamiento de una copa sino de garantizar el “buen gusto” del mosto.
Fieles ejecutores, veedores y catadores, todos ellos pagados por la Corona y los municipios, supervisaban el origen, transporte, autenticidad y conservación de esta bebida en cada bodega, almacén y taberna.
En un inmenso mercado como el de Hispanoamérica, garantizar la confianza de comerciantes y consumidores era esencial para evitar fraudes, asegurar impuestos y mantener el abastecimiento urbano.
Si escogiéramos una de las acepciones del Diccionario de la Real Academia, insurgente significa rebelde. Pero rebeldes contra el aburrimiento. Genaro Celia, colombiano, y Agustín Mikielevich, argentino, llegaron a la Dichosa Cocina por caminos diferentes.
Hace exactamente cuarenta años, el padre de Paco García decidió darle un cambio a su tienda de ultramarinos y convertirlo en bar. No sabía que su hijo lo iba a convertir en un restaurante con solera.
Hay ciudades que viven de espaldas al paisaje y otras que parecen construidas para contemplarse. Roses pertenece claramente al segundo grupo. Asomada al Mediterráneo y abrazada por una de las bahías más bellas de la Costa Brava, la localidad ampurdanesa ha hecho del acto de mirarse una forma de identidad.
Desde el mar, desde los caminos costeros, desde sus fortalezas o desde las capas profundas de su historia, Roses se observa constantemente, orgullosa de lo que fue y de lo que todavía es.
No resulta casual que los griegos eligieran este rincón hace más de dos mil años. La antigua Rhode nació como refugio marítimo y enclave comercial en las rutas mediterráneas. Aquí encontraron abrigo para sus embarcaciones y un territorio fértil para el intercambio.
Aquella colonia griega dejó huellas que todavía hoy explican buena parte del carácter abierto y marinero de la ciudad. Incluso acuñó moneda propia, la conocida dracma de Roses, símbolo de una prosperidad temprana vinculada al mar.
Pero la historia de Roses comienza mucho antes. La ciudad también se contempla desde su pasado megalítico. El Dolmen de la Cobertella, construido alrededor del año 3000 a.C., sigue siendo uno de los más grandes de Cataluña. Entre pinos y caminos de piedra, este monumento funerario recuerda que la relación entre el ser humano y este paisaje viene de muy lejos.
La mirada histórica alcanza su máxima expresión en la Ciudadela de Roses, auténtico origen patrimonial del municipio. Bajo sus murallas conviven restos arqueológicos que abarcan desde el siglo IV a.C. hasta el siglo XX.
Allí aparecen los vestigios del barrio helenístico, estructuras visigóticas y tardo-romanas, el monasterio medieval y las huellas de las antiguas viviendas destruidas tras la militarización del recinto. Pasear por la ciudadela es recorrer, capa a capa, la biografía completa de Roses.
También el Castillo de la Trinitat funciona como un gran observatorio. Desde esta fortaleza defensiva del siglo XVI la ciudad se despliega en todas direcciones. Hacia el exterior, la bahía parece interminable. Hacia el interior, las calles blancas y el puerto recuerdan que Roses sigue viviendo de cara al Mediterráneo.
Porque el mar continúa siendo el gran espejo de la ciudad. Desde las playas de Santa Margarida, el Salatar, la Platja Nova o Palangrers, se contempla en aguas tranquilas y luminosas. Algunas playas son amplias y familiares; otras, pequeñas y pedregosas. Todas forman parte de una geografía litoral diversa que cambia de carácter a medida que se acerca al Parque Natural del Cap de Creus.
Allí el paisaje se vuelve abrupto y espectacular. El camí de Ronda serpentea junto a acantilados escarpados y calas escondidas de aguas transparentes. Cala Murtra, Rustella, Canadell o Jòncols muestran una Costa Brava más salvaje, donde el azul intenso del Mediterráneo domina el horizonte. Es un territorio especialmente apreciado por aficionados al snorkel y al submarinismo, atraídos por la claridad de sus fondos marinos.
Entre todas las calas destaca Montjoi, ligada para siempre a la revolución gastronómica impulsada por Ferran Adrià. Allí se encontraba elBulli, considerado durante años el mejor restaurante del mundo. Tras su cierre en 2011, el espacio renace como elBulli1846, un centro dedicado a la creatividad culinaria y a la memoria de aquella experiencia irrepetible.
La gastronomía sigue siendo, precisamente, otro de los reflejos en los que Roses se reconoce. Restaurantes como Sumac, Sodemar o Norat mantienen viva una cocina profundamente vinculada al producto del mar y a la tradición del “mar y montaña”.
La ciudad mira su pasado griego, sus piedras medievales, sus playas y su horizonte marítimo para entender quién es. Y en ese ejercicio constante de observación encuentra también la manera de seducir a quienes la visitan.
Kompartimos kon los oyentes muestra mesa kon savores sefardim i muevas rechetas. Los savores mos yegan injunto a la múzika. Eskojimos una recheta muy savurida entre las dulsurias "Tortika de chokolate" para fiestas, shabat o kualker okasión entre amigos i famyia. Kurunamos el programa kon el kante gastronómiko "La komida de la manyana" en versión de Marléne Samoun.
El jurado invitará a los aspirantes a un piano bar con José Manuel Parada. En Nuevo Baztán, los equipos cocinarán un banquete de bodas muy especial diseñado por la chef Pepa Muñoz
El pastelero Lluc Crusellas les dará la clave para versionar la tarta helada Comtessa de la mano de la rapera Mala Rodríguez
Lunes 4 de mayo, después de ‘La Revuelta’ en La 1 y RTVE Play
Escuchándole, parece como que Arturo Roig hubiera nacido en el lugar indicado en el momento perfecto. La decisión de dejar la química y la Ingeniería fue lo mejor que pudo hacer.