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Los dos millones de kilómetros cuadrados de hielo y riquezas subterráneas de Groenlandia no están en venta, pero en Estados Unidos ya le han puesto precio. Estas son las opciones para hacerse con la isla "por las buenas", en palabras del presidente norteamericano, Donald Trump, en lo que él ha definido como "un acuerdo inmobiliario". Pero, ¿cuánto costaría esa operación? Según el American Action Forum, la compra de tierras y casas, tomando como referencia los precios de la vivienda en Islandia, que es lo más semejante, rondaría los tres billones de dólares.

En el siglo XXI todavía no se ha abierto ningún mercado para comprar o vender países y territorios. La legislación internacional no contempla ese negocio, pero el presidente estadounidense asegura que esas leyes no le importan porque el poder de la Casa Blanca sólo puede limitarlo él.

Foto: Getty Images

El ártico se derrite. Lo que para los científicos es una señal de alarma, en la geopolítica mundial supone dominar las rutas marítimas que el calentamiento global mantiene abiertas durante más meses cada año. Colocándonos sobre el Polo Norte, Groenlandia desvela su posición estratégica. La ruta del mar del Norte está casi toda bajo control ruso y EE.UU. quiere ampliar el suyo sobre la única alternativa, la ruta noroeste. "Ahora hay barcos chinos y rusos por todas partes", dice Trump. Pero el Ártico también es un yacimiento sin explotar. Washington calcula que bajo el hielo aguarda la gigantesca cantidad de 31 mil millones de barriles de hidrocarburos. Pero además, el hielo tapa la nueva fiebre del oro, las tierras raras. EE.UU. las necesita para fabricar tecnología y China controla el 80% de la producción mundial. Hasta ahora Groenlandia ha impedido el acceso a empresas chinas y Trump quiere asegurarse de que eso siga siendo así.

Foto: RTVE

El gas natural sube de precio y los hogares con tarifa regulada pagarán desde un 12% más que en la revisión de julio. A pesar de esta subida, las organizaciones de consumidores advierten de que sigue siendo más caro estar en el mercado libre que en el regulado. Muchos consumidores temen que, cuando venga el frío y aumente el consumo del gas, se dispare el precio de sus facturas.

Un hogar con la TUR 1, cocina y agua caliente, verá elevarse su factura anual un 12%. Aquellos con la TUR2, que incluye calefacción, subirá un 13%, igual que la tarifa de las pequeñas empresas. Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), cifran la subida en 60 euros al año de media. Afirman que es el mismo incremento que el del año pasado porque es habitual que de cara al invierno suba el coste de la materia prima.

Según el portavoz de la OCU, Enrique García, "cuando llegue el mes de enero habrán hecho la mayor parte del consumo invernal con unos precios elevados, lo que en muchas ocasiones supone facturas muy grandes que afectan notablemente a la economía familiar". Además, recuerdan que las comunidades de vecinos también pueden contratar desde 2022 la conocida como TUR vecinal que, aunque podría llegar a subir hasta un 20%, sigue siendo la más barata del mercado.

Imagen: GETTY

Los precios repuntaron durante el mes de junio, con la inflación situándose en el 2,3%, tres décimas más que en mayo. Esto sucede porque ha aumentado el precio de la gasolina y el gasóleo debido al intercambio de ataques entre Israel e Irán y la breve intervención de Estados Unidos en este conflicto. Lo mismo ocurre con el gas.

La energía supone un tercio de la cesta de la compra, lo cual empuja al alza el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que ha subido hasta el 2,8%, situándose en su nivel más alto desde julio del año pasado. La subida de los precios en la cesta de la compra se ha notado sobre todo en la carne, el pescado y el marisco. Destaca sobre todo el encarecimiento de la carne de vacuno y de ovino, que han aumentado un 14% en un año.

Por otro lado, sigue descendiendo el aceite de oliva, que es casi un 46% más barato que en junio de 2024. Por su parte, la inflación subyacente, la que no incluye alimentos frescos y energía, se mantuvo en el 2,2%.

Imagen: GETTY.

