Love of Lesbian y Alejandro Escovedo, los dos golazos del sábado en el Día de la Música

  • Spoon y la chilena Francisca Valenzuela también brillan en el Matadero
  • Multitudinario seguimiento a Maxïmo Park y Metronomy
  • Ni el fútbol ni el calor impidieron el éxito del festival madrileño
ARTURO PANIAGUA / PAULA QUINTANA / ÍÑIGO PIÑEIRO / RODRIGO SIMÓN - MADRID 

La oferta de conciertos gratuitos del Día de la Música inició la segunda jornada del festival mucho antes del mediodía. Por allí se pasearon, entre veteranos y emergentes, habituales de panorama independiente español. Entre los primeros relucían Fernando Alfaro y Templeton, entre los segundos, relucía la oferta: Modelo de Respuesta Polar, Tuya, Grushenka, Dolores o Fira Fem.

Love of Lesbian cantan victoria

Love Of Lesbian tuvieron al fútbol como único rival en su concierto en el escenario RTVE.es. El España-Francia se podía ver en pantalla grande en el escenario Radio 3 y Santi Balmes dio las gracias a su público por “elegirnos a nosotros”. Eso sí, fue él el que cantó el primer gol de Xabi Alonso llegó en plena interpretación de “Wio”, una de las canciones de su último disco, La noche eterna. Los días no vividos, que la banda había presentado un día antes en directo en Hoy empieza todo.

Sonaron más temas nuevos: “Nadie por las calles”, “Oniria e insomnia” o esa canción de título imposible, “Si tú me dices Ben (yo digo Affleck)”; y también grandes éxitos de la carrera del grupo barcelonés: “Niña imantada”, “1.999”, “John Boy” o “Las malas lenguas”.

El de Love Of Lesbian fue el concierto más extenso del festival, con dos horas de canciones arrolladoras -con guiños a Jeanette (“Porque te vas”), Urdangarín, Rajoy y Rato- que pusieron de rodillas a los seguidores de la banda de un mesías apellidado Balmes, pregonero de la victoria de la Roja por un día.

Alejandro Escovedo entusiasma

Parece mentira que un músico de la talla de Alejandro Escovedo, con su prestigio bien ganado en América desde hace décadas, no hubiera tocado nunca en España acompañado de su banda, los Sensitive Boys. Así que su actuación de ayer en el confortable escenario Rockdelux podría considerarse un acontecimiento, a pesar de que su nombre no ha estado, sorprendentemente, entre los más mencionados en las previas de estos días. Aún así, el recinto rozó el lleno y a buen seguro que ninguno de los asistentes se habrá arrepentido de acercarse a ver a este texano de raíces mexicanas, que merece ser considerado uno de los puntales del rock clásico americano de los últimos años.

Acompañado por los magníficos Sensitive Boys -un trío de guitarra, bajo y batería que trabajó de un modo absolutamente impecable- Escovedo ofreció un concierto de (otra) época. Desplegando la mezcla perfecta de contundencia y sensibilidad, logró que su rock de estructuras clásicas no sonara jamás apolillado ni previsible.

Encandiló de inicio con "Sally was a cop" y su pinturero estribillo a lo Springsteen, pero fue a partir del cambio de la guitarra acústica a la eléctrica en "Man of the world" cuando el concierto se convirtió en un arollador despliegue de rock trepidente y racial. Canciones como "Tender Heart" o "This bed is getting crowded" levantaron al público de sus butacas, aunque el fervor definitivo se alcanzó en "Chelsea Hotel '78'. Un tema en el que Escovedo se transformó en una mezcla de Bob Dylan y Joe Strummer conduciendo a la banda hacia un crepitante clímax eléctrico del que aún nos estamos recuperando.

Aún sonaron un par de temas más, incluido el cierre con "Castanets", uno de sus estándartes, lo que contribuyó a generar una inflamada atmósfera de entusiasmo, agradecimiento y pasmo en el público. Entre vítores y aplausos arrebatados Alejandro Escovedo & The Sensitive Boys abandonaron el escenario elevándose unos centímetros por encima del suelo. Al menos así quiero recordarlo. ¡Qué concierto!

Spoon, maravilla asegurada

Los texanos Spoon son de esos grupos que nunca defraudan. Como su cantante, ese eterno adolescente llamado Britt Daniel, que posee una capacidad pasmosa para ir del falsete melódico al grito desenfadado. Estos virtuosos, que ya tuvieron sus primeros éxitos en el año 97, tienen un repertorio que incluye reminiscencias a los Beatles, baladas con un toque de modernidad pop, y cómo no, esos himnos chillones y guitarreros que se han convertido en marca de la casa.

Lo visto sobre el escenario RTVE.es es una patente demostración de que Spoon merece estar en un lugar mucho mejor del que ahora ocupan en el rock. Su aplomo frente al público y el funcionamiento milimétrico que muestran, son sin dudas dignos de alabar. Justo como estamos haciendo aquí.

