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Economistas y políticos (no todos) han defendido en Davos la importancia de los hechos y la verdad, para que una audiencia planetaria configure su opinión no mediante algoritmos sino con una información fiable que parece en retroceso:

El cambio climático, las vacunas, los servicios sociales, la inmigración, generan clics y provocan una polarización nunca vista que pone en pie de igualdad a expertos y tuiteros.

"No puedes tener una democracia que funcione bien si hay una desconfianza progresiva en las organizaciones que buscan ofrecer hechos constatables" advierte Bret Stephens, columnista del New York Times.

Tendencias que, según Oxfam, son parte de una agenda. Con la marcha de Donald Trump se disipa el enorme ruido político en Davos, pero el foco de los debates ha continuado en el modelo que representa, que en lo referente a la comunicación, mensajes virales para audiencias masivas en plataformas alternativas sin los sistemas de verificación de los medios tradicionales que ahora se enfrentan a la aceleración de la inteligencia artificial.

El Foro de Davos también ha dejado sorpresas: las críticas posteriores del presidente ucraniano a los líderes europeos, diciendo que Europa es un "caleidoscopio fragmentado de potencias pequeñas y medianas".

También ha ironizado con los efectos de las presiones de Donald Trump sobre el continente: "Ellos se han visto obligados a incrementar el gasto en defensa", pero la Unión Europea no se ha atrevido a a usar los fondos congelados rusos para financiar armas que ayuden a Ucrania y a la reconstrucción del país", ha dicho.

Fuera de las reuniones oficiales, Donald Trump y Volodímir Zelenski se han visto cara a cara esta tarde en un encuentro que el ucraniano definía como "nada fácil" y el estadounidense como "fructífero". Ambos han coincidido en que queda camino por recorrer mientras las miradas ya están puestas en lo que pueda suceder en Abu Dabi, sede de la primera reunión trilateral entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia.

Foto: PRESIDENCIA DE UCRANIA, vía Europa Press.

La fidelidad a Trump del secretario general de la OTAN, Mark Rutte —dice que está trabajando entre bambalinas para solucionar el asunto de Groenlandia—, es una excepción a lo que se está manifestando en Davos: un frente común ante el expansionismo estadounidense en territorio europeo.

Francia ha pedido activar a la propia OTAN después de que el presidente Macron dijera que "vamos a un mundo sin ley". "Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú mismo", ha resumido el primer ministro de Canadá, Mark Carney. Este mandatario ha dado por muerto el mundo liberal basado en reglas que promovió Washington en el pasado y ha rechazado que la "docilidad garantice seguridad".

En el frente comercial, las voces europeas se van alzando y dando pasos. Carlos Cuerpo, ministro de Economía español, ha afirmado que "Europa tiene los medios, los instrumentos, las medidas para responder a cualquier tipo, en este caso, de medida comercial, y además estamos preparados para hacerlo".

Este mismo miércoles, el Parlamento Europeo ha frenado la ratificación del acuerdo con Estados Unidos con el que en verano se frenó la guerra comercial. Y el presidente del Consejo Europeo pone al mismo nivel la violación del derecho internacional en Ucrania y la que se cometería con la anexión estadounidense de Groenlandia.

Esta semana, los 27 se reúnen para estudiar la respuesta a la amenaza de Washington. La unidad no está garantizada: Hungría, Chequia y Eslovaquia no han querido condenar, hasta ahora, los planes de Trump.

Foto: EFE.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que ha llegado a un "marco para un futuro acuerdo" sobre Groenlandia tras discutirlo este miércoles con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en los márgenes del Foro Económico de Davos, en Suiza.

Anteriormente, y en su discurso en el Foro, Trump había descartado el uso de la fuerza para adquirir Groenlandia, aunque insistía en apoderarse de la isla mediante la negociación.

Foto: AP Photo/Markus Schreiber

Economistas y expertos hablan estos días en la ciudad suiza de Davos de los mayores niveles de incertidumbre desde la pandemia ante las decisiones políticas de la primera potencia mundial. "Estamos viendo la construcción para los próximos años que se llama el mundo menos uno. El mundo menos Estados Unidos: Europa, Latinoamérica, China, ¿Pueden seguir trabajando juntos para mantener un orden que facilite el comercio internacional?", se pregunta David Bach, presidente de la Escuela de Negocios IMD de Suiza.

Un comercio basado en reglas que permita inversiones a largo plazo. Por ejemplo, en Venezuela. Cuando Trump pidió a las petroleras que metieran allí su dinero, el jefe de Exxon, la más grande de Estados Unidos, le dijo que el país era imposible para invertir. Mientras, los europeos pueden verse empujados, según los analistas, a estrechar alianzas justo donde menos desea Washington.

Un informe encargado por el Foro de Davos dice que solo 3 cada 10 consejeros delegados de empresas globales confía en aumentar beneficios este año preocupados por las cadenas de suministro, la ciberseguridad y la lucha por no verse arrollados por el avance de tecnologías como la inteligencia artificial que, de momento, dicen, supone más inversión que beneficios.

Foto: Sean Kilpatrick/The Canadian Press vía AP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en que quiere adquirir Groenlandia, pero ha descartado el uso de la fuerza para quedarse con la isla danesa. "No quiero usar la fuerza, no usaré la fuerza", ha declarado en su discurso este miércoles en la tercera jornada del Foro Económico Mundial que se celebra en la ciudad suiza de Davos, en el que ha instado a Dinamarca a abrir "conversaciones inmediatas" sobre la isla, a la que se ha referido en varias ocasiones como "un pedazo de hielo".

Trump ha criticado en su discurso las políticas en la Unión Europea. "No reconozco Europa, no va por el buen camino", ha dicho, y ha culpado al gasto público, la inmigración y las políticas 'verdes'.

Foto: Fabrice COFFRINI / AFP

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha vuelto a reclamar este martes que la Unión Europea (UE) recurra ya al instrumento anticoerción planeado por el bloque comunitario, conocido como "bazuca comercial", para hacer frente a Trump y sus amenazas de imponer aranceles contra los ocho países europeos que han enviado tropas a Groenlandia para apoyar a su soberanía. Esa "bazuca" como señala el Parlamento Europeo en su página web, es el instrumento aprobado en 2023 como medida disuasoria ante conflictos comerciales.

Foto: EFE

La inteligencia artificial ha sido uno de los temas con más protagonismo en Davos. Se estima que afectará al 40% de los empleos mundiales, aunque los expertos temen que algunos países se queden atrás. Pese a que es una herramienta con gran potencial, preocupa su impacto en el consumo de recursos.

Las actividades, las entrevistas y las pantallas que han ofrecido una docena de conferencias simultáneas de jefes de gobierno y líderes empresariales desde que arrancó Davos, se han ido a negro al acercarse las cinco de la tarde en Suiza. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha aparecido a continuación en una pantalla gigante para afirmar que ha heredado el poder de "un grupo total de ineptos" Entre sus críticas, se ha quejado de que la Unión Europea trata mal a Washington con impuestos y regulación y ha reiterado a la OTAN que debe invertir el 5% de su PIB en defensa.

Horas antes tenía lugar uno de los discursos que más curiosidad despertaban, el del presidente de Argentina, Javier Milei, que ha atacado el feminismo, la diversidad, el ecologismo o la inmigración. Milei asegura que ha encontrado en Trump, en Elon Musk, en Bukele, Netanyahu o Meloni grandes compañeros que le hacen sentirse mucho menos solo en Davos que el año pasado.