El estrecho de Ormuz está en el punto de mira desde que Israel e Irán han intensificado sus ofensivas. Lo explica Sofía Soler, redactora de RTVE.es, en La tarde en 24h. "Es el paso que va del Golfo Pérsico al Golfo de Omán y es importante porque por él pasan los barcos que salen de cinco de los diez principales productores de petróleo del mundo", explica Soler. Estos países son: la propia Irán, pero también Irak, Kuwait o Arabia Saudí entre otros.

Por este Estrecho pasan "concretamente 20 millones de barriles diarios", afirma Soler. Estos números corresponden con el 20% del consumo mundial de petróleo. El cierre de este paso es tentador para el país persa, pero no se sabe "si lo hará finalmente". "El motivo es que un corte generalizado en el estrecho de Ormuz afectaría también a sus aliados, como puede ser China", explica la periodista. De hecho, China presionó el lunes para que no lo hiciera.

A su vez, también hay que tener en cuenta la exportación de gas natural. "Es cierto que Arabia Saudí cuenta con un oleoducto, pero no podría transportar este petróleo y este gas al mismo ritmo", afirma Soler. Si este escenario llega a darse, habría menos petróleo y gas en el mercado, presionando los precios al alza.

Por su parte, España no tiene una gran dependencia de esta zona, pero desde que diera comienzo la invasión rusa de Ucrania esta ha aumentado en busca de alternativas al gas ruso. "Los expertos nos indican que nadie está a resguardo de una posible inflación en el caso de que se cierre el Estrecho", añade Soler.

El intercambio de ataques entre Israel e Irán hacen temblar los mercados. Irán, que exporta tres millones de barriles diarios, no es uno de los principales productores, pero el conflicto con Israel puede llevar a Teherán a cerrar el estrecho de Ormuz. Este es un paso estratégico por el que pasa el 20% del comercio del petróleo mundial, por donde salen las exportaciones de grandes productores como Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Irak o Kuwait.

Ese cierre sería el peor escenario geopolítico para los precios de la gasolina, que probablemente aumentarían más del 20%, hasta superar los 100 dólares por barril. También se dispararían por la intervención directa de Washington, o si el conflicto escala a una guerra regional. A pesar de todo, este momento parece algo lejano.

Pablo Fernández de Mosteirín, analista financiero de Renta4 Banco, añade que "a nadie le conviene, principalmente a Estados Unidos" el aumento de los precios del petróleo. Recuerda que una de las principales prioridades de Trump, desde su regreso a la Casa Blanca, ha sido bajar los precios del petróleo. Tampoco le interesa a "China, que es el principal importador de crudo iraní del mundo". El analista se muestra confiado y sentencia que, con los intereses de estas dos grandes potencias en juego, se encargarán de presionar para que esto no pase.

La incertidumbre puede afectar también al precio del gas: Irán es un productor relevante y Catar, el mayor exportador mundial, utiliza el estrecho de Ormuz como salida.

Foto: EPA / ABEDIN TAHERKENAREH

El recibo de la luz ha subido en mayo, siendo casi tres euros más caro de media que en abril para los hogares que están en el mercado regulado. Detrás de esta subida de los precios se encuentran los mecanismos que ha reforzado Red Eléctrica para que no vuelva a ocurrir un gran apagón como el pasado 28 de abril. A pesar de todo, esta subida se ha visto compensada por los bajos precios de las energías renovables.

Este refuerzo del sistema eléctrico sale más caro porque hay que generar más electricidad con tecnologías convencionales, como el gas. El profesor de la Universidad de Comillas, José Luis Sancha, explica que "ahora el operador del sistema les dice sois necesarios, tenéis que arrancar". Añade que "hay que pagar el coste de arranque y el funcionamiento durante las horas que el operador estime necesario".

Estos costes de ajuste se carga en el término de la energía que, según los expertos, supone una subida en ese concepto de unos 30 o 40 céntimos para los hogares que se adhieren al mercado regulado. El profesor Sancha comenta que "en la factura se va a notar de forma diferente", ya que "el consumidor medio va a ver una factura unos 3 o 4 euros más cara".

Este ya lo están asumiendo las comercializadoras con los contratos fijos que tenían cerrados. Desde la Asociación de Comercializadores Independientes de Energía (ACIE) advierten de que no podrán asumir esos costes durante mucho tiempo. Así se lo han hecho saber a Red Eléctrica en una carta.