El Helicoide, llamado así por su forma de espiral, se construyó a finales de los años cincuenta del siglo XX para ser el centro comercial más grande y moderno de América Latina, pero la empresa constructora quebró y el Estado convirtió el edificio en una cárcel para presos políticos.
En el Helicoide está recluidos muchos de los presos políticos de Venezuela. Es la cárcel donde ha pasado dos años la activista Rocío San Miguel, española-venezolana, ya en libertad.
Las familias siguen esperando a las puertas de las cárceles pendientes de la liberación anunciada por el Gobierno pero que avanza muy lentamente.
Durante toda la jornada ha habido protestas de distinto signo en numerosas ciudades pero la madrileña Puerta del Sol se ha convertido en epicentro para la oposición venezolana en España.
El Partido Popular y Vox han coincidido en la concentración celebrada en Madrid. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha celebrado la caída de Maduro y ha pedido la "liberación de todos los presos políticos y una transición a la democracia según la voluntad de los venezolanos expresada el 28 de julio de 2024".
Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha dicho que "hoy el mundo es un poco más libre".
Foto: Diego Radamés/Europa Press — Concentración en apoyo de Venezuela en la madrileña Puerta del Sol
Arropado por su ministro de la Guerra, su secretario de Estado y por el máximo responsable de la operación, el presidente Trump ha comparecido durante casi una hora. Tenía claro qué quería decir. Lo primero, que no hay un ejército en el mundo capaz de hacer lo que hicieron ayer sus hombres y que supervisó en tiempo real.
Desde esa posición de máximo poder, ha lanzado varias advertencias. La primera, que han ido a Venezuela para quedarse. "Queremos hacer una transición segura, no queremos que nadie más entre ahí, vamos a dirigir el país", ha avisado.
El segundo mensaje es que el petróleo importa y mucho. "El negocio del petróleo en Venezuela ha sido un desastre mucho tiempo, prácticamente no extraen nada", les ha reprochado y ha avanzado que las petrolíferas estadounidenses serán quienes inviertan millones de dólares para explotar con eficacia estos recursos. El embargo del petróleo sancionado permanecerá en vigor y mantendrá el despliegue militar en la zona por si fuera necesaria una segunda oleada de ataques.
Es la última advertencia que han lanzado él y sus hombres, que los países latinoamericanos tomen nota, con expresa mención a Cuba y al colombiano Petro.
Foto: US President Donald Trump's TRUTH Social account/AFP
Han sido 25 años de conflictos constantes. Desde que Hugo Chávez llegó al poder, la relación entre Venezuela y Estados Unidos no ha hecho más que deteriorarse.
En 2002, Chávez acusó a Washington de estar detrás del golpe de Estado contra él. Tres años después expulsó a la DEA del país.
Con Obama la tensión no disminuyó pese a la muerte de Chávez y la llegada de Maduro. En 2014, Washington sancionó a dirigentes venezolanos por presuntas violaciones de derechos humanos, restringiendo visados y congelando activos. Meses después, Obama declaró a Venezuela "amenaza inusual" para Estados Unidos.
Pero esos choques escalaron de nivel en el primer mandato de Trump. Incrementó las sanciones incluyendo y tras las elecciones venezolanas de 2018, Estados Unidos reconoció como presidente a Juan Guaidó y rechazó los resultados oficialistas.
Trump también ofreció una recompensa por información que condujera a la captura de Maduro, acusándole de delitos de narcotráfico. En su segundo mandato, ha aumentado la presión sobre Caracas combinando las sanciones y amenazas con oferta de diálogo.
La Legión de Honor de Francia es la mayor condecoración que el país galo puede otorgar. Francisco Franco la obtuvo en 1928 en grado de oficial y en 1930 en el de comendador. A día de hoy existe una lucha por retirarle esa distinción, pero desde 2018 Macron añadió la excepción de que no se le puede quitar a las personas que han fallecido. Entonces sobre este asunto tenemos el caso de Sarkozy, a quien quitaron la medalla por su condena judicial, y a su vez el de Mussolini, Ceaușescu o el propio Franco que la siguen manteniendo.
Un reportaje de Antonio Delgado, corresponsal de RNE en París.
RTVE cierra este jueves su ciclo de documentales de la serie '50 años del gran cambio', que repasa el medio siglo desde la muerte de Francisco Franco. La cuarta pieza, 'Miradas desobedientes', da voz a descendientes de represores de la dictadura.
Personas como Anna o Loreto que buscan reparación para las víctimas de detenciones, torturas y asesinatos y se muestran comprometidas con la memoria histórica. El documental se emite en La 1 y en RTVEplay.