Fanfarlo: violines y metales

Fanfarlo abrieron la jornada en el escenario Radio 3 con un concierto impecable. El calor y la hora tempranera les obligaron a tocar ante un público reducido al principio que se fue animando según caían las canciones de sus dos álbumes, Reservoir y Rooms filled with light. Violín, trompeta, saxofón y todo tipo de percusiones aparecieron en una hora guiada por la  voz de Simon Balthazar, un líder cada vez más carismático para una banda que ha ganado con su sutil evolución sonora entre un disco y otro.

Los cinco miembros de Fanfarlo derrocharon energía mientras se vaciaban botellas de agua por encima de las cabezas y convencían con sus armonías chica-chico (Cathy-Simon) en un setlist que resultó ser un acierto para un festival con la elección de nuevas canciones como “Tightrope”, “Deconstruction” o “Feathers” mezcladas con éxitos de la banda: “I’m a pilot”, “The walls are coming down” o el espectacular cierre con “Harold T. Wilkins”.

Maxïmo Park, entre la corrección y la indiferencia

El de este sábado en Matadero no fue, desde luego, el mejor concierto que hemos visto de Maxïmo Park. ¿Será que nos hemos cansado de la fórmula? Mira que Paul Smith sigue dejándose el pellejo sobre el escenario, y probablemente es uno de los líderes más carismáticos del rock británico.

Se esfuerza Smith pero no acompañó el setlist. Los de Newcastle aprovecharon la oportunidad para presentar varios temas de su nuevo disco, sumiendo el concierto por momentos en varios episodios de indiferencia. De ese The National Health, sólo "Hips and Lips" nos recordó la mejor cara del grupo.

Por el camino, Maxïmo Park hizo un repaso por casi todos sus álbumes, con excepción del Quicken The Heart que publicaron en 2009 (y mira que ahí guardan un par de buenas canciones). Visto lo visto, habrá que remitirse a la nostalgia y seguir disfrutando de éxitos antiguos como "Apply Some Pressure", "Our Velocity" o "Books from Boxes", que marcaron algunos de los mejores momentos de la noche.

Elegancia, pop y electrónica

Metronomy pusieron el fin de fiesta con el reto de hacer bailar al público madrileño tanto o más que una semana antes en el Sónar, según nos contaron unas horas antes de su concierto. El repertorio del cuarteto británico, apenas de 45 minutos, dejó con ganas de más a los últimos supervivientes en el Matadero de Madrid, que se desvivieron con esa gran canción que es “The bay” o en los muchos momentos instrumentales que tenía preparados la banda de Joseph Mount.

Los miembros de Metronomy despiden elegancia a cada paso, ya sea por su look sofisticado, sus temas de ejecución exquisita y ese estilo difícil de definir que les sitúa en algún lugar indeterminado entre el pop y la electrónica que llamaremos The English Riviera.

Descubrimientos musicales

Sobre las cuatro de la tarde, la música volvió a los escenarios principales y fue Francisca Valenzuela la encargada de arrancar una tarde llena de música. Valenzuela es una joven chilena que empieza a ganar el terreno que ya tiene conquistado en América Latina.

Promete mucho la cantautora, que en cada actuación pone el empeño necesario para contagiar al público de su chispa y energía. Dice Ángel Carmona, que Francisca es "la mejor Julieta Venegas desde Julieta Venegas", y viéndola sobre el escenario lo más indicado es escapar de las comparaciones y valorar lo comprobado este sábado: valentía, aplomo, simpatía, picardía y lo mejor... pop luminoso cantado en castellano.

También en el terreno de los descubrimientos, se presentaron los británicos Breton. Apenas conocidos en España, los ingleses ofrecían en el Día de la Música su primer concierto en nuestro país. Se denominan "colectivo artístico multimedia", y lo hacen así porque cada canción de su concierto es acompañada por proyecciones muy trabajadas y dirigidas por ellos mismos.

Habrá que prestarle atención a las canciones del quinteto, que terminan por beber de todos los géneros: el punk-funk, el rock experimental y la electrónica rockera más trendy. Todas ellas se encuentran en el primer disco que el grupo presentó este sábado en uno de los escenarios principales del festival.

Frankie Rose, a la altura de las expectativas

Frankie Rose procede de Brooklyn, el lugar del planeta en el que mejor funciona el concepto de banda indie, pero ha decidido despreciar el hype y aventurarse en solitario. De hecho, tras su paso por bandas como Crystal Stilts, Dum Dum Girls y Vivian Girls, parece decidida a marcar distancia con el sonido de indie lo-fi que tan bien le ha funcionado a gran parte de las grupos de su ciudad.

En su concierto de ayer en el escenario Spotify - con un sonido mucho mejor que en las dos jornadas previas- mostró que las canciones de su reciente 'Interstellar' tienen más aristas (y mayor rango) que las que poseen los grupos con los que se hizo un nombre. A pesar de que los constantes problemas técnicos (que se cebaron especialmente con el guitarrista de su banda) lastraron la primera parte de su concierto, Rose y los suyos convencieron con sus canciones de intensidad creciente, arregladas austera pero inteligentemente e interpretadas con convicción, sin necesidad de poses ni grandes gestos.

Destacó la emoción contenida de "Pair of wings", el gancho melódico con poso ochentero de "Know me" y su convincente versión de "A Forest" de The Cure, recibida con especial agrado por un público que vio colmadas sus expectativas.

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