RTVE.es - MADRID Patricia Suárez es la ganadora del
Primer Concurso Internacional de Relatos de RNE. El certamen, articulado a través del magacín
'En Días Como Hoy', se enmarca en la campaña
'La cultura en RNE... Porque a ti te gusta'.
El cuento con el que Patricia Suárez consigue el primer premio -una beca de 1.000 euros en cursos de la Escuela de Letras y la dramatización en RNE del relato ganador- lo protagoniza una mujer serbia. Los cuentos finalistas del mes de
noviembre y
diciembre estaban protagonizados por animales; el del mes de
enero era una historia de ciencia-ficción; el del mes de
febrero narraba la curiosa relación entre dos ciudades; el del mes de
marzo contaba la discusión de un matrimonio mal avenido; y el del mes de
abril acababa con una gran sorpresa.
Reproducimos a continuación el texto ganador.
LA CHICA SERBIA
por PATRICIA SUÁREZ Sí, yo ser Dinka Matijas, sobrina del autor. No, no ser de aquí. No venir de Bulgaria. No de Rumania. No de Croacia. No Eslovenia, no Montenegro, no Yugoslavia. Venir de Serbia. Vojvodina, en Serbia. Cuando guerra en Rumania, familia ir Yugoslavia, vivir en Sarajevo, bonita ciudad. Cuando guerra en Yugoslavia, familia ir primero Bulgaria, después Eslovenia. Muchos emigrar.
Guerras despedazan familias, personas, corazones. Al final, en los 90, escribir tío argentino, decirle: Tío, busque a su sobrina Dinka Matijas, artista también, bailarina, conoce nueve idiomas, todos de Balcanes. Canta en ruso tradición popular: Kalinka, Ojos Negros y otras folklóricas de Ucrania como La noche. Dinka Matijas
canta en español mucho poco, pero canta. Tío de América pedir fotografía, yo mandar. Tío de América preguntar si ser soltera, yo decir sí. Venga, sobrina a la Argentina y casése. Sí.
Yo dejé novio allá. Emir quedó corazón partido,
pero no se puede vivir solo de amor; se necesita pan, vino, agua potable. Miel. Aceituna, queso fresco. Salchichón. Yo ser mujer, necesitar aparte vestido rojo, zapatos de taco, echarpe de gasa para proteger cuerdas vocales. La mujer que lleva vida pobre, se mustia. La vida de mujer debe ser como una flor: clara, oscura: el pétalo de una rosa: fuerte, ligera, profunda, efímera, inolvidable, encendida.
La vida de mujer es como galleta pequeña: así tan sabrosa, tan perfumada: un mordisco, dos mordiscos, se terminó la galleta. La miseria arruina el pensamiento, las ideas no corren por falta de alimento bueno, la papa sola no basta, la papa de Rusia es puro almidón y agua, no se puede comer. El nabo crece mejor, más gordo, pero el nabo harta el paladar y agota las mandíbulas. Las ideas no corren en la Rusia y la ilusión tampoco, y
mujer sin ilusión ¿qué es? Una muñeca rota. Yo no ser rota, yo venir a la Argentina, casarme con mi tío en el secreto. Allá no se puede; allá están locos. Allá no alcanza la plata; aquí se aprovechan. Allá no hay esperanza, mucho tristeza.
Tío de América persona rara; todo el día la cabeza metida en oscuridades, no piensa en hacer la plata. Vida de bohemia.
En la Rusia, la vida de bohemia no existe, aquí es permitida. Hay bohemio flaco, bohemio gordo. En mi país proverbio dice: El flaco se asusta cuando el gordo adelgaza. Aquí tío pasa la tarde en cafetín y después otro cafetín, y escribe, escribe. Comedia, tragedia, pantomima, artículo para periódico de afuera, para periódico de adentro. A veces, vienen periodistas, lo entrevistan, tío de América, marido ahora, mucho contento.
¡Sirve aguardiente, Dinka!, grita. Yo sirvo, vaso de cristal minúculo color verde, flor de lis grabada. Una flor de lis por vaso, periodista se bebe el aguardiente hasta la raíz de la flor de lis.
Periodistas personas muy sedientas. Beben, beben, postulan a marido mío para premio de teatro, puesto conservatorio de teatro, cátedra honor sin causa, prometen publicar artículo, editar obras, llevar obras a comisión de lectura de teatros importantes, a actrices internacionales. Yo ser actriz, digo, ninguno me oye.
Periodista argentino mira escote siempre; periodista uruguayo mira nalga. Muestro rodilla, rodilla no gusta. Periodista español mira rostro, ojo, boca: el europeo es otra cosa, más humano es, lo advertía ya madrecita que quedó en las montañas de Kosovo y cree en todos las presagios posibles. No lee, no escribe la madrecita, no habla por teléfono.
Nostalgia forma parte de Dinka Matijas como pétalo blanco margarita forma parte de margarita. Dinka Matijas no morir de nostalgia; promesa del diablo no cumplirse; Dinka Matijas bebe cuatro tragos de vodka, no piensa en madrecita, no piensa más en novio Emir.
Yo querer quedarme en la casa, como toda persona, como toda chiquilla. Antes, la casa era allá, la madrecita. Ahora ya no sé cuál es la casa.
Pueblos de estudiosos los Balcanes. Impacientes por empezar a \'estudiar\', los croatas se pusieron a matar serbios, los serbios a matar croatas, los croatas a matar bosnios, los serbios a matar bosnios, los bosnios a matar serbios, los bosnios a matar croatas, croatas y serbios a matar bosnios, bosnios y serbios a matar croatas, bosnios y croatas a matar serbios...
Todos gritando, igual que hace cincuenta años: \"¡Ellos empezaron primero!\".
Dinka pisar Francia una vez, compañía bailarinas rusas, ballet. Dinka coser tutú bailarinas,
no encontrar marido francés, no huir del hotel, no pedir asilo a Embajada, de Francia la echan; Dinka regresar Yugoslavia. ¡Dinka solo tener un solo maldito tío de América, en la Argentina, al sur!
Marido mío buena persona. Mal comerciante. Mal carácter, eso sí. Mal amante. Marido mío comilón de carne y guiso de maíz. Pastel pequeño de carne crujiente.
Marido mío no hace el amor: duele la espalda tanta hora que pasa escribiendo la espalda inclinada. Marido no vigila esposa, espíritu abierto, no tiene celo. Marido casarse en secreto por capricho, por hacer novela. Yo poner pantufla al marido, arreglar la casa, la cama; yo cocinar; yo sonreír.
A Dinka Matijas la mira verdulero, carnicero, zapatero. La mira en la feria el repartidor, el señor del taxi. Todos miran a Dinka Matijas y ella mira a todos porque no es estúpida.
Qué mal hace una mirada de amor, una ilusión de amor. Dinka Matijas pasa noche acostada al lado de marido helado, a veces ronca a veces no ronca. Cuando ronca, Dinka Matijas ponerse algodón en los oídos y rezar. Primero muy bajo:
-Virgen de Vladimir, hazme regresar...
Marido mío ronca fuerte, Dinka Matijas reza a la Virgen bien fuerte:
-¡Virgen de Vladimir, déjame volver!
No sé por qué me pasa lo que me pasa.
Dinka Matijas saca entonces de abajo de cama de matrimonio, caja de zapatos con sandalia blanca que marido regaló para casarse. Las sandalias son bonitas, las calza. Dinka se acuesta con cabeza apoyada sobre caja. Dinka se duerme en el suelo; marido mío quién sabe qué sueña.
Pero Dinka no sueña:
Dinka no sueña.
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