El hallazgo casual de un diario de 1936 de una pariente lejana de mi abuela es el punto de partida de esta historia. Sobre todo, una de sus páginas centrales. “El día 27 de agosto ocurrió un suceso corriente en otros pueblos, no en este, por ser pequeño y de poca importancia. Serían las once de la noche cuando llegó un camión y un automóvil con once fascistas forasteros, los que manifestaron a las autoridades que en la carretera de Ceclavín, de la parte de acá de la rivera, habían fusilado a ocho comunistas, entre ellos una mujer. Estas autoridades dispusieron el traslado al cementerio y cuando nos levantamos todo estaba terminado”.
Así, de golpe y casi noventa años después, me enteré de que en el pueblo donde he pasado los veranos y las navidades de mi infancia había una fosa común de la Guerra Civil con ocho personas fusiladas. Sus nombres eran Vicente Lisero Iglesias, Florentino Martín Valiente, Teodoro García Simón, Antonio Alonso, Antonio Hernández, Josefa Mogín Leirado y dos personas más, cuya identidad nunca se supo.
El podcast trata de reconstruir la vida de Josefa Mogín Leirado, la única mujer del grupo, y la búsqueda de sus restos. Las primeras catas llevadas a cabo en 2007 en el cementerio del pueblo no devolvieron respuestas a los familiares, pero una investigación impulsada por el historiador extremeño Julián Chaves abre, de nuevo, la posibilidad de localizar a Josefa y a una veintena más de personas represaliadas por el franquismo en otra fosa situada en Zarza la Mayor, un pueblo vecino en el que se van a reanudar las labores de excavación en una antigua mina de gran profundidad.
Vamos a seguir recordando lo que pasaba hace 50 años. Un domingo como hoy, Franco fue enterrado en el Valle de los Caídos, hoy Cuelgamuros. Un funeral de Estado que duró tres días. Recordamos el momento del funeral con un historiador y con un compañero de TVE que fue testigo en primera línea con presencias y ausencias muy destacadas.
Esta semana, se han cumplido 50 años de la muerte de Franco. Jaume Sisa, que se autodefine "cantautor galáctico" y que no suele prodigarse en los medios, cuenta a 'Informe Semanal' cómo se enteró del fallecimiento del dictador: "me llamaron por teléfono. Y yo llamé a mi padre. Estuvimos de acuerdo en que había que celebrarlo. Fuimos a comer a un buen restaurante y abrimos una botella de champagne francés porque la ocasión era única y lo merecía". Con Sisa, el programa viaja a la España de 1975, en la que una canción, una letra o, simplemente, cantar en catalán suponía tener a la policía encima.
A la cantante y compositora María del Mar Bonet tampoco le hace falta hacer un gran ejercicio de memoria, recuerda perfectamente aquel 20 de noviembre: "serían las cuatro o las cinco de la madrugada, cuando me despertó una voz querida. Era Aute. Me dijo: "María del Mar, quiero ser el primero en decírtelo" ¿Qué pasa? Pues que se ha muerto Franco". Bonet y Sisa, entre otros, reviven con el programa aquel año en el que, a pesar de la censura, la persecución y las intervenciones policiales, la música ya cantaba por la libertad y por los derechos. Desde años antes, incluso, en lugares como Canet de Mar. Y así es cómo, en distintos escenarios, desde Cataluña al "Festival de la Cochambre" de Burgos , cantautores, miembros de la Nova Cançó y grupos alternativos de rock ya lograban congregar, hace medio siglo, a miles de jóvenes.
Hay interés, pero no se toca en clase hasta demasiado tarde. Distintos estudios indican que una gran parte de los jóvenes de nuestro país consideran que los años de la dictadura no fueron tan malos. O que una democracia es peor que una dictadura. Probablemente, en ese sentido, el sistema educativo ha fallado y, así, muchas de las viejas consignas han podido ser recuperadas, de forma interesada, sin su sentido real y con escasa posibilidad de verificación. Cualquier tipo de mensaje, en toda su simpleza, se expande con facilidad por las redes sociales. Lo comprobamos en diversas aulas de nuestro país.
'Informe Semanal' asiste a una clase de 4º de la ESO en el IES Clara Campoamor de Lucena (Córdoba) donde, por primera vez, abordan la dictadura, la guerra civil y el franquismo. "Desde el auge de algunos partidos de extrema derecha, sí que se nota", dice Alba del Pino, profesora en ese instituto: "a muy temprana edad, con 11, 12 años, vienen con esos discursos". "Es un hecho", añade Fernando Hernández, doctor en Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid: "cuando los canales formales de la educación no funcionan, los informales, como las RR.SS., vienen a colmar ese vacío". Por eso, entre tanto ruido, parece que hace falta más que nunca profundizar en la historia reciente de España.